DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Alström
El síndrome de Alström es una enfermedad genética ultrarrara causada por variantes en el gen ALMS1, que afecta de forma progresiva a la retina, el oído, el corazón y el metabolismo. Lo describieron en 1959 los médicos suecos Carl-Henry Alström y Bertil Hallgren, y se clasifica hoy dentro del grupo de las ciliopatías. Carl-Henry Alström, psiquiatra de formación, y Bertil Hallgren publicaron en 1959 la descripción de una familia con ceguera precoz, sordera y obesidad asociadas a diabetes. El cuadro se transmitía de forma autosómica recesiva y no llevaba retraso intelectual, un detalle que con el tiempo resultaría clave para distinguirlo de otras entidades parecidas. El gen responsable, ALMS1, no se identificó hasta más de cuarenta años después, en 2002. ALMS1 se localiza en el cromosoma 2 y es, hasta la fecha, el único gen conocido que causa este síndrome cuando ambas copias están alteradas. Codifica una proteína que se encuentra en el centrosoma y en el cuerpo basal del cilio primario, una estructura casi universal en las células del organismo que funciona como antena sensorial: capta señales del entorno celular y las transmite al interior. De ahí que el síndrome de Alström se agrupe, junto con otras enfermedades muy distintas entre sí, bajo la etiqueta de ciliopatía. La función exacta de la proteína ALMS1 sigue sin describirse por completo. Se sabe que participa en el tráfico intracelular de proteínas y en el mantenimiento de la arquitectura del cilio, y que interviene en la señalización mediada por TGF-beta. Su ausencia o mal funcionamiento no impide que se formen los cilios (a diferencia de otras ciliopatías más graves), pero sí altera su funcionamiento en tejidos muy dependientes de esta estructura: los fotorreceptores de la retina, las células ciliadas de la cóclea, el miocardio y varios órganos metabólicos. Esa dependencia explica por qué el síndrome de Alström no se limita a un órgano, sino que compromete varios sistemas con una secuencia bastante característica: la afectación visual (una distrofia de conos y bastones) suele ser la manifestación más temprana, seguida por la pérdida auditiva neurosensorial y, ya en la infancia o la adolescencia, por la obesidad troncular con resistencia a la insulina. El compromiso cardíaco (miocardiopatía dilatada, presente en aproximadamente seis de cada diez pacientes) y la afectación renal, hepática y pulmonar suelen aparecer más adelante, con una variabilidad considerable de una persona a otra. El síndrome de Alström comparte con el síndrome de Bardet-Biedl buena parte del cuadro (distrofia retiniana, obesidad, diabetes, hipogonadismo, afectación renal) y ambos son ciliopatías de herencia autosómica recesiva, lo que durante años dificultó distinguirlos en fases tempranas. La diferencia más útil en la práctica es la ausencia, en el síndrome de Alström, de dos rasgos que sí definen al de Bardet-Biedl: la polidactilia y la discapacidad intelectual. La función cognitiva en el síndrome de Alström se mantiene, por lo general, dentro de los límites normales. También la base genética distingue a ambas entidades. El síndrome de Bardet-Biedl puede originarse en variantes de más de veinte genes distintos (BBS1 y siguientes), mientras que el de Alström responde a un único gen, ALMS1. Esta diferencia tiene consecuencias prácticas para el estudio genético de las familias afectadas, aunque ese aspecto pertenece ya al terreno del diagnóstico clínico y no a la definición del término. Es una enfermedad ultrarrara. Las estimaciones más citadas hablan de una incidencia de entre 1 caso por cada 100.000 y 1 por cada 1.000.000 de nacimientos en Europa y Norteamérica, con cifras bastante más altas en poblaciones aisladas o con alta tasa de consanguinidad. La amplitud de ese rango no es casual: la variabilidad clínica del síndrome (algunos pacientes conservan restos de visión hasta la vida adulta, otros desarrollan solo parte del cuadro metabólico) hace que un número indeterminado de casos quede sin diagnosticar o se confunda con otras causas de sordoceguera infantil. Por Carl-Henry Alström, el psiquiatra sueco que en 1959 describió, junto con Bertil Hallgren, la familia en la que se identificó por primera vez este patrón de ceguera, sordera, obesidad y diabetes de transmisión hereditaria. No. Comparten manifestaciones y mecanismo ciliar, pero la polidactilia y la discapacidad intelectual son propias del síndrome de Bardet-Biedl y no forman parte del cuadro clínico del síndrome de Alström. Uno solo: ALMS1. Es una de las pocas ciliopatías conocidas en las que un único gen basta para explicar toda la variabilidad del cuadro, algo poco habitual dentro de este grupo de enfermedades. No, salvo excepciones puntuales recogidas en la bibliografía. La función cognitiva suele mantenerse dentro de la normalidad, lo que constituye precisamente uno de los rasgos que separan a este síndrome del de Bardet-Biedl. En 2002, más de cuatro décadas después de la primera descripción clínica del síndrome. El desfase entre el reconocimiento de una enfermedad y el hallazgo de su causa genética no es raro en las patologías ultrarraras, y el síndrome de Alström es un buen ejemplo de ello.Qué es el síndrome de Alström
Mecanismo: una proteína ciliar de función todavía incompleta
Diferenciación con el síndrome de Bardet-Biedl
Epidemiología
Preguntas frecuentes sobre el síndrome de Alström
¿Por qué se llama síndrome de Alström?
¿Es lo mismo que el síndrome de Bardet-Biedl?
¿Cuántos genes causan el síndrome de Alström?
¿Afecta a la inteligencia?
¿En qué año se identificó el gen ALMS1?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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