DICCIONARIO MÉDICO

Salud

La salud es, según la definición fundacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948), un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Esta formulación tripartita, que sigue vigente, amplió radicalmente el concepto al incluir dimensiones que la medicina del siglo XIX apenas consideraba.

Qué es la salud

La palabra "salud" procede del latín salus, -ūtis, cuyo campo semántico abarcaba tanto el "estado de estar sano" como la "salvación" o la "conservación de la integridad". En el latín clásico, salutem dicere era saludar —desear salud— y salutaris significaba "que contribuye a conservar la vida". El castellano heredó ambas acepciones: la médica y la coloquial que pervive al brindar.

Hasta bien entrado el siglo XIX, la salud se definía por exclusión: estaba sano quien no padecía enfermedad reconocible. Fue la Constitución de la OMS, adoptada en la Conferencia Sanitaria Internacional de Nueva York en 1946 y en vigor desde el 7 de abril de 1948, la que rompió esa lógica al declarar la salud "un estado de completo bienestar físico, mental y social". La fórmula, una de las más citadas de la historia sanitaria, ha recibido críticas —se la ha calificado de utópica y estática—, pero su mérito fue triple: sacó la salud del ámbito exclusivo del cuerpo, la vinculó a condiciones sociales y la elevó a derecho fundamental.

Concepto de salud según la OMS

La definición de 1948 no ha sido enmendada formalmente, pero la propia OMS la ha complementado en documentos posteriores. En la Conferencia de Alma-Ata (1978) se subrayó que la salud no era un objetivo de la vida sino un recurso para ella. La Carta de Ottawa (1986) dio un paso más: describió la salud como "la capacidad de realizar las propias aspiraciones, satisfacer las necesidades y adaptarse al entorno", desplazando el foco desde el estado fijo hacia un proceso dinámico que cambia con las circunstancias de cada persona.

En la práctica, eso significa que la salud no es una condición binaria —se tiene o no se tiene— sino un continuo con grados. Una persona con una enfermedad crónica controlada puede gozar de un nivel de salud funcional alto, mientras que otra sin diagnóstico alguno puede ver comprometido su bienestar por factores psicológicos o sociales. Milton Terris propuso en los años noventa una reformulación que refleja esta gradualidad: la salud sería "un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad de funcionamiento, y no solo la ausencia de enfermedad o invalidez".

Tipos de salud

La formulación tripartita de la OMS distingue tres dimensiones, cada una de las cuales ha ido adquiriendo entidad propia en la literatura médica y en la percepción pública.

La salud física abarca la integridad anatómica, el funcionamiento fisiológico y la capacidad del organismo para desenvolverse en las actividades cotidianas. Es la dimensión más intuitiva: la que el paciente asocia con "no estar enfermo", aunque su alcance va más allá de la ausencia de patología.

La salud mental engloba el bienestar emocional, psicológico y social de la persona. La OMS la define como el estado en el que el individuo puede desplegar su potencial, afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad. Dentro de ella, la salud emocional —la capacidad de reconocer, expresar y gestionar las propias emociones— constituye un componente específico que no debe confundirse con el concepto paraguas.

La salud social se refiere a la calidad de las relaciones de la persona con su entorno humano y a su grado de integración comunitaria. Es la dimensión que más tardó en recibir atención clínica e investigadora, pero que el Consejo Ejecutivo de la OMS ha definido formalmente en 2025 como "la cantidad y calidad adecuadas de relaciones para satisfacer la necesidad de contacto significativo con otros seres humanos".

Las tres dimensiones son interdependientes. El aislamiento social, por ejemplo, deteriora la salud mental y se asocia a un aumento de la mortalidad cardiovascular; el estrés crónico altera parámetros físicos mensurables como la tensión arterial o la función inmunitaria; y una enfermedad física incapacitante puede limitar la participación social y agravar el malestar emocional.

Componentes y determinantes de la salud

La salud individual no depende solo de la biología. El modelo clásico de Marc Lalonde (1974) identificó cuatro grandes grupos de determinantes: la biología humana (genética, envejecimiento), el medio ambiente (calidad del aire, del agua, del entorno físico y social), los estilos de vida (hábitos de alimentación, ejercicio, consumo de sustancias, patrones de sueño) y la organización de los servicios sanitarios.

