DICCIONARIO MÉDICO

Síncope vasovagal

El síncope vasovagal es la forma más frecuente de desmayo, causada por un reflejo del sistema nervioso autónomo que provoca, de manera simultánea, un enlentecimiento del ritmo cardíaco y una dilatación de los vasos sanguíneos. Se conoce también como desmayo común, y su nombre combina la raíz "vaso", por los vasos sanguíneos implicados, y "vagal", por el nervio vago, el par craneal que dirige la respuesta.

Qué es el síncope vasovagal

Es la causa más habitual, con diferencia, del conjunto de síncopes reflejos o neuromediados. En la síncope como concepto general, esta forma ocupa el primer lugar dentro de la categoría reflejo, la más frecuente de las tres grandes familias de causas. En la bibliografía clínica y en las pruebas de mesa basculante recibe también el nombre de síncope neurocardiogénico, término que designa el mismo fenómeno desde un ángulo más centrado en su fisiología central.

El lenguaje coloquial suele emplear otra palabra para referirse a este mismo cuadro: la lipotimia. Ambos términos conviven en la práctica clínica sin que exista un consenso estricto sobre matices que los distingan.

Mecanismo: el reflejo de Bezold-Jarisch

Cuando una persona permanece de pie durante un tiempo prolongado, la sangre se acumula en las venas de las piernas y el retorno hacia el corazón disminuye. El ventrículo izquierdo, parcialmente vacío, se contrae entonces con una fuerza desproporcionada, lo que activa unos mecanorreceptores situados en su pared. Esa señal viaja por fibras vagales hasta el bulbo raquídeo y desencadena una respuesta eferente paradójica: en lugar de compensar la caída de presión con taquicardia, el organismo responde con bradicardia y vasodilatación, lo que hunde aún más el flujo cerebral.

Este circuito se conoce como reflejo de Bezold-Jarisch, y su expresión clínica varía de una persona a otra. En unos predomina el componente cardioinhibidor, con caídas marcadas de la frecuencia cardíaca; en otros, el vasodepresor, con hipotensión y frecuencia cardíaca relativamente conservada; en la mayoría, ambos se combinan. También se ha implicado a las vías serotoninérgicas centrales, que participan en la regulación de la presión arterial a través del núcleo del tracto solitario.

Desencadenantes y perfil clínico

La bipedestación prolongada, sobre todo en ambientes cerrados o calurosos, es el desencadenante clásico. El dolor intenso, el miedo, la visión de sangre o de una aguja (lo que da lugar a un cuadro específico, el síncope por venopunción) y las emociones fuertes en general activan la misma vía por una descarga adrenérgica inicial que después se sigue del retiro vagal paradójico.

Antes de perder la conciencia, la mayoría de las personas atraviesa un período prodrómico de segundos a minutos con sudoración fría, náuseas, palidez y sensación de calor. Existe además una agregación familiar bien documentada: los familiares de primer grado de una persona con síncope vasovagal tienen un riesgo mayor de presentarlo, lo que apunta a un componente hereditario todavía mal caracterizado.

Diferenciación con otras formas de síncope reflejo

El síncope vasovagal se distingue del síncope situacional en el tipo de desencadenante: mientras el primero responde a la postura o a una emoción, el segundo aparece ligado a un acto fisiológico concreto, como orinar o toser. Frente al síncope del seno carotídeo, la diferencia está en el estímulo desencadenante, la presión mecánica sobre el cuello, y en la edad de presentación, más avanzada en este último.

Epidemiología

En el estudio Framingham, el origen vasovagal explicó el 21,2 % de los episodios de síncope registrados en la población general a lo largo de 17 años de seguimiento. Su carácter benigno se refleja en el pronóstico: a diferencia del síncope cardiogénico, no se asoció a un mayor riesgo de ictus ni de muerte. Una revisión publicada en la revista Heart cifra la prevalencia a lo largo de la vida en torno al 40 % en mujeres y al 20 % en varones.

Preguntas frecuentes

¿Es peligroso el síncope vasovagal?

No, en la inmensa mayoría de los casos. Su principal riesgo no es la pérdida de conciencia en sí, sino la caída y el golpe que puede producirse al desplomarse.

¿Por qué se llama "vasovagal"?

El nombre une dos elementos de la respuesta: "vaso", por la dilatación de los vasos sanguíneos, y "vagal", por el nervio vago, que gobierna el enlentecimiento del corazón. Ambos fenómenos ocurren a la vez, aunque su peso relativo varía de una persona a otra.

¿Es lo mismo que la lipotimia?

En la práctica, sí: ambos términos designan el mismo desmayo reflejo, y su uso alterna según el contexto y el profesional que lo emplee.

¿Tiene relación con la herencia?

Los estudios en gemelos y en familiares de primer grado muestran una agregación familiar clara, aunque todavía no se ha identificado un gen concreto responsable. Se sospecha una predisposición poligénica que modula la sensibilidad del reflejo vagal.

Referencias

  1. Cinfasalud. Síncope vasovagal. Contenido revisado por profesional médico.
  2. Sociedad Española de Cardiología. Síncope reflejo o neuromediado. Cuadernos de Estimulación Cardiaca.
  3. Cardioteca. Síncope reflejo, vaso-vagal, neuromediado: diagnóstico y tratamiento. Revisión traducida de la revista Heart.
  4. Soteriades ES, Evans JC, Larson MG, et al. Incidence and Prognosis of Syncope. New England Journal of Medicine, 2002.

Entradas relacionadas

  • Síncope. La pérdida transitoria de conciencia por falta de riego cerebral, de la que el síncope vasovagal es la causa más frecuente.
  • Síncope neurocardiogénico. El nombre con el que la fisiología clínica designa este mismo reflejo.
  • Nervio vago. El par craneal cuya activación excesiva desencadena la bradicardia del reflejo vasovagal.
  • Lipotimia. Término con el que a menudo se designa, de forma coloquial, este mismo desmayo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026