DICCIONARIO MÉDICO
Seudoquilotórax
El seudoquilotórax es una acumulación crónica de líquido rico en colesterol en la cavidad pleural, de aspecto lechoso parecido al quilo pero sin relación alguna con el sistema linfático. Su nombre lo dice: imita al quilotórax sin serlo. El término añade el prefijo seudo, del griego «falso», a quilotórax, la acumulación de quilo en la cavidad pleural. La coincidencia es solo de aspecto. El quilotórax nace de una rotura del conducto torácico, con salida de linfa rica en triglicéridos hacia la pleura. El seudoquilotórax no tiene nada que ver con el sistema linfático: su líquido lechoso se debe a una concentración muy elevada de colesterol, casi siempre acumulado a lo largo de años sobre un exudado pleural que nunca llegó a resolverse. Un derrame pleural que se cronifica suele terminar engrosando la pleura que lo rodea. Ese engrosamiento bloquea la reabsorción normal de lípidos y favorece que el colesterol se acumule en el líquido, procedente en buena parte de lipoproteínas séricas que atraviesan la pleura inflamada. Con el tiempo se forman cristales de colesterol, visibles al microscopio, que dan al líquido su textura turbia y opalescente. El proceso es lento. Rara vez se completa en menos de varios meses. La tuberculosis pleural, tratada de forma incompleta o tardía, explica alrededor de la mitad de los casos descritos en la literatura médica. La artritis reumatoide, con su tendencia a producir derrames pleurales de curso prolongado, es la segunda causa en frecuencia. Con menor peso aparecen las secuelas de un neumotórax terapéutico antiguo y la evolución crónica de un empiema mal resuelto. El seudoquilotórax es, en cualquier caso, una entidad poco común: la bibliografía mundial reúne menos de doscientos casos publicados desde que Bruce F. Weems lo describiera por primera vez en 1918. Ambos derrames comparten el aspecto lechoso, así que el ojo no basta para distinguirlos. El análisis del líquido sí. En el seudoquilotórax, el colesterol supera con claridad los 200 mg/dl mientras que los triglicéridos quedan por debajo de 50 mg/dl. En el quilotórax ocurre justo lo contrario: triglicéridos altos, con frecuencia por encima de 110 mg/dl, y quilomicrones detectables mediante tinción específica. La presencia de cristales de colesterol al microscopio termina de inclinar la balanza hacia el seudoquilotórax cuando los valores bioquímicos, por sí solos, no resultan del todo claros. No. Esa es precisamente la diferencia bioquímica clave con el quilotórax, que sí los contiene. Porque la pleura engrosada actúa como una barrera que deja entrar lipoproteínas del suero con más facilidad de la que permite salir al colesterol que transportan. Durante décadas se atribuyó el fenómeno a la simple degradación de glóbulos rojos y neutrófilos atrapados en el derrame. Los estudios más recientes apuntan a un origen distinto, ligado sobre todo a las lipoproteínas séricas que atraviesan la pleura inflamada. La discusión sobre el mecanismo exacto, de hecho, sigue abierta. Al contrario, es muy raro. La incidencia real se desconoce, aunque las revisiones sistemáticas hablan de un número de casos publicados que no llega a los doscientos en todo el mundo.Qué es el seudoquilotórax
Mecanismo
Causas más frecuentes
Diferenciación con el quilotórax
Preguntas frecuentes
¿El seudoquilotórax contiene quilomicrones?
¿Por qué se acumula colesterol y no otro lípido?
¿Es un cuadro frecuente?
Referencias
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