DICCIONARIO MÉDICO
Quiste paraovario
El quiste paraovario es una formación benigna llena de líquido que se desarrolla junto al ovario, dentro del ligamento ancho, pero sin originarse en el tejido ovárico ni en el de la trompa de Falopio. Representa entre el diez y el veinte por ciento de las masas que aparecen en esa región de la pelvis, aunque su origen extraovárico hace que a menudo se confunda con un quiste de ovario en la primera valoración por imagen. El nombre combina el prefijo griego para- (junto a, al lado de) con ovario, del latín ovarium, formado sobre ovum (huevo), y describe con precisión su posición: adyacente al ovario, no dentro de él. También se conoce como quiste paratubárico cuando se sitúa más cerca de la trompa de Falopio, y como hidátide de Morgagni en su variante pediculada, fijada al extremo con fimbrias de la trompa. La estructura de la que deriva, el paraovario o epoóforo, tiene entrada propia en este diccionario. Se distinguen tres orígenes. La mayoría, en torno al setenta por ciento de los casos, son mesoteliales: nacen de una invaginación del peritoneo que recubre el ligamento ancho y no guardan relación con los conductos genitales embrionarios. Los paramesonéfricos, que suponen alrededor de un tercio, derivan de restos del conducto de Müller y están recubiertos por un epitelio ciliado similar al de la trompa; la hidátide de Morgagni pertenece a este grupo. Los mesonéfricos son los más raros, apenas un dos por ciento, y proceden de restos del conducto de Wolff, revestidos por un epitelio cúbico sin cilios. Ocupa el mesosalpinx, el repliegue del ligamento ancho que envuelve la trompa de Falopio, entre esta y el ovario. Al no depender de ninguno de los dos órganos, suele conservar cierta movilidad respecto a ambos, un rasgo que ayuda a distinguirlo de las lesiones propiamente ováricas o tubáricas. La distinción con un quiste de ovario verdadero (folicular, lúteo) es la que más interesa en la práctica, pues confundir ambos lleva a atribuir al ovario una lesión que no le pertenece. El quiste paraovario se sitúa como una estructura independiente junto al ovario, sin desplazar su parénquima ni depender de él; el quiste ovárico, en cambio, se forma a partir del propio tejido del ovario. Tampoco debe confundirse con el quiste tuboovárico, que se origina por un proceso inflamatorio de la trompa y el ovario, no por un resto embrionario. Los quistes paraovarios representan entre el diez y el veinte por ciento de las masas anexiales, y son más frecuentes entre la tercera y la cuarta década de la vida. El riesgo de que resulten malignos es bajo: entre el dos y el tres por ciento, una cifra similar a la de los quistes ováricos serosos, con los que comparten origen mülleriano en su variante paramesonéfrica. No. El quiste paraovario se forma al lado del ovario, no dentro de su tejido, y procede de restos embrionarios (mesoteliales, müllerianos o wolffianos) en lugar de un folículo o un cuerpo lúteo. Es un quiste paraovario pequeño y pediculado, fijado al extremo con fimbrias de la trompa de Falopio, del tipo paramesonéfrico. Representa entre un diez y un veinte por ciento de todas las masas anexiales. Porque, en cualquier técnica de imagen, dos estructuras redondeadas y llenas de líquido en la misma región pélvica se parecen mucho entre sí. La diferencia real no está en el aspecto, sino en el origen del tejido: uno nace del ovario y el otro, de un resto embrionario ajeno a él.Qué es el quiste paraovario
Origen embriológico y clasificación
Localización
Diferenciación con otros quistes anexiales
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que un quiste de ovario?
¿Qué es la hidátide de Morgagni?
¿Con qué frecuencia se encuentra?
¿Por qué se confunde tanto con un quiste de ovario?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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