DICCIONARIO MÉDICO

Rumiación

Rumiación designa dos procesos médicos distintos que comparten el mismo origen etimológico: un patrón de pensamiento repetitivo centrado en aspectos negativos, estudiado en psicología clínica, y un trastorno digestivo funcional en el que la persona regurgita y vuelve a masticar la comida que acaba de ingerir.

Qué es rumiación

Procede del latín ruminare, "volver a masticar", derivado de rumen, la primera cavidad del estómago de los animales rumiantes. Aristóteles ya describió el fenómeno digestivo en los animales, y de esa imagen (la vaca que devuelve el bolo alimenticio a la boca para masticarlo de nuevo) partieron, siglos después y por caminos completamente distintos, las dos acepciones médicas actuales del término.

Rumiación como proceso mental

En psicología, rumiación es el hábito de dar vueltas de forma repetitiva a los propios síntomas de malestar, a sus causas y a sus consecuencias, sin que ese repaso mental lleve a ninguna solución. La formuló así Susan Nolen-Hoeksema en 1991, en un artículo publicado en el Journal of Abnormal Psychology que dio origen a la teoría de los estilos de respuesta ante el estado de ánimo negativo.

Conviene no confundirla con la reflexión ordinaria. Reflexionar busca entender un problema para actuar sobre él; rumiar da vueltas sobre el malestar mismo, sin ese componente resolutivo, y la investigación posterior a Nolen-Hoeksema la ha relacionado con la persistencia de los episodios depresivos.

Rumiación como trastorno digestivo

La primera descripción clínica en humanos se atribuye al anatomista italiano Girolamo Fabrici d'Acquapendente, hacia 1618, aunque el fenómeno pasó casi inadvertido en la literatura médica durante los tres siglos siguientes. Hoy se reconoce bajo dos clasificaciones distintas: la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales la incluye entre los trastornos de la conducta alimentaria, mientras que los criterios de Roma IV la sitúan entre los trastornos funcionales de la interacción intestino-cerebro. También se conoce, de forma menos frecuente, como mericismo.

El mecanismo no tiene nada que ver con el vómito. Poco después de comer, la contracción de la pared abdominal (aprendida, aunque no siempre consciente) eleva la presión dentro del estómago mientras el esfínter esofágico inferior se relaja de forma anómala, y el alimento asciende hasta la boca sin el esfuerzo reflejo ni las náuseas que acompañan al vómito propiamente dicho. Se ha documentado sobre todo en lactantes y en personas con discapacidad intelectual, aunque cada vez se reconoce más en adolescentes y adultos sin ninguna de esas dos condiciones.

Diferenciación con otros términos

La regurgitación es un retorno pasivo de contenido gástrico o esofágico, sin ningún esfuerzo muscular activo. La rumiación va un paso más allá: al retorno del alimento le sigue, de forma voluntaria, una nueva masticación. Del vómito la separa la ausencia de náuseas, arcadas y contracción refleja, y el hecho de que lo expulsado conserve el sabor de la comida recién ingerida en lugar del sabor ácido característico del contenido gástrico.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama rumiación si no es un proceso digestivo animal?

Porque toma prestada la imagen de los rumiantes, que devuelven el bolo alimenticio a la boca para masticarlo de nuevo. La palabra se extendió después, por dos vías separadas, al pensamiento humano y a un trastorno digestivo propio de las personas.

¿Quién dio nombre al patrón de pensamiento repetitivo en psicología?

La psicóloga Susan Nolen-Hoeksema, en un artículo de 1991 que sentó las bases de la teoría de los estilos de respuesta ante el estado de ánimo negativo.

¿La rumiación digestiva es lo mismo que regurgitar?

No. La regurgitación es pasiva; la rumiación añade la remasticación voluntaria del alimento devuelto.

¿Es un trastorno frecuente el de la rumiación digestiva?

No hay datos firmes sobre su frecuencia real. Durante mucho tiempo se consideró propio casi en exclusiva de la infancia y de personas con discapacidad intelectual, hasta el punto de registrarse en una proporción notable de pacientes institucionalizados con este tipo de discapacidad. La perspectiva ha cambiado en las últimas décadas: hoy se sabe que también afecta a adolescentes y adultos sin ninguna de esas dos circunstancias, y buena parte de los especialistas atribuye la escasa cifra de diagnósticos a un desconocimiento del cuadro, tanto por parte de los pacientes como de los propios médicos, más que a una rareza real de la afección.

Referencias

  1. Nolen-Hoeksema, S. (1991). Responses to depression and their effects on the duration of depressive episodes
  2. Wikipedia. Síndrome de rumiación
  3. Manual MSD. Trastorno de rumiación o mericismo
  4. Gastroenterología y Hepatología. Síndrome de rumiación, revisión crítica

Entradas relacionadas

  • Regurgitación. Retorno pasivo de contenido gástrico o esofágico, sin la remasticación voluntaria propia de la rumiación.
  • Vómito. Expulsión refleja y activa del contenido gástrico, con mecanismo distinto al de la rumiación.
  • Emesis. Sinónimo culto de vómito que ya distingue expresamente la rumiación de la regurgitación pasiva.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026