DICCIONARIO MÉDICO
Paramimia
Paramimia es la falta de correspondencia entre la expresión facial o gestual de una persona y lo que dice sentir, o entre esa expresión y el contenido de sus propias palabras. La cara sonríe, se contrae o gesticula de un modo que no encaja con el discurso ni con el ánimo que lo acompaña. Se describe sobre todo en la esquizofrenia, donde toma la forma de risas o muecas inmotivadas. No es, sin embargo, un signo exclusivo de ese trastorno. El término reúne dos raíces griegas que reaparecen en toda esta familia de palabras. Para- (παρά) señala proximidad defectuosa, algo que se sitúa al margen de lo esperado; mimía procede de μῖμος (mîmos), el actor de mímica, la misma raíz que sostiene a hipomimia, hipermimia o amimia. La diferencia está en el prefijo: aquellas hablan de cantidad de mímica, de más o de menos gesto. La paramimia habla de otra cosa, de mímica que se desvía de lo que debería expresar, sin que sobre ni falte movimiento facial. En 1996, el historiador de la psiquiatría G. E. Berrios documentó que la idea de una mímica alterada ya se discutía entre los alienistas franceses de mediados del siglo XIX, antes de que el término se fijara en el vocabulario psicopatológico de finales de esa centuria. Con el tiempo quedó asociado, casi en exclusiva, a la semiología de la esquizofrenia. Se reconoce, en la práctica clínica, por su forma más característica: la sonrisa o la risa que brota sin motivo aparente, en mitad de una conversación seria o de un relato doloroso. También puede manifestarse como un gesto que contradice la palabra, una mueca que se adelanta a lo que la persona va a decir o que no guarda relación alguna con ello. Se trata de una alteración cualitativa, no de una carencia de expresividad. La paratimia comparte historia y, a veces, literatura con la paramimia. En la paratimia lo que falla es el propio sentimiento manifestado: la persona reacciona con alegría a una mala noticia o con indiferencia a un motivo de alarma. La paramimia, en cambio, se limita a la expresión: puede convivir con un afecto coherente y aun así traducirlo mal en el rostro. El límite no es nítido. En la práctica, los dos fenómenos suelen presentarse juntos, y algunos autores emplean los dos nombres como sinónimos. Dentro del mismo bloque semiológico hay términos que miden cantidad, no calidad. La hipomimia describe la pobreza de gesto característica del Parkinson. Frente a ella, la hipermimia: el exceso de mímica que acompaña a los episodios de manía. La amimia, más extrema, empuja esa pobreza hasta la inmovilidad casi completa del rostro. Ninguna de las tres juzga si el gesto encaja con lo que se siente, solo cuánto gesto hay. La ecomimia se acerca algo más a la paramimia porque también describe una mímica anómala en su contenido; el mecanismo, sin embargo, es distinto: repite, como un eco, la expresión facial que la persona observa en su interlocutor. No exactamente. La paratimia afecta al sentimiento que se manifiesta; la paramimia, a su traducción en el rostro. Muchos autores, sin embargo, usan ambos términos de forma intercambiable. Se describe sobre todo en la esquizofrenia, donde las risas o muecas inmotivadas forman parte del cuadro de conducta motora desorganizada. También puede observarse, con menor frecuencia, en otros procesos psiquiátricos que cursan con alteración grave del contacto con la realidad. Su uso se remonta, al menos, a la psiquiatría descriptiva de finales del siglo XIX. El historiador G. E. Berrios documentó esta genealogía en 1996, en un estudio de referencia sobre el vocabulario de los términos psicopatológicos. Un desajuste puntual entre gesto y palabra no basta para hablar de paramimia en sentido clínico. Todas las personas gesticulan de forma imperfecta alguna vez, sobre todo bajo estrés o cansancio. Lo que define al signo es su persistencia y su relación con un cuadro psicopatológico de fondo, casi siempre de naturaleza psicótica. Fuera de ese contexto, el término no se aplica. Un gesto aislado, por llamativo que sea, no permite ninguna conclusión por sí solo. La evaluación corresponde siempre a un especialista en salud mental, que valora el conjunto de la conducta y no un gesto suelto. Para situar la paramimia dentro de las alteraciones de la expresión no verbal, puede consultar:Qué es la paramimia
Paratimia y paramimia
Frente a la hipomimia, la hipermimia, la amimia y la ecomimia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la paratimia?
¿En qué situaciones aparece?
¿Desde cuándo se emplea el término?
¿Se puede tener paramimia sin ningún trastorno psiquiátrico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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