DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de Capgras

El síndrome de Capgras es un delirio de identificación en el que la persona afectada está convencida de que un familiar, una pareja o un amigo cercano ha sido sustituido por un doble físicamente idéntico. No existe ninguna alteración del reconocimiento visual: el paciente admite el enorme parecido, pero rechaza que se trate de la misma persona.

Qué es el síndrome de Capgras

El síndrome de Capgras pertenece al grupo de los delirios de identificación errónea, un conjunto de trastornos psiquiátricos poco frecuentes en los que la persona sostiene, con absoluta convicción, una creencia falsa sobre la identidad de alguien de su entorno. En este caso concreto la creencia tiene una única dirección: el sustituto es siempre un doble, nunca la misma persona con un aspecto distinto.

El nombre procede del psiquiatra francés Jean Marie Joseph Capgras (1873-1950), que lo presentó en enero de 1923 junto a su interno Jean Reboul-Lachaux ante la Société clinique de médecine mentale de París. El caso que motivó la comunicación era el de una mujer de cincuenta y tres años convencida de que su marido, sus hijos y hasta ella misma tenían dobles repartidos por la ciudad. Fue la propia paciente quien empleó la palabra francesa sosie para nombrar a los impostores, término que Capgras y Reboul-Lachaux adoptaron para titular su artículo: L'illusion des sosies dans un délire systématisé chronique. La voz sosie, dicho sea de paso, procede de Sosia, el esclavo cuya identidad usurpa el dios Mercurio en la comedia Anfitrión de Plauto: de ahí que en varias lenguas europeas «sosia» designe hoy, coloquialmente, a un doble físico. Capgras no bautizó el cuadro con su propio apellido; fue el psiquiatra Lévy-Valensi quien, en 1929, propuso la denominación que terminó imponiéndose sobre la expresión francesa original.

Mecanismo neuropsicológico

La explicación mejor sustentada es el modelo de doble factor, formulado por Ellis y Young y desarrollado después por Coltheart y su equipo. El primer factor es perceptivo: existe una desconexión entre la vía cortical que permite reconocer conscientemente un rostro familiar y la vía subcortical que genera la respuesta emocional automática asociada a esa familiaridad, medible en el laboratorio mediante la respuesta galvánica de la piel. El paciente identifica el rostro sin ninguna dificultad, pero no siente nada al mirarlo. Ahí nace el delirio: ese vacío afectivo resulta tan discordante que necesita una explicación, y la explicación que el cerebro construye es que el rostro pertenece a un impostor. El segundo factor, de naturaleza cognitiva, es lo que impide corregir esa interpretación pese a la evidencia en contra, un fallo de los circuitos frontales de verificación de creencias que aparece también en otros delirios monotemáticos.

Coltheart describió el cuadro como el negativo fotográfico de la prosopagnosia. Un paciente prosopagnósico no reconoce conscientemente los rostros que le son familiares, aunque su piel sigue reaccionando ante ellos como ante cualquier persona conocida. Al de Capgras le ocurre lo inverso: reconoce el rostro sin esfuerzo y es la reacción la que falta.

Contexto clínico y clasificación

El síndrome de Capgras no constituye una enfermedad en sí misma, sino una manifestación que puede aparecer en el curso de trastornos muy distintos. En algo más de la mitad de los casos surge dentro de un cuadro psicótico primario, sobre todo la esquizofrenia, donde se ha descrito hasta en un 15% de los pacientes. En el resto, el origen es orgánico: demencias neurodegenerativas, con la enfermedad de Alzheimer y la demencia por cuerpos de Lewy a la cabeza, traumatismos craneoencefálicos, epilepsia del lóbulo temporal o ictus. Las revisiones más citadas sitúan el origen orgánico entre el 25% y el 40% de los casos publicados, con más de ocho de cada diez ligados a algún proceso demencial.

Dentro de los delirios de identificación errónea, Capgras convive con otros tres cuadros que conviene no confundir. El síndrome de Fregoli invierte el mecanismo: el paciente cree que un perseguidor cambia de aspecto y se oculta bajo la identidad de personas distintas, de modo que reconoce como iguales a quienes en realidad son diferentes. La intermetamorfosis añade una vuelta más: el enfermo sostiene que dos personas han intercambiado por completo su identidad física y psicológica. El síndrome de los dobles subjetivos, mucho más raro, consiste en la convicción de tener un doble de uno mismo. De los cuatro, Capgras es con diferencia el más frecuente: en una revisión de 260 casos publicados de delirios de identificación errónea, casi siete de cada diez correspondían a él.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que el «síndrome del impostor»?

No. El síndrome del impostor es una expresión coloquial para la inseguridad sobre los propios méritos profesionales, sin relación alguna con un delirio. El síndrome de Capgras es un trastorno psiquiátrico en el que la persona equivocada es otra, nunca uno mismo.

¿Hace falta ver a la persona para desarrollar el delirio?

Casi siempre, porque el mecanismo descrito depende del reconocimiento visual del rostro. Sin embargo, se ha descrito al menos un caso en una mujer ciega que identificaba a su marido por la voz y llegó a desarrollar el mismo delirio a partir de claves auditivas, lo que sugiere que el fallo puede afectar a cualquier vía sensorial encargada de transmitir familiaridad.

¿En qué se diferencia del síndrome de Fregoli?

En Capgras, una persona familiar se convierte en un extraño con la misma cara. En Fregoli ocurre lo contrario: distintos extraños se convierten, para el paciente, en la misma persona disfrazada.

¿Puede desencadenarlo el consumo de sustancias?

Sí. Se han publicado casos asociados a la intoxicación aguda por cocaína y a la abstinencia de otras sustancias, con resolución completa del delirio en cuanto remite el cuadro tóxico que lo provocó. Esta forma transitoria contrasta con la persistencia habitual del síndrome cuando acompaña a la esquizofrenia o a una demencia.

Referencias

  1. Nemakayala DR, Rasheed A, et al. Capgras Syndrome. StatPearls [Internet]. NCBI Bookshelf. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK570557/
  2. El síndrome de Capgras: el delirio de suplantación. Revista Española de Geriatría y Gerontología. Elsevier. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-geriatria-gerontologia-124-articulo-comprar-el-sindrome-capgras-el-S0211139X17301774
  3. Postel J, Allen DF. Joseph Capgras (1873-1950). Sa vie, son œuvre. L'Encéphale. ScienceDirect. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0003448712003095
  4. Strobbe-Barbat M, Macedo-Orrego L, Cruzado L. Síndrome de Capgras: una revisión breve. Revista de Neuro-Psiquiatría. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/3720/372058950006/html/

Entradas relacionadas

  • Delirio. Creencia falsa mantenida con firmeza pese a la evidencia en contra, categoría clínica más amplia en la que se encuadra el síndrome de Capgras.
  • Esquizofrenia. Trastorno psicótico crónico en cuyo curso puede aparecer el síndrome de Capgras como uno más de sus síntomas.
  • Prosopagnosia. Incapacidad para reconocer conscientemente los rostros familiares, considerada el fenómeno inverso al síndrome de Capgras.
  • Paramnesia. Alteración de la memoria que incluye distorsiones del reconocimiento emparentadas con los delirios de identificación errónea.

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