DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Laron
El síndrome de Laron es un trastorno genético autosómico recesivo en el que el organismo, por un defecto en el receptor de la hormona de crecimiento, no logra generar el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1), lo que provoca una talla marcadamente baja pese a tener niveles normales o elevados de esa hormona en sangre. También se conoce como insensibilidad a la hormona de crecimiento o deficiencia del receptor de la hormona de crecimiento (GHRD). En 1958, el pediatra israelí Zvi Laron comenzó a estudiar una familia de origen judío yemenita en la que tres de ocho hermanos presentaban una talla muy inferior a la esperada para su edad. Ocho años después, junto con Athalia Pertzelan y Shoshana Mannheimer, publicó la primera descripción del cuadro, al que llamó enanismo pituitario genético porque, aunque los análisis mostraban hormona de crecimiento (GH) normal o incluso elevada, el crecimiento de los niños se detenía como si esa hormona no existiera. El nombre se simplificó pronto a enanismo de Laron. Cuando, décadas más tarde, se aclaró el mecanismo molecular exacto, la terminología se volvió más técnica: insensibilidad a la hormona de crecimiento en 1994 y deficiencia del receptor de la hormona de crecimiento (GHRD) en 1999, esta última la denominación que prefiere hoy la literatura genética. En una persona sin este trastorno, la hormona de crecimiento se une a su receptor (GHR) en la superficie de las células del hígado y de otros tejidos. Esa unión activa una cascada de señales internas, la vía JAK2-STAT5, que culmina en la producción de IGF-1, la molécula que impulsa de forma directa el crecimiento óseo y celular. En el síndrome de Laron, mutaciones en el gen GHR, situado en el brazo corto del cromosoma 5, alteran la estructura del receptor: en la mayoría de los casos afectan a la región que debe unirse a la hormona, y en una minoría, a la región interna que debería transmitir la señal hacia el núcleo de la célula. El resultado es una paradoja bioquímica: la sangre contiene hormona de crecimiento en cantidad normal o alta, pero las células son sordas a su mensaje. Un rasgo analítico característico del cuadro es que la proteína transportadora GHBP (un fragmento del propio receptor que se desprende de la membrana y circula libre en el plasma) suele estar muy reducida o ausente, reflejo directo del defecto estructural del GHR. El síndrome de Laron es la forma más frecuente de un grupo más amplio, los síndromes de insensibilidad a la hormona de crecimiento, pero no la única. Una variante está causada por mutaciones del gen STAT5B, situado más abajo en la misma cascada de señalización: el cuadro se parece mucho al de Laron, aunque suele acompañarse de alteraciones del sistema inmunitario, porque STAT5B también participa en la señalización de varias citocinas. Otras personas presentan mutaciones en el propio gen GHR que reducen la respuesta a la hormona solo de forma parcial, lo que da lugar a una talla baja más leve que nunca llega a configurar el cuadro completo. También se han descrito formas debidas a defectos en el gen del IGF-1, en su receptor o en la subunidad lábil al ácido que transporta el IGF-1 en sangre. Conviene no confundir el síndrome de Laron con el enanismo hipofisario, mucho más frecuente y de mecanismo prácticamente opuesto. Allí la hipófisis no fabrica suficiente hormona de crecimiento, de modo que tanto la GH como el IGF-1 aparecen bajos. En el síndrome de Laron ocurre lo contrario: la GH está presente, a veces en exceso, pero el receptor defectuoso impide aprovecharla, así que el IGF-1 permanece bajo pese a ello. Esa diferencia bioquímica, no la simple observación de la talla, es lo que distingue ambas entidades. Se trata de una enfermedad ultra rara. Durante décadas se citó la cifra de unos 250 casos documentados en el mundo, pero una revisión sistemática publicada en 2026 en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, tras repasar 801 publicaciones desde 1966, elevó el recuento a 840 pacientes identificados, la mayoría concentrados en Asia oriental y meridional, la cuenca mediterránea y Sudamérica. El grupo más numeroso y mejor estudiado vive en la provincia de Loja, en el sur de Ecuador: veinte pacientes de esa población se describieron ya en 1990 en el New England Journal of Medicine. Es una comunidad genéticamente aislada, sin relación directa con la familia yemenita de la descripción original de 1966; según una hipótesis respaldada por varios genetistas, descendería de judíos conversos españoles que emigraron a América tras la Inquisición. En 2011, el seguimiento a largo plazo de este grupo aportó un hallazgo inesperado: la incidencia de cáncer y de diabetes tipo 2 entre los afectados por el síndrome resultó muy inferior a la de sus familiares sin la mutación, lo que ha convertido a esta población en objeto de estudio para entender el papel del eje GH-IGF-1 en el envejecimiento y en el desarrollo tumoral. Del apellido de Zvi Laron, el pediatra endocrinólogo israelí que lo describió en 1966 junto con Athalia Pertzelan y Shoshana Mannheimer, a partir de una familia que estudiaban desde 1958. No. En el déficit de hormona de crecimiento la GH está baja; en el síndrome de Laron está normal o alta, pero el organismo no puede utilizarla porque su receptor no funciona. Unos 840, según la revisión más reciente de la literatura científica, publicada en 2026 tras analizar 801 trabajos desde 1966. El IGF-1 favorece la proliferación celular, y algunos tumores dependen de sus niveles para crecer. Como las personas con síndrome de Laron mantienen el IGF-1 bajo desde el nacimiento, varios estudios epidemiológicos, sobre todo en la población de Loja, han descrito en ellas una frecuencia notablemente menor de cáncer y de diabetes tipo 2 que en sus familiares no afectados. No se trata de una protección absoluta, y la explicación biológica completa del fenómeno todavía se está investigando, pero el hallazgo ha impulsado buena parte de la investigación actual sobre el eje GH-IGF-1 y el envejecimiento celular. Hacen falta dos copias mutadas del gen GHR, una de cada progenitor, casi siempre portadores sanos y sin ningún signo del trastorno. Por eso la enfermedad es más frecuente en comunidades con una tasa alta de consanguinidad, como ocurre en varias de las poblaciones estudiadas.Qué es el síndrome de Laron
Resistencia a la hormona de crecimiento: el mecanismo molecular
Clasificación dentro de las insensibilidades a la hormona de crecimiento
Diferenciación con el déficit de hormona de crecimiento
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre del síndrome de Laron?
¿Es lo mismo que el déficit de hormona de crecimiento?
¿Cuántos casos se conocen en el mundo?
¿Por qué se relaciona este síndrome con un menor riesgo de cáncer?
¿Se puede heredar de un solo progenitor?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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