DICCIONARIO MÉDICO
Neuroleptoanestesia
La neuroleptoanestesia es una técnica anestésica que combina un fármaco neuroléptico, un analgésico opioide de gran potencia y un agente hipnótico para lograr sedación profunda con estabilidad neurovegetativa. Nació en 1959 de la mano de los anestesiólogos belgas Jules de Castro y Paul Mundeleer, y hoy se estudia sobre todo por su valor histórico dentro de la anestesiología. El nombre se construye sobre tres piezas. "Neuro" remite al sistema nervioso. "Léptico" procede del francés neuroleptique, tomado a su vez del griego -ληπτικός (lēptikós), "que toma o coge", según recoge el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. "Anestesia" añade el componente hipnótico y remite a la anestesia general, cuyo origen etimológico y su historia decimonónica se explican en la entrada correspondiente de este diccionario. La técnica combina un neuroléptico, un analgésico opioide potente y, a diferencia de la neuroleptoanalgesia de la que procede, un hipnótico o gas anestésico que suprime la conciencia de forma completa. Esa adición es precisamente lo que separa una técnica de la otra. En 1959, De Castro y Mundeleer describieron en Bélgica una nueva forma de abordar la cirugía: administrar de manera simultánea un neuroléptico y un analgésico opioide para producir un estado de indiferencia psíquica y analgesia sin necesidad de una anestesia general clásica. La llamaron neuroleptoanalgesia. En aquella primera etapa, hoy conocida como neuroleptoanalgesia tipo I, se empleaban haloperidol y fenoperidina, junto con fármacos como la petidina. A partir de 1962 la combinación cambió. El droperidol sustituyó al haloperidol y se asoció con fentanilo, dando lugar a la neuroleptoanalgesia tipo II, más estable desde el punto de vista cardiovascular. El nombre comercial de esa mezcla, Thalamonal, se hizo habitual en los quirófanos europeos de la época. Cuando a esa base neuroléptico-analgésica se sumaba un hipnótico o, con más frecuencia, óxido nitroso inhalado, el paciente perdía por completo la conciencia y el procedimiento pasaba a denominarse neuroleptoanestesia, o anestesia neuroléptica. El término quedó fijado en la literatura anestesiológica de los años sesenta y setenta, y así se recoge en la revisión que De Castro publicó años después sobre la evolución de la técnica. El propósito de la neuroleptoanestesia era conseguir un plano quirúrgico con mínima repercusión cardiovascular, algo especialmente valioso antes de que existieran los anestésicos intravenosos modernos. Se atribuía su efecto a una acción sobre el sistema reticular activador ascendente, implicado en el mantenimiento de la vigilia, y sobre circuitos límbicos relacionados con el tono emocional, aunque los mecanismos exactos nunca llegaron a describirse con precisión farmacológica completa. Lo que perseguían no era una sedación superficial ni una anestesia general convencional, sino un estado intermedio: analgesia intensa, indiferencia frente al entorno quirúrgico y, según se añadiera o no un hipnótico, conciencia conservada o abolida. La neuroleptoanalgesia y la neuroleptoanestesia no son sinónimos. La primera puede practicarse con el paciente despierto y colaborador; la segunda añade el componente hipnótico que suprime la conciencia. Esa distinción, sutil en apariencia, determinó durante décadas qué procedimientos se le atribuían a cada una: la intubación con el paciente consciente, por ejemplo, fue durante años terreno propio de la neuroleptoanalgesia. Con la llegada de anestésicos intravenosos de acción más predecible, en particular el propofol, la técnica perdió terreno. En la neurocirugía con paciente despierto, donde la combinación de haloperidol y fenoperidina descrita por De Castro y Mundeleer había marcado un cambio relevante, la introducción del propofol terminó por sustituirla casi por completo. Hoy se enseña sobre todo como capítulo histórico de la especialidad, no como técnica de primera elección. De la unión de "neuroléptico", vocablo que la Real Academia Española hace derivar del francés neuroleptique y este del griego -ληπτικός, "que toma o coge", y "anestesia", del griego clásico. El resultado describe con bastante literalidad lo que hace la técnica: coger o dominar la actividad nerviosa mientras se suprime la sensación. No. Comparten los dos primeros componentes, el neuroléptico y el analgésico opioide, pero la neuroleptoanestesia suma un hipnótico u óxido nitroso que anula la conciencia. La neuroleptoanalgesia, en su forma original, podía practicarse con el paciente despierto. Muy poco. Los anestésicos intravenosos modernos, con un perfil de acción más predecible, han desplazado a la combinación clásica de neuroléptico y opioide en la mayoría de los contextos donde antes se usaba. En 1959, haloperidol y fenoperidina. Desde 1962, droperidol y fentanilo, asociación conocida comercialmente como Thalamonal y que definió durante casi dos décadas lo que se entendía por neuroleptoanestesia en la práctica europea.Qué es la neuroleptoanestesia
Origen histórico: de la neuroleptoanalgesia a la neuroleptoanestesia
Objetivo y fundamento fisiológico
Vigencia actual y diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede exactamente el nombre "neuroleptoanestesia"?
¿Es lo mismo que la neuroleptoanalgesia?
¿Se sigue empleando esta técnica en los quirófanos actuales?
¿Qué fármacos se emplearon originalmente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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