DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de irradiación
El síndrome de irradiación aguda es el cuadro clínico que resulta de la exposición de todo el cuerpo, o de la mayor parte de él, a una dosis alta de radiación ionizante penetrante en un periodo muy breve, casi siempre minutos. Su gravedad y sus manifestaciones dependen directamente de la dosis absorbida. Es infrecuente: la mayoría de los casos documentados proceden de accidentes nucleares o industriales, no de la práctica clínica habitual. También llamado enfermedad por radiación o síndrome de radiación aguda, este cuadro exige tres condiciones a la vez: que la dosis absorbida sea alta (por encima de 0,7 gray, aunque pueden verse signos leves desde 0,3), que la radiación sea penetrante (capaz de alcanzar órganos internos, no solo la piel) y que afecte a todo el cuerpo o a una parte extensa de él en un tiempo muy corto. Una radiografía convencional, una tomografía o una sesión de radioterapia localizada no reúnen estas tres condiciones y no provocan el síndrome. Las primeras lesiones atribuibles a la radiación se documentaron casi al mismo tiempo que se descubrieron los rayos X. Nikola Tesla registró quemaduras en sus propias manos ya en 1896, aunque entonces las atribuyó al ozono. Durante las tres décadas siguientes, decenas de radiólogos y técnicos pioneros sufrieron lesiones crónicas y cánceres por una exposición repetida cuyos riesgos todavía no se comprendían bien: en 1936 se erigió en Hamburgo un monumento en su memoria, con los nombres de más de trescientos profesionales fallecidos por esta causa. El primer caso de exposición aguda documentado con rigor fue muy distinto: Midori Naka, una actriz japonesa presente en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, murió semanas después con un cuadro que se describió entonces como "enfermedad de la bomba atómica". Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, y más tarde el accidente de Chernóbil en 1986, aportaron la mayor parte de lo que hoy se sabe sobre la evolución clínica del cuadro en humanos. La radiación ionizante daña el ADN de forma directa e indirecta, generando radicales libres a partir del agua intracelular. Las células más sensibles son las que se dividen con mayor rapidez: los precursores de la médula ósea y el epitelio que reviste el intestino delgado. La radiación no destruye de inmediato a las células maduras que ya circulan (los glóbulos rojos y blancos, las plaquetas), sino a la población de precursores que debería reemplazarlas. El resultado se aprecia con retraso, a medida que esas células maduras van muriendo por su ciclo natural sin que nada las sustituya. Ese desfase explica la estructura característica del cuadro, descrita en cuatro fases sucesivas: una fase prodrómica, con náuseas y malestar en las primeras horas; un periodo de latencia, de duración inversamente proporcional a la dosis, en el que el paciente puede sentirse casi recuperado; la enfermedad manifiesta propiamente dicha, cuando se agotan las reservas de células maduras; y, por último, la recuperación o la muerte, según la dosis recibida y el órgano más afectado. Por encima de cierta dosis, el daño a un órgano concreto domina el cuadro clínico y da nombre a un subtipo del síndrome. El síndrome hematopoyético, el más frecuente, aparece con dosis de entre 2 y 6 gray aproximadamente y se debe a la supresión de la médula ósea. A partir de 5-6 gray, esa supresión puede volverse irreversible. Con dosis mayores, en torno a los 6-10 gray, se añade el daño al epitelio intestinal: es el síndrome gastrointestinal, con pérdida masiva de líquidos y electrolitos por la destrucción de la mucosa. Todavía por encima, con dosis del orden de 20-30 gray, aparece el síndrome neurovascular, que afecta al sistema nervioso central y al aparato cardiovascular. A estas dosis, el desenlace es casi siempre mortal en uno o dos días. La piel puede desarrollar, además, un síndrome cutáneo propio, con eritema y descamación, que puede presentarse solo o junto a cualquiera de los tres anteriores, en función de si la exposición ha sido homogénea o ha afectado más a una zona del cuerpo. Conviene distinguir el síndrome de irradiación aguda de otros efectos de la radiación ionizante que se le confunden con frecuencia. La irradiación corporal total con fines terapéuticos, empleada como inmunosupresión antes de un trasplante de médula ósea, administra una dosis alta de forma deliberada y controlada, no accidental, y bajo una vigilancia médica que anticipa y gestiona sus efectos esperados. Nada tiene que ver, tampoco, con los efectos estocásticos de la radiación ionizante a dosis bajas mantenidas en el tiempo, que no producen este síndrome agudo sino un incremento del riesgo de cáncer a largo plazo, sin relación directa entre la dosis y la gravedad del efecto. Los registros internacionales, coordinados en parte por el Organismo Internacional de Energía Atómica, han acumulado en torno a 400 casos documentados de síndrome de irradiación aguda por accidentes radiológicos en todo el mundo, al margen de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. Históricamente, alrededor de una quinta parte de los pacientes registrados no ha sobrevivido al cuadro. Por convención, se considera necesaria una dosis superior a 0,7 gray para hablar de síndrome de irradiación aguda, aunque pueden observarse signos leves, como cierta disminución de las células sanguíneas, desde 0,3 gray. No. Las dosis empleadas en las pruebas de imagen habituales son varios órdenes de magnitud inferiores al umbral necesario. El síndrome exige, además, que la exposición afecte a todo el cuerpo o a una parte extensa de él, algo que no ocurre en un estudio radiológico dirigido a una región concreta. No exactamente. La afectación cutánea puede formar parte del síndrome de irradiación aguda cuando la exposición es corporal, pero también existen lesiones cutáneas por radiación limitadas a la piel expuesta, sin el compromiso sistémico que define al síndrome propiamente dicho. Tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945. La actriz Midori Naka, presente en Hiroshima, fue la primera persona cuya muerte se atribuyó de forma oficial a lo que entonces se llamó enfermedad de la bomba atómica.Qué es el síndrome de irradiación aguda
Mecanismo celular
Clasificación según el órgano dominante
Diferenciación con otros efectos de la radiación
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué dosis aparece el síndrome?
¿Una radiografía o una tomografía pueden causarlo?
¿Es lo mismo que la radiodermatitis?
¿Cuándo se documentó por primera vez con detalle?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026