DICCIONARIO MÉDICO
Retinopexia
La retinopexia es el conjunto de técnicas oftalmológicas que buscan crear una adherencia estable entre la retina y la pared del ojo, con el fin de cerrar un desgarro o reaplicar una retina desprendida. El nombre combina la raíz latina de retina, derivada de rete ("red", por la trama de vasos que la recorren), con el sufijo griego -pexia, que expresa fijación quirúrgica. Ese mismo sufijo aparece en gastropexia, mastopexia u orquidopexia, cada una referida a un órgano distinto; puede consultar su significado general en la entrada pexia de este diccionario. Aplicado a la retina, el término no designa una única maniobra sino una familia de procedimientos que persiguen el mismo objetivo por caminos distintos. Hasta bien entrado el siglo XX, un desprendimiento de retina se consideraba prácticamente incurable. El oftalmólogo suizo Jules Gonin cambió ese pronóstico al identificar, en los años veinte, que la causa habitual era un desgarro retiniano por el que se filtraba líquido, y que cerrar ese desgarro era el paso decisivo para la curación. Su técnica original sellaba la rotura mediante ignipuntura, una cauterización con un termocauterio aplicado desde el exterior del ojo. Los resultados iniciales, con tasas de éxito de en torno al 25 o 30 %, se recibieron con escepticismo. El reconocimiento llegó en 1929, en el Congreso Internacional de Oftalmología de Ámsterdam, donde la comunidad médica aceptó que el desprendimiento de retina era, por fin, una enfermedad tratable. A partir de esa fecha, la cauterización química y la ignipuntura fueron sustituyéndose por métodos menos agresivos para el tejido ocular. Desde Gonin, el principio apenas ha cambiado: se provoca una lesión controlada alrededor del desgarro para que, al cicatrizar, suelde la retina a la coroides y al epitelio pigmentario subyacentes. Esa cicatriz impide que el líquido vuelva a filtrarse por la rotura. La diferencia entre las técnicas actuales está en el modo de producir la lesión inicial, no en el resultado final que persiguen. Hoy conviven dos procedimientos para lograr esa cicatriz. La criopexia aplica frío extremo con una criosonda apoyada sobre la esclerótica, justo encima del desgarro; la fotocoagulación emplea un haz de láser que atraviesa las estructuras transparentes del ojo y quema el tejido en el punto exacto de la lesión. Ambas están descritas con más detalle en las entradas crioterapia y fotocoagulación láser de este diccionario. La elección entre una y otra depende sobre todo de la localización del desgarro y no responde a una jerarquía de eficacia entre ambas. Ninguna de las dos, por sí sola, devuelve la retina a su posición si ya se ha desprendido una porción amplia. Para eso se necesita además un mecanismo que empuje las capas separadas hasta unirlas de nuevo. Aquí conviene una precisión terminológica. En sentido estricto, la retinopexia es la maniobra de sellado que se acaba de describir. Pero en materiales divulgativos de salud, incluidos algunos de referencia como MedlinePlus, el término se usa a veces de forma más laxa para nombrar el abordaje que reaplica la retina inyectando una burbuja de gas en el interior del ojo, frente a la alternativa de empujarla desde fuera con una hebilla escleral. Ese procedimiento con gas, que incorpora la retinopexia como uno de sus pasos, se desarrolla en la entrada retinopexia neumática. Cuando el desprendimiento es más extenso, la alternativa quirúrgica es la vitrectomía, una intervención que se realiza en quirófano y que sustituye el humor vítreo del ojo. El procedimiento se dirige a los desprendimientos causados por un desgarro, los llamados regmatógenos. Puede ampliar esta distinción en la entrada desprendimiento de retina, dedicada a la afección que la retinopexia trata de resolver. De la unión de retina, del latín rete, y -pexia, del griego pēxis, fijación. Es una formación híbrida, latina y griega a la vez, algo frecuente en el vocabulario médico moderno acuñado a partir del siglo XIX. No. El desprendimiento es la enfermedad; la retinopexia, uno de los tratamientos posibles para resolverla. Jules Gonin, en la Suiza francesa, con una técnica que el Congreso de Ámsterdam de 1929 terminó de avalar ante la comunidad oftalmológica internacional. Depende del caso. Si el desgarro se detecta antes de que la retina llegue a desprenderse, sellarlo con láser o frío puede bastar para evitar el desprendimiento. Una vez que la separación ya se ha producido, casi siempre hace falta combinarla con un mecanismo que reaplique la retina, ya sea gas intraocular o una hebilla escleral. La cicatriz queda en el fondo de ojo, no es visible externamente. Un oftalmólogo puede identificarla años después mediante un examen de fondo de ojo.Qué significa el término
Origen: el hallazgo de Gonin
Cómo se forma la adherencia
Criopexia y fotocoagulación láser
Retinopexia como parte de un procedimiento más amplio
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra retinopexia?
¿Es lo mismo que el desprendimiento de retina?
¿Quién demostró que el desprendimiento de retina se podía curar?
¿Se puede aplicar sin ningún otro procedimiento adicional?
¿Deja alguna marca visible en el ojo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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