A partir de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud (OMS, 2008), la atención se ha desplazado hacia los factores estructurales —nivel de renta, educación, condiciones laborales, equidad de género— que condicionan de manera desigual las oportunidades de salud entre grupos sociales. No son factores médicos en sentido estricto, pero su peso sobre los resultados de salud supera con frecuencia al de cualquier intervención clínica aislada.

Salud y enfermedad

La relación entre salud y enfermedad no es una dicotomía sino un continuo. Concebir ambas como polos opuestos de una escala única simplifica en exceso: existen grados de salud y grados de enfermedad, y una persona puede presentar simultáneamente una patología diagnosticada y un nivel de funcionalidad y bienestar razonable. Las enfermedades crónicas bien controladas son el ejemplo más claro de que enfermedad y salud coexisten.

Lo que sí parece claro es que la definición de 1948, al exigir "completo bienestar", fija un ideal más que un estado alcanzable. Las revisiones posteriores —Terris, Ottawa, Huber (2011)— han ido sustituyendo ese absoluto por formulaciones más funcionales: la salud como capacidad de adaptación, como recurso para la vida, como equilibrio dinámico entre las demandas del entorno y las reservas del individuo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "salud"?

Del latín salus, -ūtis, que significaba "estado de estar sano" y también "salvación" o "conservación". El castellano conservó ambos sentidos: el médico (gozar de buena salud) y el coloquial (brindar diciendo "¡salud!"). La raíz indoeuropea es *solh₂-, vinculada a la idea de integridad o plenitud.

¿Es lo mismo salud que bienestar?

No exactamente. La definición de la OMS utiliza "bienestar" como criterio para definir la salud, lo que ha generado debate: para algunos autores, equiparar ambos conceptos convierte la salud en algo subjetivo e inalcanzable. Bienestar es un estado percibido; salud, según las revisiones más recientes, sería más bien la capacidad de funcionar y adaptarse, independientemente de que la persona padezca o no una enfermedad.

¿La OMS ha cambiado su definición de salud?

No formalmente. La definición del preámbulo de la Constitución de 1948 sigue vigente. Pero la OMS la ha complementado con enfoques sucesivos: Alma-Ata (1978) introdujo la idea de la salud como recurso para la vida; Ottawa (1986) añadió el componente dinámico y la capacidad de adaptación. En la práctica, la lectura actual del concepto es bastante más matizada que la fórmula original.

¿Por qué importa distinguir tipos de salud?

Porque permite identificar qué dimensión está comprometida y actuar sobre ella. Una persona puede tener buena salud física pero mala salud emocional, o mantener una vida social rica pero descuidar su cuerpo. Tratar la salud como un bloque monolítico impide intervenciones dirigidas. La propia OMS ha ido otorgando identidad diferenciada a cada dimensión para facilitar políticas sanitarias más precisas.

¿La calidad de vida es lo mismo que la salud?

Son conceptos que se solapan pero no coinciden. La calidad de vida incluye la percepción que la persona tiene de su posición en la vida en relación con sus expectativas, objetivos y preocupaciones. La salud es uno de sus componentes —probablemente el más influyente—, pero no el único: la situación económica, el entorno cultural o las relaciones familiares también pesan.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Constitución de la Organización Mundial de la Salud. Preámbulo.
  2. Organización Mundial de la Salud, Consejo Ejecutivo. Salud mental y conexión social. Informe del Director General (EB156/8). Ginebra, 2025.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Cómo mejorar la salud mental. MedlinePlus en español.
  4. Real Academia Española. Salud. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la salud, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Salud física: dimensión corporal de la salud, que comprende la integridad anatómica y el funcionamiento fisiológico del organismo.
  • Salud mental: bienestar emocional, psicológico y social, con capacidad de afrontar las tensiones de la vida.
  • Salud emocional: capacidad de reconocer, expresar y gestionar las emociones sin que interfieran en la vida cotidiana.
  • Salud social: tercera dimensión de la salud según la OMS, centrada en la calidad de las relaciones y la integración comunitaria.
  • Calidad de vida: percepción global del bienestar en relación con los objetivos, expectativas y preocupaciones de la persona.
  • Enfermedad: alteración del estado fisiológico de un organismo, polo opuesto de la salud en el continuo salud-enfermedad.
  • Estrés: respuesta del organismo ante estímulos que exigen reajuste, con repercusión en las tres dimensiones de la salud.
  • Ejercicio: actividad física planificada que contribuye al mantenimiento de la salud corporal y mental.
  • Nutrición: conjunto de procesos por los que el organismo incorpora y transforma los nutrientes necesarios para su funcionamiento.

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