DICCIONARIO MÉDICO
Oxímetro
El oxímetro es el instrumento que mide, mediante luz, qué proporción de la hemoglobina de la sangre transporta oxígeno. Existen versiones muy distintas entre sí: aparatos de laboratorio que analizan una muestra extraída, pulsioxímetros de dedo que se usan en la consulta o en casa, y sensores fibrópticos que se introducen en un vaso sanguíneo para la monitorización hospitalaria continua. Un oxímetro es el aparato que realiza la oximetría, es decir, el que mide la saturación de oxígeno de la hemoglobina. El nombre procede del griego μέτρον (métron), medida: con el sufijo -metro esa raíz nombra el instrumento (como en termómetro o barómetro), mientras que con el sufijo -metría nombra la técnica que ese instrumento ejecuta. De ahí la pareja oxímetro / oximetría, que a menudo se confunde en el lenguaje coloquial. La mayoría de los oxímetros de uso clínico y doméstico son pulsioxímetros. Constan de una sonda con dos pequeños emisores de luz, uno rojo y otro infrarrojo, y un fotodetector situado en el lado opuesto. Al colocarse en un dedo, un lóbulo de la oreja o cualquier zona bien irrigada, la luz atraviesa el tejido y llega al detector con una intensidad que varía según cuánta hemoglobina oxigenada y no oxigenada encuentra a su paso. El aparato traduce esa diferencia de absorción en un porcentaje de saturación. Aprovecha, además, la pulsación arterial. Con cada latido entra más sangre en el tejido examinado, y esa variación periódica permite al oxímetro aislar la señal de la sangre arterial de la del resto del tejido, calculando de paso la frecuencia del pulso. El pulsioxímetro de pinza para dedo es el más extendido, tanto en el ámbito hospitalario como en el doméstico. Existen también modelos de muñeca, pensados para la monitorización nocturna o durante el ejercicio, y sondas adaptadas a recién nacidos. En el laboratorio, el cooxímetro analiza directamente una muestra de sangre arterial y ofrece la lectura más exacta, aunque no admite el seguimiento continuo. Los oxímetros fibrópticos, por su parte, se acoplan a un catéter intravascular para monitorizar la saturación desde el interior de un vaso, una técnica reservada a cuidados intensivos. El primer aparato capaz de estimar el oxígeno de la sangre mediante luz lo construyó Karl Matthes en 1935: un dispositivo de dos longitudes de onda que se sujetaba al lóbulo de la oreja. A comienzos de los años cuarenta, el fisiólogo estadounidense Glenn Millikan desarrolló, a petición de la aviación militar británica, un aparato portátil pensado para avisar a los pilotos de combate cuando la falta de oxígeno a gran altitud empezaba a afectarles. Fue Millikan quien dio nombre al instrumento, acuñando la palabra "oxímetro". El oxímetro que hoy resulta familiar, ligero, sin necesidad de calibración compleja y capaz de leer directamente en un dedo, nació en 1974. Ese año, el ingeniero japonés Takuo Aoyagi presentó en una conferencia en Osaka el principio de la oximetría de pulso; la empresa Nihon Kohden, para la que trabajaba, obtuvo la patente estadounidense del dispositivo en 1979. Desde entonces, prácticamente todos los oxímetros de pulso comerciales parten de ese mismo principio. La lectura de un pulsioxímetro puede verse afectada por el frío, el esmalte de uñas, el movimiento del paciente o una mala perfusión periférica. En enero de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos publicó una guía orientada a mejorar la precisión de estos dispositivos en personas con distintas pigmentaciones de piel, tras constatar diferencias de rendimiento según el tono cutáneo. No sustituye, en ningún caso, al criterio clínico completo. La acuñó el fisiólogo Glenn Millikan hacia 1941, al construir el primer aparato portátil para medir el oxígeno en sangre. Combina "oxígeno" con el sufijo griego -metro, instrumento de medida. No exactamente. Pulsioxímetro es el nombre concreto del oxímetro que mide de forma no invasiva a través de la piel aprovechando el pulso arterial; oxímetro es el término general, que incluye también los aparatos de laboratorio y los fibrópticos. Porque su medición se basa precisamente en detectar la variación periódica de sangre que produce cada latido. Contar esas variaciones por minuto le permite calcular el pulso como dato adicional, casi sin coste añadido. Sí. El esmalte de uñas oscuro, las manos frías, el temblor o una circulación periférica deficiente pueden alterar el resultado. Ante una duda clínica relevante, conviene repetir la medición en otra zona o contrastarla con otro método.Qué es un oxímetro
Cómo funciona
Tipos de oxímetros
Origen del instrumento
Precisión y limitaciones
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "oxímetro"?
¿Es lo mismo un oxímetro que un pulsioxímetro?
¿Por qué un oxímetro también muestra la frecuencia cardíaca?
¿Puede un oxímetro dar lecturas equivocadas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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