DICCIONARIO MÉDICO
Quiste chocolate
El quiste de chocolate es el nombre coloquial del endometrioma, un quiste ovárico formado por tejido de tipo endometrial que sangra de forma cíclica dentro del ovario. El nombre alude al aspecto del contenido: un líquido espeso, oscuro y viscoso, comparable al chocolate fundido. Un endometrioma es una variante concreta de la endometriosis: en lugar de implantarse sobre el peritoneo o la superficie del ovario, el tejido de tipo endometrial invagina la corteza ovárica y forma una cavidad quística propia. Ese tejido conserva su respuesta a las hormonas del ciclo y sangra en cada ciclo menstrual, pero la sangre queda atrapada sin salida. Con el paso de los ciclos, esa sangre envejece y se degrada; la hemoglobina se transforma en hemosiderina y otros pigmentos, y el resultado es un líquido denso de color marrón achocolatado (de ahí el nombre popular, acuñado ya en la literatura ginecológica de mediados del siglo veinte por su parecido visual inconfundible). El revestimiento interno del quiste conserva glándulas y estroma de tipo endometrial, lo que permite distinguirlo histológicamente de otros quistes ováricos hemorrágicos. El anatomopatólogo británico Hughesdon estudió en 1957 una serie de ovarios con endometrioma y llegó a una conclusión que sigue vigente: la pared del quiste no es una cavidad de nueva formación, sino corteza ovárica invaginada sobre sí misma. Un implante endometrial en la superficie del ovario sangra, queda sellado por adherencias con el peritoneo vecino y, ciclo tras ciclo, ese sangrado atrapado va hundiendo progresivamente la corteza hacia el interior del órgano. En sentido estricto, por tanto, el endometrioma es un pseudoquiste. Al ser corteza ovárica propia, la pared interna del pseudoquiste contiene folículos primordiales, el tejido de reserva de la mujer; una consecuencia poco intuitiva de esta anatomía particular. La teoría de Sampson, formulada décadas antes que la de Hughesdon, atribuye el origen a la menstruación retrógrada: fragmentos de endometrio viajarían a través de las trompas hasta la cavidad pélvica y se implantarían sobre el ovario. Los hallazgos de Hughesdon, curiosamente, contradijeron parte de esta hipótesis al mostrar que las adherencias no son la consecuencia del quiste, sino una condición previa para que este llegue a formarse. Existe una tercera vía explicativa, la de la metaplasia celómica: el epitelio que recubre la superficie del ovario, invaginado hacia la corteza, se transformaría directamente en glándulas y estroma de tipo endometrial sin necesidad de que exista un implante previo. Ninguna de las tres teorías explica por sí sola la totalidad de los casos descritos. El tamaño de un endometrioma va de menos de un centímetro a más de diez, y puede ser único o múltiple en un mismo ovario. Afecta a ambos ovarios en aproximadamente uno de cada cinco casos, según las series revisadas, aunque algunas elevan esa proporción algo más. La mayoría de los ovarios afectados quedan adheridos a la pared pélvica lateral o a la cara posterior del útero; solo una minoría permanece libre de adherencias. Entre un 17 y un 44 % de las mujeres con endometriosis desarrollan al menos un endometrioma a lo largo de la enfermedad. La endometriosis en conjunto, de la que el endometrioma es una manifestación, afecta a cerca del 10 % de las mujeres en edad reproductiva. El quiste hemorrágico funcional también puede tener aspecto oscuro en la ecografía, pero corresponde a un cuerpo lúteo que sangra de forma puntual y desaparece en pocos ciclos; el endometrioma, en cambio, persiste y suele crecer con el tiempo. El quiste dermoide (teratoma quístico maduro) se diferencia por contener elementos derivados de las tres capas embrionarias (grasa, pelo, a veces incluso dientes o hueso), ajenos por completo al endometrioma. Del aspecto de su contenido: un líquido espeso y de color marrón oscuro, resultado de sangre menstrual acumulada y degradada durante años. El término es coloquial; el nombre médico correcto es endometrioma. No exactamente. La endometriosis es la enfermedad de fondo, la presencia de tejido endometrial fuera del útero; el endometrioma es una de sus posibles manifestaciones, la que ocurre cuando ese tejido forma un quiste dentro del ovario. Rara vez. A diferencia de los quistes funcionales, que suelen resolverse espontáneamente en semanas, el endometrioma tiende a mantenerse o a crecer mientras persista la actividad hormonal cíclica. No hay consenso único. Conviven al menos tres hipótesis (metaplasia celómica, implantación por menstruación retrógrada e invaginación secundaria de quistes funcionales), y es posible que distintos endometriomas se originen por mecanismos distintos.Qué es el quiste de chocolate
Un pseudoquiste, no un quiste en sentido estricto
Otras hipótesis sobre su origen
Clasificación, bilateralidad y frecuencia
Diferenciación con otros quistes ováricos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente el nombre "quiste de chocolate"?
¿Es lo mismo que la endometriosis?
¿Puede desaparecer por sí solo?
¿Todos los endometriomas tienen el mismo origen?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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