DICCIONARIO MÉDICO
Operación de Brunschwig
La operación de Brunschwig, hoy conocida en términos generales como exenteración pélvica, es la extirpación en bloque de los órganos de la pelvis menor que el cirujano oncólogo Alexander Brunschwig describió en 1948 en Nueva York. La ideó como último recurso paliativo para el cáncer de cuello uterino recurrente que ya no respondía a la radioterapia. La mortalidad operatoria, cercana al 23 % en la serie original, se ha reducido a cifras de un solo dígito con las mejoras en anestesia y cuidados intensivos, y la técnica se emplea hoy en varios tipos de cáncer pélvico avanzado, no solo ginecológico. Alexander Brunschwig ejerció como cirujano oncólogo en el Memorial Hospital de Nueva York, la institución que más tarde se convertiría en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center. En 1948 publicó la primera descripción sistemática de una intervención que él mismo presentó como el ataque quirúrgico más radical concebido hasta entonces contra el cáncer pélvico. El nombre remite, como en tantos procedimientos de mediados del siglo XX, a quien lo sistematizó y publicó, no a un rasgo anatómico. La exenteración ya existía como concepto quirúrgico general (vaciado completo del contenido de una cavidad), pero Brunschwig fue el primero en aplicarla de forma programada a la pelvis con intención terapéutica. Brunschwig la diseñó para mujeres con cáncer de cuello uterino que había reaparecido tras la radioterapia y para las que no existía ninguna otra opción quirúrgica. Su propuesta original era un procedimiento en una sola fase: extirpación conjunta de útero, vagina, vejiga y recto, con derivación urinaria mediante implantación de los uréteres por encima de una colostomía terminal. No perseguía la curación en sus primeros años, sino aliviar los síntomas más incapacitantes de la enfermedad avanzada, como las fístulas o el dolor incontrolable. Los avances en anestesia, transfusión sanguínea y cuidados críticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial hicieron posible que una cirugía de esa magnitud sobreviviera a la fase experimental. La mortalidad, del 23 % en la serie inicial de Brunschwig, bajó al 3 o 5 % en los centros con más experiencia de las últimas décadas. Las indicaciones se ampliaron con el tiempo a otros tumores pélvicos avanzados o recurrentes: cáncer vulvar, vaginal, endometrial y, sobre todo, cáncer colorrectal localmente avanzado, un campo en el que la técnica se conoce hoy sobre todo por su nombre descriptivo, exenteración pélvica, y no por el epónimo original. Conviene no confundirla con la histerectomía radical, una intervención mucho menos extensa, reservada a estadios iniciales del cáncer de cuello uterino, que conserva la vejiga y el recto. No siempre. Hoy se prefiere el término descriptivo exenteración pélvica; el epónimo se conserva sobre todo en contextos históricos y en programas formativos como la Brunschwig Rotating Residency del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, que lleva su nombre. Para tratar el cáncer de cuello uterino que había reaparecido después de la radioterapia y que no respondía a ningún otro tratamiento disponible en 1948. Del 23 %, una cifra altísima que reflejaba los límites de la anestesia y los cuidados posoperatorios de la época. Con las mejoras acumuladas desde entonces se sitúa hoy entre el 3 y el 5 % en centros especializados. Ya no. Se emplea también en cáncer colorrectal, urológico y otros tumores pélvicos avanzados o recurrentes cuando el resto de tratamientos se ha agotado.Qué es la operación de Brunschwig
De dónde nace la indicación
De procedimiento paliativo a herramienta oncológica establecida
Preguntas frecuentes
¿Sigue llamándose así en la práctica clínica?
¿Para qué se diseñó originalmente?
¿Qué mortalidad tenía la operación original?
¿Se limita al cáncer ginecológico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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