DICCIONARIO MÉDICO
Radiculografía
La radiculografía es una técnica de diagnóstico por imagen que emplea un contraste inyectado en el espacio subaracnoideo para visualizar las raíces nerviosas espinales. Perteneció, junto con la mielografía, al grupo de exploraciones invasivas de la columna previas a la resonancia magnética. El nombre combina el latín radix, raíz, con el griego graphein, escribir o registrar, la misma raíz que da origen a fotografía o a mielografía. De nuevo un compuesto grecolatino, frecuente en el vocabulario de las técnicas de imagen. Consiste en introducir un medio de contraste yodado mediante punción lumbar o cervical y, a continuación, obtener radiografías desde distintos ángulos mientras el contraste rodea las raíces. Una radiografía simple apenas distingue el hueso. El contraste, en cambio, permite delinear el contorno de estructuras blandas como las propias raíces o el saco dural que las envuelve. La radiculografía nació como una variante de la mielografía clásica. Los primeros contrastes empleados en mielografía eran densos y ofrecían una buena imagen del canal medular en su conjunto, pero resultaban poco útiles para distinguir raíces individuales. La introducción de contrastes menos densos, capaces de difundirse mejor entre las raicillas, dio lugar a un examen centrado específicamente en ellas, al que se empezó a llamar radiculografía, aunque la técnica de base seguía siendo esencialmente la misma punción y el mismo tipo de contraste yodado. Con la generalización de la tomografía computarizada y, sobre todo, de la resonancia magnética, las indicaciones de la radiculografía se han reducido de forma drástica. Hoy se reserva para situaciones concretas: pacientes con marcapasos u otros dispositivos incompatibles con la resonancia, columnas ya operadas donde el metal de los implantes distorsiona las imágenes, o estudios dinámicos que requieren valorar la columna en distintas posiciones, algo que la resonancia convencional no permite. Fuera de esos escenarios, ha sido sustituida casi por completo. La mielografía es el término más amplio: estudia el conjunto del canal raquídeo, la médula espinal y las raíces que de ella emergen. La radiculografía, en cambio, centra la atención en las raíces propiamente dichas. La sacorradiculografía añade una precisión adicional: examina de forma conjunta el saco dural, la bolsa membranosa que contiene el líquido cefalorraquídeo y las raíces de la región lumbosacra, y suele emplear volúmenes de contraste mayores que una radiculografía simple. En la práctica, los tres términos conviven en la literatura con límites poco nítidos, y no es raro encontrar el híbrido mieloradiculografía para referirse a un estudio que cubre ambos objetivos a la vez. Del latín radix, raíz, y del griego graphein, escribir o registrar. El mismo elemento final aparece en decenas de técnicas de imagen, de la mamografía a la angiografía. Rara vez. La resonancia magnética la ha desplazado en la inmensa mayoría de los casos, y su uso queda limitado a situaciones muy concretas. No. La mielografía estudia todo el canal medular, mientras que la radiculografía se centra en las raíces nerviosas. Implica una punción, con las molestias propias de cualquier acceso al espacio subaracnoideo.Qué es la radiculografía
Técnica y evolución del procedimiento
Situación actual
Diferenciación con técnicas similares
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra radiculografía?
¿Sigue utilizándose hoy en día?
¿Es lo mismo que una mielografía?
¿Duele el procedimiento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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