DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome doloroso regional complejo tipo 2
El síndrome doloroso regional complejo tipo 2 es una forma de dolor crónico regional que aparece después de una lesión demostrable de un nervio periférico. Corresponde a lo que durante más de un siglo se llamó causalgia y comparte con el tipo 1 buena parte de sus manifestaciones. El síndrome doloroso regional complejo tipo 2 designa los casos en los que un estudio electrofisiológico o de imagen logra demostrar una lesión concreta de un nervio periférico, algo que en el tipo 1 no ocurre. Es la forma minoritaria del síndrome doloroso regional complejo: la mayoría de los pacientes con este tipo de dolor no presentan lesión nerviosa objetivable y se clasifican, por tanto, dentro del tipo 1. El nombre clásico de este cuadro, causalgia, tiene entrada propia en este diccionario, donde se desarrolla su origen etimológico y la biografía del médico que lo acuñó. El origen aquí es más concreto que en el tipo 1: una lesión directa de un nervio periférico, ya sea por sección parcial, compresión prolongada o un traumatismo penetrante, desencadena una cascada de cambios en las fibras nerviosas dañadas y en las que quedan intactas alrededor. Las fibras lesionadas generan impulsos de forma espontánea, sin necesidad de un estímulo externo, un fenómeno conocido como actividad ectópica. Con el tiempo, esa descarga anómala sensibiliza también a las neuronas de la médula espinal que reciben la señal, de modo que estímulos que en condiciones normales no dolerían, como el roce de la ropa o un cambio de temperatura, terminan por producir un dolor intenso. Es la alodinia, uno de los signos que con más frecuencia motiva la consulta. Ambos tipos comparten buena parte del cuadro clínico: dolor desproporcionado, cambios de coloración y temperatura de la piel, sudoración anómala y alteraciones tróficas en la zona afectada. Lo que distingue al tipo 2 es la localización más circunscrita del dolor, que tiende a seguir el territorio del nervio lesionado con mayor fidelidad que en el tipo 1, donde el dolor suele extenderse más allá de cualquier trayecto nervioso reconocible. Las alteraciones motoras y tróficas suelen ser, en cambio, algo más leves en el tipo 2 que en el tipo 1, según recogen varias series clínicas. La intensidad del dolor referido, sin embargo, no difiere de forma sustancial entre ambos. El término causalgia agrupa una historia que se remonta a la guerra de Secesión estadounidense, cuando el neurólogo Silas Weir Mitchell documentó, en soldados con heridas de bala que habían dañado nervios periféricos, un dolor urente y persistente muy superior al esperado por la herida. Esa raíz histórica, con su etimología griega y la evolución del término hasta la reclasificación de 1994, se desarrolla en la entrada de este diccionario dedicada a la causalgia. Baste señalar aquí que fue precisamente esa combinación, lesión nerviosa objetivable más dolor desproporcionado, la que la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor tomó como criterio definitorio del tipo 2 al construir la nueva nomenclatura. El tipo 2 es minoritario dentro del conjunto del síndrome doloroso regional complejo: la mayoría de las series clínicas sitúan en torno al 90 % los casos correspondientes al tipo 1, y el resto al tipo 2. Comparte con el tipo 1 buena parte de su perfil demográfico: predomina en adultos jóvenes y es entre 2 y 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Las lesiones nerviosas que lo desencadenan suelen ser yatrogénicas, como una cirugía, una punción o una inyección, o bien traumáticas. No es infrecuente que el dolor se localice al principio en la zona de la lesión antes de generalizarse a una región más amplia de la extremidad. Sí. Causalgia es el nombre histórico de este mismo cuadro, acuñado en 1867 por el neurólogo Silas Weir Mitchell. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor lo integró en 1994 dentro del síndrome doloroso regional complejo, reservándole la denominación tipo 2. La presencia de una lesión nerviosa demostrable. Es el único criterio que separa oficialmente los dos tipos; el resto del cuadro clínico es, en gran medida, superponible. Es la queja más constante de quienes padecen este cuadro, y tiene una explicación en el propio mecanismo de la lesión. Las fibras nerviosas dañadas, sobre todo las fibras C responsables de transmitir el dolor y la temperatura, generan impulsos espontáneos que el cerebro interpreta como una sensación térmica intensa, muy similar a la de una quemadura real. Silas Weir Mitchell ya recogió esta cualidad urente del dolor en sus descripciones originales de finales del siglo XIX, y sigue siendo hoy uno de los rasgos que con más frecuencia orienta el diagnóstico hacia el tipo 2 frente a otras formas de dolor neuropático. No, ni mucho menos. La inmensa mayoría de las lesiones nerviosas periféricas cursan con dolor neuropático convencional, sin el componente autonómico y trófico que define al síndrome doloroso regional complejo tipo 2.Qué es el síndrome doloroso regional complejo tipo 2
Mecanismo: la lesión nerviosa como punto de partida
Diferenciación con el tipo 1
Origen del nombre: de la guerra de Secesión al consenso de 1994
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la causalgia?
¿Qué diferencia hay con el tipo 1?
¿Por qué el dolor se describe como una quemazón?
¿Toda lesión de un nervio periférico produce este síndrome?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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