DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Pendred
El síndrome de Pendred es una enfermedad genética de herencia autosómica recesiva que asocia sordera congénita de origen coclear con una alteración del funcionamiento de la glándula tiroides. Se considera la causa hereditaria más frecuente de sordera sindrómica, aunque su reconocimiento clínico sigue siendo, con frecuencia, tardío. Debe su nombre al médico inglés Vaughan Pendred, que en 1896 describió en la revista The Lancet a dos hermanas con sordera y bocio en una zona sin carencia de yodo, lo que apuntaba a un origen distinto del bocio endémico habitual de la época. En 1927, el neurólogo Russell Brain confirmó el carácter hereditario del cuadro y propuso que el bocio se debía a un error en la síntesis de las hormonas tiroideas, una intuición que la genética molecular no confirmaría hasta setenta años después. El síndrome se debe a mutaciones bialélicas en el gen SLC26A4, situado en el cromosoma 7q31, que codifica la pendrina. Esta proteína transporta iones de cloruro, yodo y bicarbonato a través de la membrana celular y se expresa, sobre todo, en el oído interno, la tiroides y el riñón. En el oído, la pendrina interviene en el mantenimiento del equilibrio iónico de la endolinfa; en la tiroides, participa en el transporte del yodo necesario para fabricar tiroxina. Su fallo altera ambos procesos, aunque con una intensidad muy variable de una persona a otra. Casi todos los pacientes presentan una dilatación del acueducto vestibular, el conducto óseo que comunica el vestíbulo del oído interno con el interior del cráneo, visible en la resonancia magnética o la tomografía. En una proporción menor, esta dilatación se acompaña de una cóclea incompleta, con una vuelta y media de espira en lugar de las dos y media habituales. La combinación de ambos hallazgos recibe el nombre de malformación de Mondini, descrita ya en 1791 por el anatomista italiano Carlo Mondini a partir de la disección del hueso temporal de un niño sordo, mucho antes de que existiera ninguna explicación genética para lo que había encontrado. La sordera del síndrome de Pendred es neurosensorial, casi siempre bilateral y presente desde el nacimiento o la primera infancia, con un grado que va de moderado a profundo y que puede empeorar de forma escalonada con el tiempo. El bocio, en cambio, no aparece hasta la adolescencia o la edad adulta en la mayoría de los casos, y una parte de los pacientes no llega a desarrollarlo nunca, pese a compartir la misma mutación genética que quienes sí lo presentan. Esta variabilidad, incluso dentro de una misma familia, sigue sin explicación completa. El síndrome de Pendred forma parte de un grupo más amplio de sorderas hereditarias asociadas a otros signos. Se diferencia del síndrome de Usher, que combina sordera con degeneración progresiva de la retina y no afecta al tiroides, y del síndrome de Waardenburg, en el que la sordera se acompaña de alteraciones pigmentarias del pelo, el iris o la piel. También conviene distinguirlo de otras causas de dishormonogénesis tiroidea sin componente auditivo. La dilatación aislada del acueducto vestibular, sin bocio, puede corresponder a formas no sindrómicas ligadas al mismo gen SLC26A4 o a otras causas genéticas distintas. La proteína recibe su nombre del propio síndrome, y no al revés: se identificó y bautizó en 1997, más de un siglo después de la descripción original de Pendred, cuando un equipo de investigadores localizó el gen responsable y decidió llamar así a la proteína que codificaba, en honor al médico que había descrito la enfermedad. En algunos pacientes sí, porque la pendrina interviene también en el vestíbulo, la parte del oído interno responsable del equilibrio. Sin embargo, el cerebro suele compensar bien esta debilidad vestibular, y la mayoría de los afectados no percibe dificultades relevantes en su vida diaria. No demasiado, aunque probablemente está infradiagnosticado. Se estima que representa entre el 5 y el 10 por ciento de los casos de sordera hereditaria, con una incidencia aproximada de un caso por cada 80.000 nacimientos. Se han identificado más de ciento cincuenta mutaciones distintas en este gen, y no todas se comportan igual. Algunas producen sordera aislada sin afectación tiroidea, mientras que solo la combinación de dos mutaciones que anulan de forma suficiente la función de la pendrina da lugar al cuadro completo, con sordera y bocio a la vez.Qué es el síndrome de Pendred
Malformación del oído interno
Clasificación y variabilidad clínica
Diferenciación con otras sorderas sindrómicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre pendrina?
¿Afecta también al equilibrio?
¿Es frecuente?
¿Todas las mutaciones del gen SLC26A4 producen el síndrome completo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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