DICCIONARIO MÉDICO
Prejuicio
El prejuicio es un juicio previo, no fundamentado en el conocimiento suficiente, que se forma sobre una persona o un grupo antes de tratarlo. La psicología social lo distingue del estereotipo, que es la creencia que lo sostiene, y de la discriminación, que es la conducta en que puede acabar traduciéndose. Procede del latín praeiudicium, formado por prae (antes) e iudicium (juicio): literalmente, un juicio anterior. El Diccionario de la lengua española recoge dos acepciones que en realidad son una misma idea vista desde dos ángulos: la acción de prejuzgar y, como resultado de esa acción, la opinión previa y persistente, casi siempre desfavorable, que se tiene sobre algo que se conoce mal. Conviene no confundirlo con perjuicio, palabra hermana con la que comparte el mismo origen latino y con la que a veces se mezcla por escrito. El Diccionario panhispánico de dudas es tajante al respecto: prejuicio es la idea preconcebida; perjuicio es el daño o detrimento. La confusión entre ambas es antigua. Ya en latín, el propio praeiudicium había derivado también hacia periudicium por metátesis, la forma que acabaría dando perjuicio, de modo que las dos palabras castellanas descienden, en última instancia, de una raíz común que en algún momento se bifurcó en dos sentidos. En 1954, el psicólogo Gordon Allport publicó The Nature of Prejudice, la obra que sigue marcando el estudio académico del término. Allport definió el prejuicio como una antipatía basada en una generalización errónea e inflexible, que puede sentirse o expresarse hacia un grupo entero o hacia un individuo por el simple hecho de pertenecer a él. La definición es importante porque añade algo que el estereotipo, por sí solo, no tiene: una carga afectiva. Se puede reconocer una categorización sin que ese conocimiento provoque rechazo ni simpatía; el prejuicio aparece cuando esa categorización se tiñe de sentimiento. Allport no consideraba el fenómeno necesariamente patológico. Lo entendía, en buena medida, como una consecuencia casi inevitable de cómo funciona la mente humana: pensar exige categorizar, y categorizar deja siempre un margen para el error. Lo que distingue el prejuicio corriente del extremo no es su origen, sino su rigidez: la disposición o no a corregirlo ante la evidencia. En la misma obra de 1954, Allport propuso una escala de cinco peldaños para medir cómo se manifiesta el prejuicio en una sociedad, no en un individuo aislado. El primer peldaño es la antilocución: comentarios y chistes despectivos sobre un grupo, hechos con libertad dentro del propio grupo mayoritario. Le sigue la evitación, que consiste en apartarse del contacto con las personas prejuzgadas sin llegar todavía a perjudicarlas de forma activa. El tercer peldaño es la discriminación propiamente dicha, con la negación de oportunidades y servicios. El cuarto es el ataque físico. El quinto y último es el exterminio, el intento deliberado de eliminar al grupo entero. Allport insistía en que el paso de un peldaño a otro no es automático. La mayoría de los prejuicios se quedan en los primeros escalones. Pero la escala tiene un valor de advertencia precisamente porque documenta que los niveles más graves de violencia colectiva han estado, casi siempre, precedidos por fases más tempranas y aparentemente inofensivas. La investigación sistemática sobre el tema arrancó en la década de 1920, en Estados Unidos, con estudios que en su momento se leyeron como una confirmación de la superioridad de un grupo racial sobre otros. El giro decisivo llegó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el horror del genocidio nazi empujó a la psicología social a preguntarse qué mecanismos individuales hacían posible la adhesión masiva a una ideología de ese tipo. De ahí nació, entre otros trabajos, el estudio de la personalidad autoritaria, que Allport recogió y discutió en su propia obra. No, aunque comparten un origen latino remoto. Prejuicio es una idea preconcebida; perjuicio es un daño. Confundirlas por escrito es un error frecuente, señalado de forma expresa por la Real Academia Española. Comparten terreno, pero no significan lo mismo. El estereotipo es la creencia, la imagen mental que se tiene de un grupo. El prejuicio añade a esa imagen una valoración afectiva, favorable o, con más frecuencia, desfavorable. Puede profundizar en la diferencia la entrada dedicada al estereotipo. La definición académica del término lo asocia sobre todo a lo desfavorable, y así se usa casi siempre en el lenguaje corriente. Sin embargo, la psicología social admite también prejuicios de signo favorable hacia el propio grupo, menos estudiados pero igualmente presentes. Allport, psicólogo de la Universidad de Harvard, sintetizó en 1954 varias décadas de investigación dispersa sobre el racismo, la xenofobia y el antisemitismo en un único marco teórico. Ese marco distinguía, por primera vez de forma sistemática, entre el componente cognitivo, el afectivo y el conductual del fenómeno, una separación que la disciplina sigue usando setenta años después.Qué es el prejuicio
El componente afectivo: de la cognición a la actitud
La escala de Allport: de la broma al exterminio
Origen del estudio psicológico del prejuicio
Preguntas frecuentes
¿Prejuicio y perjuicio son la misma palabra?
¿Es lo mismo que un estereotipo?
¿El prejuicio es siempre negativo?
¿Cómo estudió Allport este fenómeno?
Referencias
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