DICCIONARIO MÉDICO
Regresión
Regresión nombra el movimiento de vuelta hacia un estado anterior, y tres disciplinas distintas (la clínica, la estadística y el psicoanálisis) han hecho de esa idea común un instrumento de trabajo propio. En medicina describe la reducción o desaparición de una alteración; en estadística, un método para relacionar variables; en psicoanálisis, el retorno a formas de funcionamiento psíquico más tempranas. El término procede del latín regressio, -onis, derivado de regredi, "volver atrás", verbo formado a partir de re- y gradi, "caminar, dar un paso". La Real Academia Española recoge esa misma raíz y define la voz, en su primera acepción, como retrocesión o acción de volver hacia atrás; solo en tercer lugar, y de forma restringida al ámbito de la psicología, la vincula al retroceso a estados o formas de conducta de etapas anteriores. El significado común es sencillo: volver atrás. Los dos usos técnicos que más se alejan del habla común, el estadístico y el psicoanalítico, nacieron con apenas catorce años de diferencia y sin relación alguna entre sí. En el uso clínico general, la regresión designa la disminución o desaparición de los signos de una enfermedad sin que ello implique necesariamente su curación completa. No equivale a la involución de un órgano o tejido, un proceso fisiológico de retroceso estructural gobernado por la apoptosis que sigue su propia lógica de desarrollo; tampoco es sinónimo de recidiva, que describe justo el movimiento contrario, la reaparición de una enfermedad tras un periodo de aparente resolución. En oncología, la palabra adquiere un uso más preciso: se habla de regresión tumoral cuando un tumor reduce su tamaño o desaparece, ya sea como respuesta a un tratamiento (quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida) o, mucho más raramente, sin ninguna intervención específica. Esta segunda posibilidad, la regresión espontánea, fue definida como entidad propia en 1956 por Everson y Cole, quienes reunieron y confirmaron mediante biopsia varias decenas de casos documentados; los primeros tumores en los que se había descrito el fenómeno fueron el carcinoma renal, el neuroblastoma y el melanoma. La hipótesis dominante atribuye buena parte de estos episodios a una respuesta inmunitaria inusualmente intensa contra las células tumorales. El mecanismo, con todo, no está resuelto en todos los casos. El grado de regresión, evaluado sobre la muestra de tejido tras el tratamiento, se emplea además como indicador pronóstico en varios tipos de cáncer. El término aparece también en la denominación de entidades concretas sin que ello convierta a "regresión" en sinónimo de esas entidades: el síndrome de regresión caudal, una malformación congénita del extremo inferior de la columna vertebral, toma su nombre de la detención o el retroceso del desarrollo embrionario de esa región, pero constituye un diagnóstico con entidad propia. El uso estadístico del término tiene un origen muy concreto y, hay que decirlo, bastante ajeno a su sentido literal. En 1886, Francis Galton publicó en el Journal of the Anthropological Institute of Great Britain and Ireland un artículo titulado "Regression towards Mediocrity in Hereditary Stature", en el que comparaba la estatura de los progenitores con la de sus hijos. Su hallazgo fue que los hijos de padres muy altos tendían a ser algo más bajos que ellos, y los de padres muy bajos, algo más altos: los valores extremos de una generación "regresaban" hacia la media de la población en la siguiente. Galton llamó a ese fenómeno regresión, y el nombre se quedó pegado al método matemático que desarrolló para cuantificarlo, aunque la inmensa mayoría de los análisis de regresión que se hacen hoy no tienen nada que ver con volver atrás ni con la herencia. En su sentido moderno y ya generalizado a toda la investigación biomédica, un análisis de regresión es un conjunto de técnicas que examinan la relación entre una variable dependiente y una o más variables independientes, con el fin de describir esa relación, predecir valores o controlar el efecto de factores de confusión. El propio cálculo del metabolismo basal mediante la fórmula de Harris-Benedict es, en sentido estricto, una ecuación de regresión múltiple. Uno de los problemas que puede afectar a estos modelos, cuando las variables independientes están demasiado correlacionadas entre sí, es la colinealidad. Sigmund Freud introdujo la palabra en 1900, en el capítulo teórico final de La interpretación de los sueños, para explicar por qué los pensamientos oníricos se presentan como imágenes casi alucinatorias en lugar de como ideas abstractas: en el sueño, sostenía, la excitación psíquica recorre el aparato mental en sentido inverso al habitual, desde la motilidad hacia la percepción. En una nota añadida en 1914 al mismo texto, distinguió tres modalidades. La regresión tópica se refiere a ese recorrido invertido dentro del esquema del aparato psíquico. La regresión temporal implica un retorno a formaciones o fases del desarrollo más antiguas, ya sea del yo o de la organización de la libido. La regresión formal sustituye los modos de expresión habituales por otros más primitivos, propios de etapas anteriores del pensamiento. Freud advirtió que las tres suelen coincidir. Lo más antiguo en el tiempo tiende a ser también lo más primitivo en su forma. El concepto quedó ligado desde el principio al de fijación: cuanto más intensa haya sido la detención libidinal en un punto del desarrollo, más fácil resulta que el sujeto regrese a él ante una frustración posterior. Fuera ya del marco estrictamente psicoanalítico, la pediatría y la psicología del desarrollo emplean con frecuencia la expresión regresión evolutiva para describir la pérdida transitoria de capacidades ya adquiridas (control de esfínteres, lenguaje, autonomía motora) en un niño sometido a una situación de estrés, sin que ese uso descriptivo comparta necesariamente el andamiaje teórico freudiano. Del latín regressio, participio de regredi, "volver atrás", formado sobre la raíz de gradi, "caminar". La Real Academia Española conserva ese origen en su definición. No necesariamente. La regresión puede ser parcial o completa, y describe lo que ocurre con el volumen o la extensión del tumor en un momento dado; no garantiza por sí misma la ausencia de células malignas residuales ni descarta una recidiva posterior. Por el nombre que le dio Francis Galton en 1886 a un fenómeno muy concreto, la tendencia de los valores extremos a acercarse a la media de una generación a la siguiente. El nombre sobrevivió al fenómeno original y pasó a designar toda una familia de técnicas que hoy se usan para fines muy distintos. Comparten la idea de fondo, un retorno a un funcionamiento anterior, pero no el mismo marco teórico. Freud describió la regresión como un movimiento dentro del aparato psíquico ligado a la fijación libidinal; cuando se habla de un niño que, ante una situación de estrés, deja de controlar esfínteres que ya dominaba o retrocede en su lenguaje, se está usando el término en un sentido descriptivo, observable, sin comprometerse con esa teoría concreta. Ambos usos conviven en la literatura sin que uno sea una simplificación del otro. Una malformación congénita, rara, que afecta al desarrollo de la porción inferior de la columna vertebral y de las estructuras asociadas. Es una entidad diagnóstica con su propia página en este diccionario, no un sinónimo del término general.Qué es la regresión
La regresión en clínica y oncología
La regresión como método estadístico
La regresión en psicoanálisis
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra regresión?
¿Un tumor en regresión es un tumor curado?
¿Por qué un método que no implica volver atrás se llama regresión?
¿La regresión evolutiva de un niño es lo mismo que la regresión de Freud?
¿Qué es el síndrome de regresión caudal?
Referencias
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