DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Crouzon
El síndrome de Crouzon es una craneosinostosis hereditaria que fusiona de forma prematura varias suturas del cráneo y frena el crecimiento normal de los huesos de la cara. Lo describió en 1912 el neurólogo francés Octave Crouzon, y en la gran mayoría de los casos se debe a mutaciones en el gen FGFR2. Crouzon dio nombre a un cuadro que él mismo bautizó como disostosis craneofacial hereditaria, término que sigue usándose como sinónimo técnico. La palabra combina el prefijo griego dys (δυς, "anomalía" o "dificultad") con osteon (ὀστέον, "hueso"): un trastorno de la formación ósea, en este caso concentrado en el cráneo y el macizo facial. El propio Crouzon, que trabajaba como neurólogo en el Hospital de la Salpêtrière de París, publicó su descripción original a partir de una madre y su hijo con el mismo patrón de deformidad craneal. El cráneo se fusiona antes de tiempo en una o varias suturas, casi siempre la coronal, lo que impide su crecimiento perpendicular y obliga al cráneo a expandirse en otras direcciones. El resultado más característico es la acrocefalia, con órbitas oculares poco profundas que producen exoftalmos e hipertelorismo, junto con un desarrollo insuficiente del hueso maxilar. A diferencia de otras craneosinostosis sindrómicas, las manos y los pies suelen conservar una morfología normal. Es la craneosinostosis sindrómica más frecuente. Las cifras varían algo entre series: se han descrito entre 1 de cada 25.000 y 1 de cada 60.000 recién nacidos, y representa en torno al 4,8 % de todos los casos de craneosinostosis diagnosticados al nacer. La causa está en el gen FGFR2, situado en el cromosoma 10q26, que codifica un receptor de superficie celular para los factores de crecimiento fibroblástico. Se han identificado más de cincuenta mutaciones distintas asociadas al síndrome; alrededor del 95 % se agrupan en dos exones concretos, el 8 y el 10, que codifican el dominio extracelular de tipo inmunoglobulina III del receptor. El efecto es una ganancia de función. El receptor se activa en exceso y acelera la osificación de las suturas antes de que el cráneo haya terminado de crecer. La herencia es autosómica dominante. Basta una copia alterada del gen para desarrollar el cuadro. No siempre procede de un progenitor afectado: alrededor de una cuarta parte de los casos surge por mutación de novo, sin antecedentes familiares previos. Existe una variante poco frecuente, la craneosinostosis con acantosis nigricans, que durante años se confundió con el síndrome de Crouzon clásico por compartir buena parte del aspecto craneofacial. La distingue una mutación específica y recurrente en un gen distinto, el FGFR3 (variante A391E), y la presencia de acantosis nigricans, un engrosamiento y oscurecimiento de la piel en pliegues cutáneos que no aparece en la forma FGFR2. Se trata de una entidad genéticamente independiente, no de un grado más grave de la misma enfermedad. El síndrome de Crouzon pertenece, junto al síndrome de Apert, el síndrome de Pfeiffer y el síndrome de Jackson-Weiss, al grupo de craneosinostosis causadas por mutaciones en receptores del factor de crecimiento fibroblástico. Comparten mecanismo molecular, pero cada una tiene una mutación y un fenotipo característicos. El síndrome de Apert es el que con más frecuencia se confunde con el de Crouzon, porque ambos combinan acrocefalia con hipoplasia del tercio medio facial. La diferencia principal está en las manos: en el síndrome de Apert existe sindactilia, la fusión de los dedos, mientras que en el síndrome de Crouzon las extremidades no suelen verse afectadas. El síndrome de Pfeiffer se reconoce por pulgares y primeros dedos del pie anchos y desviados. El síndrome de Muenke, más leve en general, se debe a una mutación distinta en el FGFR3 y afecta con frecuencia una sola sutura coronal. Del apellido de Octave Crouzon, el neurólogo que lo describió en 1912. Antes de que su nombre se popularizara como epónimo, el propio autor prefería la denominación "disostosis craneofacial hereditaria", de raíz griega, y ese término convive todavía hoy con el epónimo en la literatura médica. No. Comparten el mecanismo genético general y buena parte del aspecto craneofacial, pero el síndrome de Apert añade sindactilia de manos y pies, un rasgo ausente en el síndrome de Crouzon. Una cuarta parte de los casos, aproximadamente, aparece por una mutación nueva, sin que ninguno de los progenitores esté afectado. El resto se transmite de un padre o una madre con el síndrome, con un patrón autosómico dominante. No, aunque el parecido craneofacial llevó a confundirlas en el pasado. Esta variante está causada por una mutación concreta del gen FGFR3, distinta de la que provoca el síndrome de Crouzon, y se acompaña de una alteración cutánea característica que no forma parte del cuadro clásico.Qué es el síndrome de Crouzon
Mecanismo genético
Formas relacionadas
Diferenciación con otras craneosinostosis sindrómicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "síndrome de Crouzon"?
¿Es lo mismo que el síndrome de Apert?
¿Se hereda siempre de los padres?
¿Es lo mismo que la craneosinostosis con acantosis nigricans?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026