DICCIONARIO MÉDICO
Neurotización
La neurotización, también llamada transferencia nerviosa, es la reinervación de un músculo o de un territorio sensitivo mediante la conexión de un nervio funcionante con el nervio o el músculo lesionado. Se recurre a ella cuando la lesión ha destruido el extremo proximal del nervio dañado y no queda cabo con el que reconstruir la vía original. Neuro procede del griego neuron, la misma raíz que da nombre al nervio y, antes que a él, a la cuerda de un instrumento o de un arco. El sufijo -ización, del griego -izein a través del latín -izare, añade la idea de acción y efecto. Literalmente, "producir un nervio"; con mayor precisión, restituir la inervación de un tejido que la había perdido. La literatura médica emplea el término con dos sentidos próximos pero no idénticos. El primero designa la transferencia de un nervio a otro nervio, la modalidad más habitual en la cirugía del plexo braquial. El segundo se refiere a la implantación directa de fascículos nerviosos dentro de un músculo denervado, sin pasar por un nervio receptor intermedio. El concepto biológico que sostiene la técnica se remonta a 1882, cuando Vanlair describió cómo las fibras nerviosas podían crecer y colonizar estructuras vecinas tras la sección de un nervio. Esa observación, puramente experimental, tardaría más de dos décadas en trasladarse a la práctica quirúrgica. En 1895, Charles Ballance realizó la primera reanimación cruzada documentada en humanos: conectó el nervio espinal accesorio con el nervio facial para devolver movimiento a una cara paralizada. Aquel procedimiento estableció el principio sobre el que se construiría más tarde toda la técnica de transferencia nerviosa. Viktor von Hacker realizó en 1908 la primera neurotización muscular directa con éxito documentado: trasladó una porción del nervio accesorio hasta el músculo trapecio de una paciente de once años. Poco después, en 1903, Harris y Low habían intentado ya la primera neurotización intraplexual, implantando el cabo distal de una raíz C5 rota sobre la raíz C6 sana. Tuttle documentó en 1912 la primera neurotización extraplexual, empleando ramas del plexo cervical para reinervar un tronco superior lesionado. Estos intentos pioneros compartían un mismo problema: la falta de instrumental de microcirugía limitaba enormemente la precisión de las suturas. Esa limitación técnica frenó durante décadas el desarrollo de la neurotización como procedimiento reproducible. El impulso definitivo llegó en 1961, cuando Yeoman y Seddon publicaron el uso de nervios intercostales para restablecer la flexión del codo en parálisis completas del plexo braquial. En 1972, Kotani y su equipo describieron la transferencia del nervio espinal accesorio al nervio supraescapular, una técnica que se sigue empleando para recuperar la abducción del hombro. Fue Narakas, en 1984, quien sistematizó el concepto de neurotización aplicado a las lesiones del plexo braquial y contribuyó de forma decisiva a que la técnica se generalizara entre los cirujanos de nervio periférico. Desde entonces se han incorporado nuevos nervios donantes, entre ellos el frénico y la raíz C7 contralateral. El fundamento fisiológico es la capacidad regenerativa del axón. Cuando se sutura el nervio donante (sacrificando la función que cumplía hasta entonces) al cabo distal del nervio receptor, los axones del donante crecen a lo largo de las vainas de mielina vacías y acaban reinervando el territorio muscular o sensitivo original. El resultado funcional depende del número de axones disponibles en el nervio donante y del tiempo transcurrido desde la lesión, ya que la capacidad de las células musculares para aceptar una nueva inervación disminuye con el paso de los meses. Según el origen del nervio donante, la neurotización se clasifica en intraplexual, cuando ambos nervios implicados pertenecen al mismo plexo lesionado, y extraplexual, cuando el donante procede de fuera de él: el nervio espinal accesorio, los nervios intercostales, el nervio frénico o la raíz C7 del lado sano son los ejemplos más citados en la bibliografía quirúrgica. Otra clasificación posible atiende al destino de la transferencia: se distingue entre la neurotización de nervio a nervio, mayoritaria en la reconstrucción del plexo braquial, y la neurotización directa de músculo, reservada a situaciones en las que tampoco existe un nervio receptor disponible. La neurorrafia consiste en suturar directamente los dos extremos de un mismo nervio seccionado, algo que solo es posible cuando ambos cabos existen y pueden aproximarse sin tensión. Cuando existe un defecto de longitud pero los dos extremos están presentes, se recurre al injerto nervioso, que interpone un segmento de nervio donante entre ambos cabos. La neurotización entra en juego en un escenario distinto: aquel en el que el cabo proximal ha desaparecido por completo, como ocurre en la avulsión de una raíz nerviosa de la médula espinal, y no existe ningún extremo propio con el que reconstruir la continuidad original del nervio. Del griego neuron (nervio) y del sufijo de acción -ización. El término empezó a usarse en el siglo XIX para describir el crecimiento de fibras nerviosas tras una sección, y solo en el siglo XX se aplicó a la técnica quirúrgica que hoy conocemos. No. El injerto nervioso une dos cabos existentes salvando una distancia entre ellos. La neurotización se emplea cuando uno de los dos cabos, el proximal, ya no existe. Viktor von Hacker, en 1908, al trasladar una porción del nervio accesorio hasta el músculo trapecio de una niña de once años. Históricamente, el nervio espinal accesorio, los nervios intercostales, el nervio frénico y la raíz C7 del lado sano figuran entre los más citados en la bibliografía sobre reconstrucción del plexo braquial.Qué es la neurotización
Origen del término y primeras observaciones
Primeros hitos quirúrgicos
Consolidación de la técnica
Mecanismo biológico
Clasificación
Diferenciación con otras técnicas de reparación nerviosa
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra neurotización?
¿Es lo mismo que un injerto nervioso?
¿Quién realizó la primera neurotización con éxito documentado?
¿Qué nervios se emplean con más frecuencia como donantes?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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