DICCIONARIO MÉDICO
Ruido respiratorio
El ruido respiratorio es el sonido que produce el paso del aire por las vías respiratorias durante la inspiración y la espiración, tanto en su forma normal como en sus variantes patológicas. Se identifica con la auscultación y se divide en dos grandes grupos: los ruidos normales, propios de un pulmón sano, y los ruidos añadidos, que solo aparecen cuando algo falla en la vía aérea, en el parénquima o en la pleura. No debe confundirse con los ruidos cardíacos, de origen y mecanismo distintos. Con el fonendoscopio apoyado sobre el tórax, el aire que entra y sale de los pulmones genera un sonido de fondo continuo: eso es, en términos generales, el ruido respiratorio. El adjetivo procede del latín respiratorius, formado sobre el verbo respirare, a su vez compuesto por el prefijo re- y spirare, "soplar". El sustantivo "ruido" comparte raíz con los ruidos cardíacos, aunque el mecanismo de producción de unos y otros no tenga nada que ver. No es un hallazgo único ni uniforme. Bajo esa etiqueta conviven sonidos muy distintos entre sí, según el punto del árbol respiratorio donde se originan y según si acompañan a un pulmón sano o señalan que algo se ha alterado. La auscultación es la técnica con la que el médico los localiza y los distingue unos de otros. René Laënnec inventó el estetoscopio en 1816 y, tres años después, en su tratado De l'auscultation médiate, propuso la primera clasificación sistemática de los sonidos torácicos. Para agrupar todos los sonidos añadidos empleó una sola palabra, râle, que subdividía en tres variedades: sonoros (roncos), sibilantes (silbidos) y mucosos (gorgoteos). El propio Laënnec dudó antes de publicar el término: en el francés popular de la época, râle designaba también el estertor de la agonía, y temía que su empleo asustara a los enfermos. La traducción de esa palabra paraguas a otros idiomas resultó confusa y generó desacuerdos que se prolongaron durante décadas. De ahí que el español, en vez de conservar un único término, terminara adoptando nombres distintos para cada sonido concreto. El esfuerzo más reciente por poner orden data del año 2000, cuando un grupo de expertos de ocho países, dentro del proyecto CORSA (Computerized Respiratory Sound Analysis) y con el respaldo de la European Respiratory Society, propuso clasificar los sonidos por sus propiedades acústicas objetivas y no por analogías. La American Thoracic Society avala hoy esa misma distinción de fondo: continuos frente a discontinuos. En un pulmón sano, el timbre del sonido cambia según el punto del tórax donde se ausculta, porque cambia el calibre de la vía aérea subyacente y el tejido que atraviesa el sonido hasta llegar al fonendoscopio. Sobre la tráquea y la laringe el ruido es traqueal, áspero y tubular, con una espiración casi tan larga como la inspiración. Sobre el esternón y los grandes bronquios aparece un sonido intermedio, el broncovesicular, con partes iguales de ambas fases. En la mayor parte de la superficie pulmonar domina el murmullo vesicular, suave y de predominio inspiratorio, que tiene entrada propia en este diccionario. Ninguno de los tres es más normal que los otros dos (de ahí que buena parte del examen consista en comparar puntos simétricos de ambos lados del tórax). Lo anómalo es encontrar un ruido bronquial o traqueal donde debería oírse murmullo vesicular, porque eso indica que el tejido pulmonar se ha condensado y transmite el sonido de las vías centrales con más fidelidad de la habitual. Los ruidos añadidos, también llamados adventicios, no están presentes en el pulmón sano: se superponen al ruido normal cuando existe una alteración de la vía aérea, del parénquima o de la pleura. La clasificación hoy aceptada los separa sobre todo por su duración. Los continuos duran más de 250 milisegundos y suenan como una nota musical sostenida: la sibilancia, aguda y asociada al estrechamiento de vías de calibre medio; el roncus, más grave y producido por secreciones en los bronquios de mayor tamaño; y el estridor, un silbido agudo que se oye sobre todo en la obstrucción alta, en la laringe o la tráquea. En cambio, los discontinuos apenas duran unos milisegundos: son los estertores o crepitantes, breves chasquidos que Laënnec comparó con el crujido de un mechón de cabello frotado junto al oído. Existe además un cuarto sonido añadido de mecanismo distinto, ajeno por completo al flujo de aire: el roce pleural, producido por el rozamiento de las dos hojas de la pleura cuando pierden su lubricación habitual. Conviene distinguir el ruido respiratorio de los sonidos que se estudian al pedir al paciente que hable durante la auscultación: la broncofonía, la egofonía y la pectoriloquia evalúan la transmisión de la voz a través del tórax, no el sonido del propio flujo de aire. Comparten instrumento y objetivo diagnóstico, pero exploran fenómenos distintos. Tampoco debe confundirse con los ruidos cardíacos: estos se originan en el cierre de las válvulas del corazón, no en el desplazamiento del aire, y siguen un ritmo propio, ajeno al ciclo de la respiración. No. El murmullo vesicular es solo uno de los tres ruidos normales, el que se ausculta sobre la mayor parte del pulmón. El ruido respiratorio es el término general que engloba tanto los normales como los añadidos. Porque el término original de Laënnec, râle, resultó ambiguo al traducirse a otros idiomas y, además, en el francés popular designaba el estertor de la agonía. En 1819 sirvió para agrupar todos los sonidos añadidos; con el tiempo, cada idioma prefirió acuñar palabras propias y más específicas para cada uno. En la práctica, sí: a diferencia de algunos soplos cardíacos, que pueden ser inocentes, un ruido añadido pulmonar señala casi siempre una alteración de la vía aérea, del parénquima o de la pleura, aunque su gravedad varíe mucho de un caso a otro. La técnica que registra los ruidos respiratorios con micrófonos y los descompone en sus distintas frecuencias para analizarlos de forma objetiva, sin depender solo del oído del explorador. El proyecto CORSA, del año 2000, sentó buena parte de sus estándares actuales. Sí. La comparación entre ambos hemitórax, punto por punto, forma parte de la rutina de la auscultación: una asimetría, más ruido añadido en un lado o menos ruido normal, suele ser más significativa que el hallazgo aislado.Qué es el ruido respiratorio
De Laënnec a la nomenclatura actual
Los ruidos normales: dónde se originan
Los ruidos añadidos: continuos y discontinuos
Diferenciación con otros hallazgos de la exploración
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un ruido respiratorio que el murmullo vesicular?
¿Por qué existen tantos nombres distintos para los ruidos añadidos, en vez de uno solo?
¿Todo ruido respiratorio añadido indica una enfermedad?
¿Qué es la fononeumografía?
¿Puede haber un ruido respiratorio distinto en cada pulmón?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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