DICCIONARIO MÉDICO

Sensibilidad dolorosa

La sensibilidad dolorosa es la modalidad de percepción somatosensorial que permite reconocer un estímulo nocivo o potencialmente lesivo como dolor. Forma parte, junto con la sensibilidad térmica, del componente protopático de la percepción cutánea, y se distingue por transmitirse en dos fases sucesivas y bien diferenciadas en el tiempo.

Qué es la sensibilidad dolorosa

El adjetivo dolorosa procede del latín dolorosus, derivado de dolor, que en origen designaba tanto el sufrimiento físico como el moral. Aplicado a la sensibilidad, el término se reserva hoy para la capacidad fisiológica de percibir un daño, no para la experiencia subjetiva completa del dolor, que añade componentes emocionales y cognitivos que escapan a la pura transmisión nerviosa.

Conviene distinguirla de la nocicepción, con la que suele confundirse. La nocicepción es el proceso por el cual los receptores especializados detectan un estímulo nocivo y lo convierten en impulso nervioso; la sensibilidad dolorosa es la categoría perceptiva a la que pertenece ese impulso una vez integrado, junto con la temperatura extrema, dentro del sistema protopático descrito por Head y Rivers a comienzos del siglo XX.

Las dos fases del dolor

Un pellizco firme sobre la piel no se percibe como una sensación única, sino como dos, separadas por una fracción de segundo. La primera es un dolor agudo, punzante y bien localizado: viaja por fibras Aδ, mielinizadas, a unos 20 metros por segundo. Casi de inmediato aparece una segunda sensación, sorda, difusa y más prolongada, transmitida por fibras C amielínicas a poco más de 2 metros por segundo. La fisiología clásica los llama, sencillamente, primer dolor y segundo dolor.

Esta doble velocidad tiene un correlato anatómico. En el fascículo espinotalámico lateral se distinguen dos componentes: el neoespinotalámico, filogenéticamente más reciente, formado por fibras largas que conectan de manera directa con el tálamo y que transmite el primer dolor; y el paleoespinotalámico, con múltiples sinapsis intermedias, responsable del segundo dolor y de buena parte de su carga afectiva desagradable.

Receptores y transmisión

Los receptores del dolor no son estructuras encapsuladas como las del tacto fino, sino terminaciones nerviosas libres repartidas por la piel, los músculos, las articulaciones y buena parte de las vísceras. Responden a estímulos de naturaleza muy distinta: mecánicos, térmicos o químicos, estos últimos liberados por el propio tejido dañado, como la bradicinina o la histamina. De ahí que se hable de nociceptores polimodales, capaces de activarse ante formas de agresión muy diferentes entre sí.

Tras entrar en la médula espinal por el asta posterior, la información cruza casi de inmediato hacia el lado opuesto y asciende por el sistema anterolateral, sin el largo trayecto homolateral que caracteriza a la sensibilidad epicrítica. Esa decusación temprana explica por qué una lesión medular puede abolir la sensibilidad dolorosa de un lado del cuerpo sin afectar a la del lado contrario.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo sensibilidad dolorosa que nocicepción?

No del todo. La nocicepción es el mecanismo por el que los receptores detectan y transmiten el daño; la sensibilidad dolorosa es la modalidad perceptiva resultante, que además comparte territorio con la percepción de la temperatura extrema.

¿Por qué se notan dos dolores tras un mismo pinchazo?

Porque dos tipos de fibra, con distinta velocidad de conducción, transmiten la información en paralelo. Las fibras Aδ producen un dolor inicial agudo; las fibras C, más lentas, generan después una segunda sensación sorda y prolongada.

¿Dónde se cruza esta sensibilidad hacia el otro lado del cuerpo?

Casi al mismo nivel medular en el que entra, a diferencia de la sensibilidad epicrítica, que asciende primero por el mismo lado y solo cruza al llegar al bulbo raquídeo.

¿Todas las estructuras del cuerpo tienen sensibilidad dolorosa?

No. El tejido cerebral, por ejemplo, carece de nociceptores propios, razón por la que una intervención neuroquirúrgica puede realizarse con el paciente despierto una vez atravesado el cuero cabelludo y la duramadre.

¿Puede perderse la sensibilidad dolorosa sin perder la táctil?

Sí, y es un hallazgo con valor localizador. Ocurre en lesiones que afectan de forma selectiva al sistema anterolateral, como algunas siringomielias, donde el paciente deja de notar el dolor y la temperatura en una franja del cuerpo mientras conserva intacto el tacto fino.

Referencias

  1. Manual MSD (versión para profesionales). Cómo evaluar la sensibilidad.
  2. LibreTexts Español. Sensación de dolor.
  3. ARYDOL. Anatomía, fisiología y neurobioquímica del dolor.

Entradas relacionadas

  • Nocicepción. Proceso fisiológico de detección y transmisión del daño tisular.
  • Nociceptor. Receptor especializado en la detección de estímulos nocivos.
  • Sensibilidad protopática. Categoría más amplia a la que pertenece la sensibilidad dolorosa, junto con la térmica.
  • Alodinia. Percepción como dolorosa de un estímulo que normalmente no lo es.

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