DICCIONARIO MÉDICO
Rotura retiniana
La rotura retiniana es cualquier solución de continuidad de espesor completo en la retina neurosensorial, el término general bajo el que se agrupan tres lesiones distintas: el desgarro, el agujero atrófico y la diálisis. Las tres comparten la consecuencia potencial, dejar pasar líquido hacia el espacio subretiniano, pero difieren en su origen, su forma y su riesgo real de progresar a un desprendimiento. Rotura viene del latín ruptura, derivado del supino ruptum del verbo rumpere, romper. El Diccionario panhispánico de dudas de la RAE señala algo que explica por qué la oftalmología prefiere esta palabra a su pariente ruptura: rotura se reserva para realidades materiales (la rotura de un cristal, de un hueso, de un tejido), mientras que ruptura se aplica a lo inmaterial, como una ruptura de relaciones. La retina, un tejido físico de un tercio de milímetro de grosor, encaja en el primer grupo. En sentido estricto, hablar de rotura retiniana no dice nada todavía sobre la causa ni sobre la gravedad. Es un paraguas nosológico. Dentro de él caben tres entidades con mecanismos, formas y pronósticos que conviene no mezclar. Cuando el vítreo se despega de la retina con la edad y tira de una zona de adherencia firme, se forma el desgarro, casi siempre en forma de herradura y con un colgajo. Es la variedad más ligada al desprendimiento posterior del vítreo y, por eso, la de aparición más brusca. El agujero atrófico es harina de otro costal. No hay colgajo ni tracción activa: el tejido retinal se adelgaza progresivamente, sobre todo dentro de zonas de degeneración en empalizada, hasta perder continuidad. Se estima que hasta un 5 % de la población general presenta agujeros atróficos, casi siempre sin saberlo y sin que lleguen a causar ningún problema visual. Su riesgo de derivar en un desprendimiento clínico es bajo, muy por debajo del que acompaña a un desgarro sintomático reciente. Por último, la diálisis retiniana es una desinserción circunferencial de la retina justo en la ora serrata, el límite anterior de la retina sensorial. No depende del envejecimiento del vítreo, como las otras dos: aparece sobre todo en pacientes jóvenes tras un traumatismo ocular contuso, con más frecuencia en el cuadrante inferotemporal. Las tres formas comparten un escenario anatómico, la periferia retiniana, y por razones distintas. El desgarro se concentra en los puntos de fijación vítrea más resistentes; el agujero atrófico, en zonas donde la retina ya está debilitada por la degeneración en empalizada; la diálisis, en la línea de inserción más frágil de todo el globo ocular. En conjunto, desgarros y agujeros combinados aparecen en torno al 5 % de la población, según estudios poblacionales y de necropsia citados en la literatura oftalmológica. La inmensa mayoría no da ningún síntoma. No toda rotura es un desprendimiento, aunque pueda convertirse en su antesala. El desprendimiento exige que el líquido vítreo licuado atraviese la brecha y separe la retina neurosensorial del epitelio pigmentario subyacente; muchas roturas, sobre todo los agujeros atróficos pequeños, permanecen estables durante años sin que eso llegue a ocurrir. Existe incluso la categoría de desprendimiento subclínico, en la que el líquido subretiniano rodea la rotura sin extenderse más allá de dos diámetros papilares, y cuya evolución hacia un desprendimiento franco varía mucho según las series consultadas. La miopía elevada, la edad y los antecedentes de rotura o desprendimiento en el ojo contrario son los factores que más se repiten en los estudios de riesgo, tanto para el desgarro traccional como para las lesiones atróficas periféricas. No exactamente. El desgarro es una de las tres variedades de rotura, la de origen traccional. La rotura retiniana es el término más amplio que incluye también el agujero atrófico y la diálisis. No, la mayoría no progresa. Los agujeros atróficos asintomáticos, sin signos de tracción vítrea activa, tienen un riesgo de progresión bajo y muchos permanecen estables durante años sin dar ningún síntoma. Porque responden a mecanismos distintos. El desgarro necesita que el vítreo se haya licuado y despegado, un proceso ligado al envejecimiento. La diálisis depende de un traumatismo que deforma bruscamente el globo ocular, algo independiente de la edad y más frecuente en varones jóvenes por su mayor exposición a golpes deportivos o accidentes. Ambas comparten origen en el latín ruptura, pero el español las especializó con el tiempo: rotura para lo físico, ruptura para lo abstracto. La medicina, que trabaja con tejidos, se quedó casi siempre con la primera.Qué es la rotura retiniana
Tipos de rotura retiniana
Mecanismo y distribución
Diferenciación con el desprendimiento de retina
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo rotura retiniana que desgarro retiniano?
¿Todos los agujeros retinianos acaban en un desprendimiento?
¿Por qué la diálisis aparece en gente joven y el desgarro en mayores de cincuenta?
¿De dónde viene la diferencia entre rotura y ruptura?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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