DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome cervical

El síndrome cervical es el conjunto de dolor, rigidez y limitación del movimiento del cuello originado en las estructuras óseas, discales, musculares o nerviosas de la columna cervical, una categoría clínica más amplia que la simple cervicalgia porque incluye signos objetivables y, según el nivel afectado, síntomas que se proyectan hacia la cabeza o el brazo. No corresponde a una enfermedad única, sino a una etiqueta que agrupa cuadros de origen muy distinto: muscular, degenerativo, traumático o inflamatorio.

Qué es el síndrome cervical

El término une dos raíces documentadas por separado en este diccionario. Cervical llega al castellano desde el latín cervīcālis, formado sobre cervīx (cuello); su recorrido completo, con la evolución del vocablo desde Celso hasta el latín médico moderno, se desarrolla en la entrada cervical. Síndrome procede del griego syndromē, "concurso" o "confluencia", y su historia clínica como categoría diagnóstica autónoma se recoge en síndrome. La combinación de ambos, ya asentada en la literatura médica del siglo XX, designa la confluencia de signos y síntomas cuyo denominador común es la columna cervical, sin presuponer de entrada una causa concreta.

En el habla clínica corriente, el término convive con cervicalgia, que en sentido estricto nombra solo el dolor. El síndrome cervical es la categoría más amplia: incluye la cervicalgia, pero también la rigidez, la pérdida de amplitud de movimiento y, dependiendo del segmento implicado, manifestaciones a distancia como el dolor de cabeza, el mareo o las molestias que bajan por el brazo.

Estructuras implicadas

La columna cervical está formada por siete vértebras separadas por discos intervertebrales y unidas por ligamentos y articulaciones facetarias, un diseño que le da una movilidad muy superior a la del resto de la columna. Por su interior discurre un canal que aloja la médula espinal, y a los lados, los agujeros de conjunción dan paso a las raíces nerviosas que forman, más abajo, el plexo braquial. Las arterias vertebrales, por su parte, ascienden hacia el cráneo atravesando los orificios de las apófisis transversas, un trayecto que las hace vulnerables a la rotación excesiva del cuello.

Cualquiera de estas estructuras, hueso, disco, ligamento, músculo, raíz nerviosa o, en los cuadros más altos, la propia arteria vertebral, puede generar el dolor y los signos que definen el síndrome cervical. Cuadros con una presentación externa parecida pueden así responder a orígenes tisulares completamente distintos.

Origen del cuadro

La causa más frecuente es muscular o postural: sobrecargas por posturas mantenidas, como pasar muchas horas ante una pantalla con la cabeza adelantada, o movimientos repetitivos del cuello. Le siguen las causas degenerativas, ligadas al desgaste progresivo del disco intervertebral y de las articulaciones facetarias con el paso de los años. El origen traumático, típicamente un mecanismo de aceleración y desaceleración brusca del cuello, constituye un tercer grupo con una evolución propia, que se trata en síndrome cervical postraumático. Procesos inflamatorios como la artritis reumatoide, más infrecuentes, completan el cuadro etiológico.

Clasificación según el segmento afectado

Dentro de esta columna se distingue, además, un tramo alto, formado por la unión occipitoatloidea, el atlas y el axis, y un tramo bajo, de la tercera a la séptima vértebra. Esta frontera no es arbitraria: el tramo alto sostiene el cráneo y permite buena parte de la rotación de la cabeza, mientras que el tramo bajo soporta la mayor carga de peso y da paso a las raíces que forman el plexo braquial. La clínica varía en consecuencia. Cuando predomina el compromiso del tramo alto, con síntomas cefálicos y a veces vertiginosos, el cuadro se desarrolla en síndrome cervical superior; cuando el tramo afectado es el bajo, con tendencia a la irradiación hacia el hombro, se recoge en síndrome cervical inferior. Si esa irradiación al brazo se convierte en el rasgo clínico dominante, con independencia de la raíz concreta implicada, el término empleado es síndrome cervicobraquial.

La literatura de rehabilitación llega, de hecho, a distinguir hasta cuatro cuadros bajo el paraguas genérico del dolor cervical: el síndrome cervical local, limitado al cuello; el cervicocefálico, con proyección hacia la cabeza; el cervicobraquial, con proyección hacia el brazo; y el cervicomedular, cuando existe compresión de la propia médula espinal. Los cuatro pueden tener un origen traumático o degenerativo.

Diferenciación con otros cuadros dolorosos del cuello

El síndrome cervical no debe confundirse con el síndrome miofascial cervical, en el que el dolor se origina en puntos gatillo dentro de bandas musculares tensas y no en la columna propiamente dicha, aunque ambos cuadros coexisten con frecuencia. Tampoco equivale al latigazo cervical: este último nombra el mecanismo lesional agudo, mientras que el síndrome cervical postraumático describe la evolución persistente que ese mecanismo puede dejar tras de sí.

Epidemiología

El dolor cervical es, junto con el lumbar, uno de los motivos de consulta osteomuscular más frecuentes. Su prevalencia aumenta con la edad, en paralelo al desgaste discal y facetario, aunque también afecta

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