DICCIONARIO MÉDICO

Otomicosis

La otomicosis es una infección fúngica del conducto auditivo externo, en ocasiones extendida al oído medio, causada por hongos oportunistas que colonizan la piel del canal cuando las condiciones locales se lo permiten. Representa aproximadamente una de cada diez otitis externas, con una distribución claramente ligada al clima.

Qué es la otomicosis

El término se compone de oto- (del griego ὠτός, «oído») y micosis, derivado a su vez de μύκης (mýkes), «hongo». Micosis designa, en general, cualquier infección producida por hongos; otomicosis la circunscribe al oído.

Se trata de una micosis superficial: los hongos implicados no invaden tejidos profundos, sino que colonizan el epitelio escamoso que recubre el conducto auditivo externo. El cuadro puede evolucionar de forma aguda, subaguda o crónica. En algunos trabajos científicos se ha llegado a cuestionar si constituye una entidad nosológica independiente o si es, más bien, la manifestación de una alteración dermatológica de base (eccema, dermatitis seborreica, psoriasis) que favorece después la colonización fúngica secundaria.

Agentes causales y mecanismo

La otomicosis no tiene un único responsable. Se han descrito más de cincuenta especies de hongos capaces de producirla, aunque en la práctica dos géneros concentran la inmensa mayoría de los casos: Aspergillus, con Aspergillus niger a la cabeza, y Candida, sobre todo Candida albicans y Candida parapsilosis. Con menor frecuencia intervienen dermatofitos y algunas levaduras del género Trichosporon.

El conducto auditivo externo no es, en condiciones normales, un medio favorable para el crecimiento fúngico: el cerumen tiene propiedades antimicrobianas y el pH ácido de la piel actúa como barrera. La otomicosis aparece cuando ese equilibrio se rompe. La humedad mantenida (por natación frecuente, clima tropical o uso prolongado de audífonos), la limpieza agresiva del canal y el empleo prolongado de antibióticos tópicos alteran la microbiota local y el pH, y abren así una vía de entrada a los hongos ambientales.

Epidemiología

La otomicosis representa alrededor del nueve por ciento de todas las otitis externas, aunque esa proporción varía mucho según la región. En Estados Unidos, el origen fúngico solo se identifica en torno al dos por ciento de los casos agudos de otitis externa: la inmensa mayoría son bacterianos. En zonas de clima cálido y húmedo, sobre todo en áreas costeras y tropicales, la proporción es sensiblemente mayor.

Puede afectar a cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos jóvenes y de mediana edad. Entre los factores que incrementan el riesgo se encuentran la natación habitual, el uso de dispositivos auditivos que ocluyen el canal y las maniobras repetidas de limpieza del oído con bastoncillos u objetos similares.

Antecedentes históricos

La primera descripción de una otitis externa de origen micótico en la literatura médica se atribuye a H. P. Mayer, que la documentó en 1884 en un texto alemán. Cinco años más tarde, Harz y Bezold comunicaron el primer aislamiento de un hongo del género Petriellidium en una infección ótica, ampliando el catálogo de agentes implicados que hoy supera las cincuenta especies.

Preguntas frecuentes

¿Qué hongos causan la otomicosis con más frecuencia?

Aspergillus niger y Candida albicans concentran la mayoría de los casos descritos en la literatura, aunque su proporción relativa varía según el estudio y la región geográfica.

¿Es la otomicosis una enfermedad contagiosa?

No en el sentido habitual del término. Los hongos implicados son, en su mayoría, contaminantes ambientales oportunistas: colonizan el oído cuando encuentran condiciones favorables (humedad, alteración de la piel, pérdida del cerumen protector), no porque se transmitan de una persona a otra.

¿Por qué se relaciona la otomicosis con la natación?

Porque la exposición repetida al agua mantiene húmedo el conducto auditivo y facilita que germinen las esporas fúngicas presentes en el ambiente. Es uno de los motivos por los que la otomicosis recibe también el nombre coloquial de oído de nadador, aunque esa misma denominación se aplica a veces a otitis externas de origen bacteriano.

¿Afecta la otomicosis al oído medio?

De forma predominante, no. Su localización habitual es el conducto auditivo externo. La afectación del oído medio es posible, pero mucho menos frecuente, y suele asociarse a una perforación timpánica previa que permite el paso de los hongos hacia una zona que en condiciones normales queda protegida.

Referencias

  1. Bonifaz Trujillo JA. Otomicosis. Micología médica básica, 6ª ed. McGraw Hill.
  2. Arenas Guzmán R. Otomicosis. Micología médica ilustrada, 5ª ed. McGraw Hill.
  3. Servicio de Microbiología. Otomicosis: aspectos clínicos y microbiológicos. Revista Española de Quimioterapia.
  4. MacDonald WW, Wakely PE, Kalmar JR, Argyris PP. Fungal Otitis Externa (Otomycosis) Associated with Aspergillus Flavus: A Case Image. Head and Neck Pathology, 2024.

Entradas relacionadas

  • Otología. Rama de la medicina que estudia el oído y el marco disciplinar en el que se encuadra la otomicosis.
  • Otorragia. Salida de sangre por el oído, signo distinto de la otorrea que en ocasiones acompaña a las infecciones óticas.
  • Otorrea. Secreción del oído que puede tener un componente fúngico cuando existe una otomicosis subyacente.
  • Otoscopio. Instrumento con el que se explora el conducto auditivo para identificar masas o esporas fúngicas.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026