DICCIONARIO MÉDICO
Seudohipertelorismo
El seudohipertelorismo es la impresión visual de que los ojos están más separados de lo normal sin que exista un aumento real de la distancia entre las órbitas óseas, una apariencia producida por otros rasgos de la cara como un puente nasal plano o unos pliegues cutáneos prominentes en el ángulo interno del ojo. El nombre se construye sobre el de hipertelorismo, ya desarrollado en este diccionario, con el añadido del prefijo "seudo" (del griego pseudḗs, "falso") por delante. La palabra completa advierte, ya desde su forma, de que lo que se observa no es lo que parece: el aspecto de separación existe, la causa esquelética que definiría un hipertelorismo verdadero, no. La confusión surge porque el ojo humano evalúa la distancia interocular de un vistazo, sin medir nada. Cualquier rasgo que module ese juicio visual (el ancho de la raíz nasal, la forma del párpado, la posición del globo ocular) puede producir una sensación de separación excesiva aunque el esqueleto orbitario esté dentro de los valores normales. Distinguir estas tres entidades exige mirar más allá de la cara y medir el hueso. El hipertelorismo verdadero implica una separación real de las órbitas, comprobable por radiografía o tomografía. El telecanto, desarrollado en su propia entrada de este diccionario, aumenta la distancia entre los ángulos internos de los párpados sin que la órbita se haya movido un milímetro. El seudohipertelorismo va un paso más allá: ni siquiera existe ese aumento de la distancia entre cantos, y toda la impresión de separación nace de otros elementos de la cara. La consecuencia práctica de esta diferenciación no es menor. Un hipertelorismo verdadero suele formar parte de un síndrome craneofacial y puede requerir seguimiento genético. El seudohipertelorismo, en cambio, no traduce ninguna alteración del esqueleto orbitario. Entre las causas más citadas de esta ilusión óptica figuran el epicanto (el pliegue de piel que cubre el ángulo interno del ojo, frecuente en la infancia y en determinados grupos étnicos), un puente nasal ancho o hundido, la exoftalmia (protrusión del globo ocular) y, con menos frecuencia, un estrabismo divergente que separa visualmente las pupilas sin desplazar las órbitas. Esta apariencia se describe con cierta frecuencia asociada al síndrome de Down, al síndrome alcohólico fetal y al síndrome de Klinefelter, entre otros cuadros en los que el epicanto o la configuración nasal forman parte del fenotipo facial característico. Su presencia no implica, por sí misma, ninguno de esos diagnósticos. Midiendo. La distancia interorbitaria se calcula sobre una radiografía o una tomografía, comparándola con los valores de referencia para la edad y el sexo. Si el hueso está dentro de la normalidad, el diagnóstico es seudohipertelorismo, por llamativa que resulte la apariencia. No. Es un rasgo de apariencia facial, no una entidad patológica en sí misma. Puede presentarse de forma aislada en personas por lo demás sanas. Con frecuencia, porque ambos producen la misma sensación visual de ojos separados. La diferencia técnica está en la distancia entre los cantos internos: aumentada en el telecanto, normal en el seudohipertelorismo puro. Depende de la causa. Cuando se debe a un epicanto infantil, la impresión suele atenuarse a medida que crece el puente nasal durante la infancia. Cuando responde a la configuración ósea facial de la persona, se mantiene de forma estable a lo largo de la vida.Qué es el seudohipertelorismo
Diferenciación con el hipertelorismo y el telecanto
Rasgos faciales que lo producen
Preguntas frecuentes
¿Cómo se distingue un seudohipertelorismo de un hipertelorismo real?
¿Es una enfermedad?
¿Puede confundirse con el telecanto?
¿Desaparece con la edad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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