DICCIONARIO MÉDICO

Queratoacantoma

El queratoacantoma es un tumor cutáneo de origen folicular que se caracteriza por un crecimiento rápido en pocas semanas, una morfología crateriforme con tapón central de queratina y una tendencia a involucionar de forma espontánea dejando cicatriz. Su relación con el carcinoma epidermoide cutáneo sigue siendo objeto de debate.

Qué es el queratoacantoma

Se presenta como un nódulo hemisférico, firme, del color de la piel o eritematoso, que aparece sobre áreas fotoexpuestas y crece con una rapidez que alarma al paciente: en dos a ocho semanas puede alcanzar uno o dos centímetros de diámetro. A medida que se expande, el centro se deprime y se rellena de un tapón queratósico que le da el aspecto de cráter volcánico. Tras una fase estacionaria de duración variable, el tumor inicia una involución lenta, expulsa el tapón, aplana los bordes y acaba desapareciendo en el plazo de varios meses, dejando una cicatriz ligeramente deprimida. Todo ese ciclo (proliferación, estabilización, regresión) puede completarse en menos de un año.

El nombre combina tres raíces griegas: κέρας (kéras, cuerno), ἄκανθα (ákantha, espina) y -ωμα (-ōma, tumor). La referencia al cuerno alude a la queratina acumulada en el cráter; la espina, a la capa espinosa (estrato espinoso) de la epidermis de la que proceden las células tumorales. Sir Jonathan Hutchinson describió la lesión por primera vez en 1888 como crateriform ulcer of the face, pero la denominación actual no se generalizó hasta mediados del siglo XX.

Origen folicular y factores asociados

El queratoacantoma se origina en el infundíbulo del folículo piloso, la porción del folículo que conecta con la superficie cutánea. Esa dependencia folicular explica por qué no aparece en mucosas ni en palmas y plantas, zonas que carecen de folículos pilosos. La radiación ultravioleta acumulada es el factor asociado más consistente: la lesión predomina en personas de piel clara, mayores de 55 años y con exposición solar crónica. En algunas series se ha detectado ADN de papilomavirus humano en el tejido tumoral, y se han descrito casos vinculados a carcinógenos químicos como la brea y la hulla, aunque la relación causal no está tan bien establecida como la de la radiación ultravioleta.

La incidencia exacta es difícil de calcular porque muchos queratoacantomas involucionan sin llegar a biopsiarse. Los datos disponibles indican que es casi dos veces más frecuente en varones que en mujeres, con un pico entre los 60 y los 65 años.

La controversia sobre su naturaleza: benigno o maligno

Pocos tumores cutáneos han generado tanta discusión nosológica. Durante décadas se consideró al queratoacantoma una neoplasia benigna autolimitada, distinta del carcinoma epidermoide cutáneo. La involución espontánea parecía confirmar esa benignidad. Sin embargo, al microscopio la distinción puede ser imposible: la histología del queratoacantoma en fase proliferativa es, en muchas muestras, indistinguible de la de un carcinoma epidermoide bien diferenciado. Además, se han documentado casos aislados de queratoacantomas con metástasis ganglionares y viscerales, algo incompatible con un tumor estrictamente benigno.

La tendencia actual, reflejada en las últimas ediciones de la clasificación de la OMS, es considerar al queratoacantoma como una variante dentro del espectro del carcinoma epidermoide cutáneo, con un comportamiento biológico más favorable que el del carcinoma epidermoide convencional pero no exento de riesgo. Muchos patólogos y dermatólogos prefieren hoy el término «carcinoma epidermoide tipo queratoacantoma» para no perder de vista esa posibilidad. La frase que mejor resume el debate la publicó un editorial reciente de Actas Dermo-Sifiliográficas: quizá haya llegado el momento de aceptar que la batalla para distinguirlos esté perdida y de centrarse en predecir el comportamiento biológico de cada lesión concreta.

Diferenciación con la queratosis actínica y otros tumores

Frente a la queratosis actínica, que es una lesión premaligna plana o ligeramente sobreelevada y de crecimiento lento, el queratoacantoma se distingue por su morfología cupular, su rapidez de instauración y la presencia del cráter queratósico central. Frente al epitelioma basocelular, la diferencia radica en el tipo celular (células escamosas queratinizantes en el queratoacantoma, células basaloides en el basocelular) y en la tendencia a la involución, que el basocelular no muestra.

Un dato importante para el clínico es que la biopsia parcial (con sacabocados o punch) rara vez permite diferenciar el queratoacantoma del carcinoma epidermoide. La arquitectura global del tumor, con su simetría, sus labios epidérmicos laterales y su cráter central, solo se aprecia en una biopsia excisional que incluya la lesión completa.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra queratoacantoma?

De tres raíces griegas: κέρας (kéras, cuerno), ἄκανθα (ákantha, espina, en alusión al estrato espinoso de la epidermis) y -ωμα (-ōma, tumor). La primera descripción clínica se atribuye a Sir Jonathan Hutchinson en 1888.

¿Es un tumor benigno o maligno?

Esa es exactamente la pregunta que divide a patólogos y dermatólogos desde hace décadas. Su capacidad de involucionar sin intervención lo acerca al polo benigno, pero su histología indistinguible de la del carcinoma epidermoide y los raros casos con metástasis documentadas lo acercan al polo maligno. La posición actual más aceptada lo sitúa como una variante del carcinoma epidermoide con comportamiento biológico favorable.

¿En qué zonas aparece con más frecuencia?

En áreas expuestas al sol: cara (sobre todo nariz, labios y párpados), dorso de las manos y antebrazos. No aparece en mucosas ni en palmas y plantas porque depende de la presencia de folículos pilosos.

¿Puede haber más de uno a la vez?

Sí, aunque es infrecuente. Existen variantes múltiples como los queratoacantomas eruptivos generalizados de Grzybowski (centenares de pequeñas pápulas crateriformes) y el tipo Ferguson-Smith (queratoacantomas múltiples familiares, con herencia autosómica dominante). Son entidades raras, con unas pocas decenas de casos publicados cada una.

Referencias

  1. DermNet. Keratoacanthoma.
  2. StatPearls (NCBI Bookshelf). Keratoacanthoma.
  3. Actas Dermo-Sifiliográficas (AEDV). Diferenciación del queratoacantoma del carcinoma epidermoide cutáneo.
  4. MedlinePlus (NIH). Biopsia.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al queratoacantoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Carcinoma epidermoide: neoplasia maligna del epitelio escamoso con la que el queratoacantoma guarda una relación histológica estrecha.
  • Queratina: proteína fibrosa que forma el tapón central característico del queratoacantoma.
  • Queratosis: grupo de lesiones cutáneas con exceso de queratina, entre las que se incluyen las queratosis actínica y seborreica.
  • Queratosis actínica: lesión premaligna por exposición solar crónica que puede preceder al carcinoma epidermoide.
  • Acantoma: tumor benigno cutáneo originado en las células del estrato espinoso de la epidermis.
  • Epitelioma: término genérico para los tumores de origen epitelial, incluidos los basocelulares y espinocelulares.

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