DICCIONARIO MÉDICO
Retardo
Retardo, en medicina, designa una lentificación o un retraso en la aparición, la progresión o la resolución de un proceso fisiológico o patológico respecto al ritmo que se considera esperable. No es una entidad clínica en sí misma, sino un adjetivo que se aplica a contextos muy distintos, desde la conducción eléctrica del corazón hasta el desarrollo intelectual, y su uso ha cambiado de forma notable en las últimas décadas. La palabra procede del latín retardare, formado sobre re- y tardare, "hacer lento", a su vez emparentado con tardus, "lento" o "perezoso". De la misma raíz proceden tardío, tardanza y retardatario. El significado apenas se ha movido en dos mil años: algo que debería suceder a determinado ritmo sucede más despacio de lo previsto. Esa definición tan amplia explica por qué el término aparece en especialidades tan alejadas entre sí. En cardiología se habla de retardo de conducción cuando el impulso eléctrico tarda más de lo normal en atravesar el corazón, algo que puede ser una variante sin trascendencia o el primer signo de un bloqueo auriculoventricular. En farmacología, una formulación de liberación retardada es, sencillamente, la que libera el principio activo de forma gradual. En endocrinología, el retardo puberal remite a la pubertad retrasada. Ninguno de estos usos exige una entrada propia: retardo, ahí, funciona como adjetivo genérico, no como diagnóstico. El campo obstétrico y pediátrico es, probablemente, donde el término genera más confusión, porque existen dos entidades bien delimitadas que comparten la palabra y poco más. El retardo del crecimiento intrauterino describe a un feto que no alcanza el peso esperado para su edad gestacional, casi siempre por un problema placentario, materno o genético que limita el aporte de nutrientes antes de nacer. El retraso del crecimiento constitucional, en cambio, aparece después del nacimiento, típicamente en la adolescencia, y describe a un niño sano cuyo estirón simplemente llega más tarde que el de sus compañeros, sin ninguna enfermedad de fondo. Uno se diagnostica con ecografías antes del parto; el otro, con paciencia y curvas de crecimiento durante años. Durante buena parte del siglo XX, "retardo mental" fue la denominación clínica estándar para lo que hoy se llama discapacidad intelectual o trastorno del desarrollo intelectual. La propia asociación de referencia en el campo, fundada en 1876, cambió de nombre cinco veces a medida que el lenguaje se volvía más respetuoso: pasó de Association of Medical Officers of American Institutions for Idiotic and Feebleminded Persons a American Association on Mental Deficiency en 1933, después a American Association on Mental Retardation en 1987 y, finalmente, en 2007, a American Association on Intellectual and Developmental Disabilities. El cambio no fue solo cosmético. En Estados Unidos, la ley conocida como Rosa's Law eliminó en 2010 la expresión "retraso mental" de toda la legislación federal sobre salud, educación y empleo, sustituyéndola por "discapacidad intelectual". El fenómeno tiene un nombre entre los lingüistas: la cinta transportadora del eufemismo. Cada término técnico, con el tiempo, absorbe el estigma social de la condición que describe y necesita ser reemplazado por otro más neutro, que a su vez acabará gastándose igual. Nada garantiza que "discapacidad intelectual" sea la última parada de ese recorrido, pero es, hoy, el término preciso que emplean el DSM-5 y la propia asociación que en su día acuñó el anterior. Del latín retardare, compuesto de re- y tardare, "hacer lento". Comparte raíz con tardío y tardanza, y su significado apenas ha variado desde el latín clásico. No. El primero ocurre antes de nacer y refleja un problema real en el aporte de nutrientes al feto. El segundo aparece después, en la infancia o la adolescencia, y describe una variante normal del ritmo de crecimiento sin ninguna enfermedad subyacente. Ha dejado de serlo en el uso clínico actual. Desde 2007, cuando la principal asociación profesional del campo cambió su nombre, y desde la Rosa's Law de 2010 en Estados Unidos, el término de referencia es discapacidad intelectual o trastorno del desarrollo intelectual. No necesariamente. Puede ser una variante sin importancia clínica o, según su grado y otros hallazgos, la manifestación inicial de un bloqueo auriculoventricular. La valoración corresponde siempre a un cardiólogo.Qué es el retardo
Dos retardos del crecimiento que conviene no confundir
De "retardo mental" a "discapacidad intelectual": una historia lingüística
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "retardo"?
¿Es lo mismo el retardo del crecimiento intrauterino que el retraso del crecimiento constitucional?
¿Todavía es correcto decir "retardo mental"?
¿Un retardo de conducción cardíaca es siempre patológico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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