DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Frey
El síndrome de Frey, también llamado síndrome auriculotemporal o de sudoración gustativa, es un trastorno en el que la piel de la región preauricular suda y se enrojece al comer, oler o incluso pensar en alimentos, como consecuencia de una reinervación anómala del nervio auriculotemporal. Aparece casi siempre después de una cirugía de la glándula parótida. Lo describió en 1923 la neuróloga polaca Łucja Frey (Lwów, 1889-1942), entonces recién licenciada en Medicina por la Universidad de Varsovia. Su caso índice fue un hombre de veinticinco años con una herida de bala en la mandíbula que, al curar, empezó a sudar y enrojecer por el lado afectado cada vez que comía. Frey publicó la observación ese mismo año en la revista polaca Polska Gazeta Lekarska y, poco después, en la francesa Revue Neurologique. La vida de Frey terminó de forma trágica. Tras la ocupación alemana de Lwów en 1941 fue recluida en el gueto de la ciudad, donde siguió ejerciendo como médica en la policlínica del propio gueto. Murió asesinada en 1942, probablemente durante una de las liquidaciones del gueto o poco después de ser deportada al campo de exterminio de Bełżec. Nunca llegó a ver que su nombre quedara fijado en la nomenclatura médica internacional. El nervio auriculotemporal transporta dos tipos de fibras que discurren juntas pero cumplen funciones distintas: fibras parasimpáticas secretomotoras, procedentes del noveno par craneal a través del ganglio ótico, que estimulan la secreción de la glándula parótida, y fibras simpáticas independientes, encargadas de activar las glándulas sudoríparas y los vasos sanguíneos de la piel de esa misma región. Una lesión del nervio, típicamente durante una parotidectomía, interrumpe ambos trayectos a la vez. Al regenerarse, algunas fibras parasimpáticas que originalmente iban dirigidas a la parótida se reconectan por error con las terminaciones que inervan las glándulas sudoríparas y los vasos cutáneos. El resultado es una especie de cortocircuito nervioso: un estímulo pensado para hacer salivar, como el olor o el sabor de la comida, activa en su lugar la sudoración y el enrojecimiento de la piel. No hace falta cirugía para que ocurra; se ha descrito también tras traumatismos parotídeos, partos con fórceps, herpes zóster o parotiditis, e incluso, más raramente, sin ningún antecedente identificable. Conviene distinguirlo de la hiperhidrosis generalizada, que afecta a amplias zonas del cuerpo y no depende de la ingesta de alimentos. La clave diagnóstica del síndrome de Frey es precisamente esa: la sudoración se desencadena con estímulos gustativos u olfativos, no con el calor ni el ejercicio, y queda limitada al territorio cutáneo que inerva el nervio auriculotemporal, delante del pabellón auricular y en la región temporal. Porque el desencadenante característico es la estimulación del gusto, no el calor ni el esfuerzo físico. Comer, masticar o incluso anticipar una comida basta para provocar el episodio. Con la prueba del yodo-almidón, descrita por Victor Minor en 1928, cinco años después del artículo de Frey: se aplica una solución de yodo sobre la piel, se espolvorea almidón encima y, si hay sudoración en esa zona, el almidón vira a un color oscuro al reaccionar con el yodo. Sí, aunque es menos frecuente. Se ha descrito en niños tras traumatismos obstétricos con fórceps y en casos asociados a otras condiciones neurológicas. No con total seguridad. Existen descripciones previas más fragmentarias del siglo XIX, pero fue ella quien lo documentó con precisión clínica suficiente para que el cuadro quedara fijado en la literatura médica con su nombre.Qué es el síndrome de Frey
Mecanismo
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama también síndrome de sudoración gustativa?
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
¿Puede aparecer en la infancia?
¿Fue Łucja Frey la primera persona en observar este fenómeno?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026