DICCIONARIO MÉDICO
Roncar
Roncar es producir, durante el sueño, un ruido bronco con el resuello, causado por la vibración de los tejidos blandos de la vía aérea superior cuando el aire pasa por un espacio estrechado. Es un fenómeno muy frecuente, más habitual en varones y que aumenta con la edad, aunque cuando se acompaña de pausas respiratorias puede ser señal de un trastorno del sueño. El verbo procede del latín tardío rhonchare, derivado a su vez del griego ῥόγχος (rhónchos), "ronquido". Es, en el fondo, una palabra que imita el propio sonido que describe: en castellano se documenta por escrito desde el siglo XV, en la traducción que Alfonso de Palencia hizo del término latino stertere. El adjetivo "ronco", pese a sonar de la misma familia, tiene un origen distinto, del latín raucus, y solo incorporó la ene por influencia del verbo roncar. La Real Academia Española recoge, además del sentido que nos ocupa, otros dos usos curiosos del mismo verbo: el bramido del gamo cuando está en celo, y el ruido sordo que se atribuye al mar o al viento cuando soplan con fuerza. Los tres significados comparten la misma idea de fondo, un sonido grave y áspero producido sin palabras. Durante la vigilia, la musculatura de la faringe mantiene la vía aérea abierta. Al dormir, ese tono muscular disminuye, y en algunas personas el espacio se estrecha lo suficiente como para que el aire, al pasar, haga vibrar el paladar blando, la úvula, la base de la lengua o las paredes laterales de la garganta. Cuanto más estrecho es el paso, más vibra el tejido y más intenso resulta el sonido. No todas las personas roncan por el mismo motivo. Algunas tienen simplemente una anatomía predispuesta, con un paladar largo, una úvula gruesa o unas amígdalas grandes; otras solo roncan con ciertos desencadenantes, como el alcohol, los sedantes, el tabaco, la congestión nasal o dormir boca arriba, postura que favorece que la lengua caiga hacia atrás. Según cifras del Manual MSD, ronca de forma habitual en torno al 30% de los hombres y al 10% de las mujeres, y la proporción crece con los años en ambos sexos. La discrepancia entre estudios es notable: la estimación depende de quién responda al cuestionario, si el propio roncador o su compañero de cama, y de qué defina cada investigador como "roncar habitualmente". Quien duerme solo tiende a subestimar cuánto ronca. No necesariamente. El ronquido simple es solo un ruido molesto que no interrumpe la respiración. La sospecha de apnea aumenta cuando el ronquido se acompaña de pausas silenciosas de varios segundos, seguidas de un resoplido brusco al reanudarse la respiración, algo que suele notar antes el compañero de cama que quien ronca. Porque la gravedad empuja la lengua y los tejidos blandos hacia atrás, hacia la pared posterior de la faringe, estrechando aún más un espacio que ya de por sí se relaja durante el sueño. Lingüísticamente sí: la Academia usa "roncar" tanto para el mar y el viento como para el bramido del gamo en celo. Fisiológicamente, claro, no tienen nada que ver entre sí; solo comparten la idea de un sonido grave producido sin intervención de la voz. No. La prevalencia sube con la edad en los dos sexos, y algunos estudios señalan que, a partir de los 60 años, la diferencia entre hombres y mujeres se reduce de forma notable.Qué es roncar
Mecanismo: la vibración de la vía aérea superior
Frecuencia y edad
Preguntas frecuentes
¿Roncar significa que tengo apnea del sueño?
¿Por qué se ronca más al dormir boca arriba?
¿Es el mismo verbo que usa la RAE para el ruido del mar?
¿Se ronca igual toda la vida?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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