DICCIONARIO MÉDICO
Sarampión
El sarampión es una enfermedad vírica aguda y extraordinariamente contagiosa, causada por un paramixovirus del género Morbillivirus. Quien lo pasa queda inmunizado de por vida frente a nuevos contagios. Pese a existir una vacuna eficaz desde 1963, sigue siendo una de las causas evitables de mortalidad infantil más importantes del mundo. La palabra procede del latín hispánico medieval sirimpio, -onis, "erupción de la piel", una forma documentada por primera vez en San Isidoro de Sevilla, en el siglo VII, y que llegó al castellano ya con el significado actual en 1410, en el Tratado de la epidemia y pestilencia de Alfonso de Toledo. Circula también una etimología alternativa, que hace derivar la palabra del griego xērós ("seco") y ámpelos ("viña") por el color de las manchas cutáneas; los historiadores de la lengua la consideran errónea, aunque sigue repitiéndose con cierta frecuencia. El agente causal pertenece a la familia Paramyxoviridae, dentro del género Morbillivirus. Desde 2022, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus rebautizó a la especie: dejó de llamarse oficialmente "Measles morbillivirus" para pasar a "Morbillivirus hominis", siguiendo la nueva nomenclatura binomial que el organismo aplica a todas las especies víricas. Se trata de un virus ARN monocatenario, de sentido negativo y envuelto, cuyo único reservorio natural conocido es el ser humano. El virus entra primero en las células del sistema inmunitario a través del receptor SLAM (también llamado CD150), presente en linfocitos y células dendríticas de las vías respiratorias, y se disemina desde ahí por todo el organismo. Solo en una fase más tardía utiliza un segundo receptor, la nectina-4, para alcanzar y salir de nuevo a través del epitelio de las vías respiratorias, lo que explica el mecanismo de la tos y el estornudo como vía de contagio. Uno de los hallazgos más llamativos de los últimos años sobre este virus no tiene que ver con la fase aguda de la enfermedad, sino con lo que ocurre después. Dos estudios publicados en 2019 en la revista Science demostraron que la infección puede destruir una parte relevante del repertorio de anticuerpos que una persona había acumulado frente a otros patógenos a lo largo de su vida, un fenómeno bautizado como "amnesia inmunológica". El sistema inmunitario, en cierto modo, retrocede. El efecto no se observa con la cepa atenuada de la vacuna, solo con el virus salvaje. La Organización Mundial de la Salud distingue ocho grupos genéticos o clados, designados de la A a la H, subdivididos a su vez en veinticuatro genotipos, a partir de la secuencia del gen de la nucleoproteína. El genotipo A, del que derivan todas las cepas vacunales actuales -incluida la histórica cepa Edmonston, aislada en 1954-, ya no circula de forma natural: se considera extinguido fuera del laboratorio. Hoy, un puñado de genotipos, sobre todo B3 y D8, concentra la práctica totalidad de los casos que se detectan en el mundo. Se confunde con frecuencia con la rubéola, pero pertenecen a familias víricas completamente distintas: la rubéola la causa un virus del género Rubivirus, clasificado hoy en la familia Matonaviridae, sin relación con los paramixovirus. También se distingue de la roséola, que afecta a niños más pequeños, la produce un herpesvirus distinto y suele presentar el exantema una vez que la fiebre ya ha remitido, al contrario de lo habitual en el sarampión. La forma hemorrágica de la enfermedad, conocida como sarampión negro, no es una infección distinta: es una complicación rara del mismo virus. El médico danés Peter Panum estableció en 1846, a raíz de una epidemia en las islas Feroe, dos hechos que siguen siendo válidos: el periodo de incubación de la enfermedad y la inmunidad permanente que deja tras superarla, en uno de los estudios fundacionales de la epidemiología moderna. Un siglo más tarde, en 1954, John Enders y Thomas Peebles aislaron el virus a partir de una muestra tomada durante un brote en Boston a un niño llamado David Edmonston, cuyo apellido dio nombre a la cepa. La vacuna se autorizó en 1963. El sarampión figura entre las enfermedades más transmisibles que se conocen: su número reproductivo básico se sitúa entre 12 y 18, lo que significa que, en una población sin inmunidad previa, cada caso genera de media entre 12 y 18 contagios adicionales. Según el informe conjunto que la Organización Mundial de la Salud publicó en noviembre de 2025, la mortalidad mundial por sarampión se redujo un 88 % entre 2000 y 2024, con unos 58 millones de vidas salvadas en ese periodo. Sin embargo, en 2024 se notificaron brotes extensos o disruptivos en 59 países, casi el triple que en 2021, y solo 81 países -el 42 % del total- habían logrado la eliminación de la enfermedad a finales de ese año. La meta mundial de eliminación sigue lejana. Del bajo latín medieval sirimpio, "erupción de la piel", documentado ya en el siglo VII y presente en castellano desde al menos 1410. La supuesta raíz griega que a veces se cita, ligada al color de las manchas, no tiene respaldo entre los especialistas en historia de la lengua. Porque, pese a la diversidad de genotipos que circulan por el mundo, el virus del sarampión es serológicamente monotípico: todas sus variantes comparten un mismo perfil antigénico de fondo, de modo que la inmunidad generada frente a una cepa protege frente a todas las demás. No. Comparten el nombre coloquial de "sarampión alemán" para la rubéola y un exantema de aspecto parecido, pero son enfermedades causadas por virus de familias distintas, con una gravedad y un curso clínico también diferentes. La Organización Mundial de la Salud lo atribuye sobre todo al descenso de la cobertura vacunal sistemática en distintas regiones del mundo, agravado por recortes en la financiación de los programas de inmunización y de vigilancia epidemiológica. El sarampión es, en palabras de la propia organización, la primera enfermedad en resurgir cuando esa cobertura cae, precisamente por su altísima transmisibilidad. La región de las Américas, declarada libre de sarampión endémico en 2016, empezó a notificar de nuevo brotes significativos a partir de 2025. El fenómeno no es uniforme: mientras algunos países se acercan a la eliminación, otros que ya la habían logrado están perdiendo ese estatus. Consulte también la información clínica completa sobre el sarampión Si busca información sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad, puede consultar la página sobre el sarampión elaborada por la Clínica Universidad de Navarra.Qué es el sarampión
Cómo actúa el virus en el organismo
Clasificación de las variantes del virus
Diferenciación con otras enfermedades exantemáticas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "sarampión"?
¿Por qué solo se pasa una vez en la vida?
¿Es lo mismo que la rubéola?
¿Por qué ha aumentado el número de casos en los últimos años?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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