DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo cúbito-pronador
El reflejo cúbito-pronador es la pronación del antebrazo que se obtiene al percutir la apófisis estiloides del cúbito, uno de los reflejos osteotendinosos que se exploran en el miembro superior junto al bicipital, el tricipital y el braquiorradial. Suele ser débil y difícil de provocar, incluso en personas sin ningún problema neurológico. Con el antebrazo semiflexionado y en supinación, apoyado sobre la mano del explorador o sobre una superficie firme, se percute de forma tangencial la porción distal del cúbito, justo por encima de la muñeca. La respuesta normal es una ligera pronación del antebrazo, y algunos autores describen además una discreta aducción que la acompaña. El movimiento lo producen los músculos pronador redondo y pronador cuadrado, y el centro reflejo se sitúa en los segmentos medulares C7 y C8. A diferencia del rotuliano o el aquíleo, este reflejo apenas se nota en la mayoría de las personas. Su interés clínico no está tanto en si aparece o no, sino en su asimetría: una respuesta claramente más viva en un lado, o una exageración evidente acompañada de propagación a otros grupos musculares, orienta hacia una lesión de la vía piramidal por encima de ese nivel medular. Se explora habitualmente en la misma posición que el reflejo braquiorradial, lo que permite encadenar ambos sin cambiar al paciente de postura. Junto al bicipital (C5-C6), el tricipital (C6-C7) y el braquiorradial o del supinador largo (C5-C6), el cúbito-pronador completa la exploración segmentaria del brazo y ayuda a fijar el nivel de una posible lesión cervical. No debe confundirse con signos como el de Hoffmann, el de Mayer o el de Klippel-Weil, que son reflejos de liberación piramidal: normalmente ausentes y solo presentes cuando hay una lesión de la vía corticoespinal. El cúbito-pronador, en cambio, es un reflejo fisiológico presente en cualquier persona sana, aunque sea débil. El origen del primero se explica con detalle en la entrada dedicada al cúbito; el segundo describe simplemente el movimiento que provoca la respuesta, la pronación del antebrazo. Sí. Es de los reflejos osteotendinosos más difíciles de desencadenar con claridad, y su ausencia aislada, sin otros hallazgos que la acompañen, tiene poco valor por sí sola. Con los reflejos de liberación piramidal como el de Hoffmann, aunque su naturaleza es distinta: aquellos son anormales por definición cuando aparecen, mientras que este forma parte del repertorio normal del sistema nervioso y solo su exageración o su asimetría tienen valor localizador.Cómo se obtiene y qué se mueve
Un reflejo que casi siempre pasa desapercibido
Su lugar entre los reflejos del miembro superior
Preguntas frecuentes
¿De dónde vienen "cúbito" y "pronador"?
¿Es normal que cueste obtenerlo?
¿Con qué se puede confundir?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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