DICCIONARIO MÉDICO
Periodo refractario
El periodo refractario es el intervalo que sigue a un potencial de acción durante el cual una célula excitable (una neurona, una fibra muscular, un miocito cardíaco) no puede generar otro, o solo lo consigue con un estímulo mucho más intenso de lo habitual. Se debe, en buena medida, a que los canales de sodio dependientes de voltaje quedan inactivados tras haberse abierto, y necesitan que la membrana recupere su potencial de reposo antes de estar listos de nuevo. Refractario procede del latín refractarius, "obstinado, pertinaz", según recoge la Real Academia Española. Aplicado a una célula excitable, el término conserva algo de ese matiz: durante ese intervalo, la célula se resiste a la excitación, por muy insistente que sea el estímulo entrante. El fenómeno no es exclusivo del corazón ni del sistema nervioso. Cualquier tejido capaz de generar un potencial de acción (músculo esquelético incluido) atraviesa este intervalo de inexcitabilidad relativa tras cada disparo. Lo que cambia de un tejido a otro es la duración: milisegundos en una fibra nerviosa, unas pocas décimas de segundo en el músculo cardíaco. La refractariedad no es uniforme a lo largo de todo el intervalo. En su primera parte, el periodo refractario absoluto, ningún estímulo, por intenso que sea, logra desencadenar un nuevo potencial de acción: los canales de sodio están inactivados en su práctica totalidad, y ese estado no depende de la fuerza de la señal entrante, sino del tiempo que la membrana necesita para reponerlos. Después llega el periodo refractario relativo. Aquí los canales de sodio empiezan a recuperarse de forma progresiva, de modo que un estímulo por encima del umbral normal sí puede desencadenar una nueva respuesta, aunque más débil y más lenta de lo habitual. La corriente de salida de potasio, todavía activa en ese momento, se opone parcialmente a la entrada de sodio y explica por qué hace falta ese refuerzo del estímulo. En el corazón, la duración del periodo refractario tiene una función muy concreta: impide que el músculo se vuelva a contraer antes de haberse relajado y llenado de sangre, lo que garantizaría un latido a latido ordenado. En un ventrículo sano, el periodo refractario absoluto se prolonga entre 0,25 y 0,30 segundos, prácticamente lo mismo que dura la meseta del potencial de acción; a continuación hay un periodo refractario relativo adicional de unos 0,05 segundos. En la aurícula, el intervalo es bastante más corto: alrededor de 0,15 segundos. Esa diferencia de duración entre tejidos es, precisamente, uno de los sustratos de las arritmias por reentrada: si una zona del miocardio recupera su excitabilidad antes que la vecina, un impulso puede quedar atrapado en un circuito y reactivar repetidamente el mismo territorio. Los antiarrítmicos que bloquean canales de sodio o de potasio actúan, en buena medida, prolongando este periodo para dificultar ese tipo de circuitos. En una fibra nerviosa, el periodo refractario cumple otra función: obliga al impulso a avanzar en una sola dirección. Cuando un axón se despolariza en un punto, la zona que acaba de activarse queda temporalmente inexcitable. El impulso, por tanto, solo puede propagarse hacia el tramo de membrana que todavía no ha disparado, nunca hacia atrás. Este mismo parámetro se emplea como indicador clínico en enfermedades que afectan a la conducción nerviosa. Un periodo refractario prolongado, medido mediante técnicas de neurofisiología, señala una conducción más lenta de lo esperado y aparece descrito en la literatura como un dato de interés en cuadros como el síndrome de Guillain-Barré o la esclerosis múltiple. El término se emplea también, con un significado distinto aunque emparentado, en el modelo de la respuesta sexual humana descrito por Masters y Johnson en 1966. Ahí designa la fase que sigue al orgasmo masculino, en la que resulta fisiológicamente imposible un nuevo orgasmo hasta transcurrido un tiempo variable. No tiene relación directa con los canales iónicos del potencial de acción: es, sobre todo, una fase de reajuste del sistema nervioso autónomo. En el absoluto no hay respuesta posible sea cual sea la intensidad del estímulo. En el relativo, un estímulo más fuerte de lo normal sí puede desencadenar una nueva respuesta, aunque de menor amplitud. Depende de la cámara. En el ventrículo ronda entre 0,25 y 0,30 segundos; en la aurícula, unos 0,15 segundos, sensiblemente menos. No. Comparte el mismo fundamento iónico, pero la duración cambia mucho de un tejido a otro: del orden de milisegundos en una neurona, de décimas de segundo en el miocardio. Porque la zona de membrana que acaba de disparar entra en periodo refractario y queda, durante ese tramo, incapaz de volver a excitarse. El impulso solo encuentra tejido disponible por delante.Qué es el periodo refractario
Periodo refractario absoluto y relativo
El periodo refractario en el músculo cardíaco
El periodo refractario en la neurona
Otro sentido: el periodo refractario en la respuesta sexual
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre periodo refractario absoluto y relativo?
¿Cuánto dura el periodo refractario del corazón?
¿Es lo mismo en todas las células excitables?
¿Por qué el impulso nervioso solo avanza en una dirección?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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