DICCIONARIO MÉDICO

Neuroborreliosis

La neuroborreliosis es la afectación del sistema nervioso central o periférico por espiroquetas del género Borrelia, causantes de la enfermedad de Lyme. Se presenta hasta en una décima parte de los casos de Lyme no tratada y adopta formas clínicas distintas según el tiempo transcurrido desde la infección: desde la meningitis linfocitaria y la radiculoneuritis dolorosa de la fase temprana hasta la encefalomielitis crónica de la fase tardía, mucho menos frecuente.

Qué es la neuroborreliosis

El término reúne tres piezas de origen griego y epónimo: neuro- (νεῦρον, nervio), el género bacteriano Borrelia (en honor al microbiólogo francés Amédée Borrel, que estudió las espiroquetas en el Instituto Pasteur) y el sufijo -osis, que en la terminología médica marca un proceso patológico. La palabra describe así la enfermedad del sistema nervioso producida por esta bacteria, sin precisar de entrada qué estructura queda afectada.

En sentido estricto, neuroborreliosis abarca la infección nerviosa por cualquier especie de Borrelia, incluidas las causantes de fiebres recurrentes. En la práctica habitual, sin embargo, el término remite casi siempre a la forma neurológica de la borreliosis de Lyme, y así se entiende en el resto de esta entrada. El agente varía según la región: en Estados Unidos predomina Borrelia burgdorferi, mientras que en Europa y Asia son más frecuentes Borrelia garinii y Borrelia afzelii, la primera con una inclinación particular por invadir el tejido nervioso.

Reconocimiento histórico del cuadro

Las manifestaciones neurológicas se describieron antes de que se identificara la bacteria responsable. En 1922, los médicos franceses Garin y Bujadoux publicaron el caso de una paciente que, tras la picadura de una garrapata, desarrolló dolor radicular, parálisis de un brazo y alteraciones del líquido cefalorraquídeo. Casi veinte años después, en 1941 (y de nuevo en 1944), el neurólogo alemán Alfred Bannwarth documentó una serie de pacientes con meningitis crónica y radiculoneuropatía dolorosa, con o sin parálisis de nervios craneales. Ese cuadro conserva hoy su nombre: síndrome de Bannwarth.

La bacteria tardó décadas en aislarse. No fue hasta 1981-1982 cuando el investigador Willy Burgdorfer la identificó en el intestino de garrapatas del género Ixodes. Ese hallazgo permitió enlazar por fin los cuadros clínicos descritos décadas atrás con un agente concreto, y sustituir denominaciones tan dispares como meningorradiculitis linfocitaria o meningopolineuritis de Garin-Bujadoux-Bannwarth por el término que se usa hoy.

Mecanismo de la afectación neurológica

Como ocurre en la sífilis, otra espiroquetosis clásica, la invasión del sistema nervioso es precoz. Tras la picadura, la bacteria se disemina por vía hematógena y alcanza el líquido cefalorraquídeo en cuestión de semanas. Una vez allí, el daño combina dos mecanismos. Por un lado, la capacidad de Borrelia para adherirse a distintos tipos celulares y matrices extracelulares. Por otro, una respuesta inmunitaria que, dirigida en principio contra la bacteria, termina lesionando las estructuras nerviosas a las que esta se ha fijado (el llamado daño por espectador). Esto explica, en parte, la dificultad para aislar el microorganismo directamente en los fluidos corporales.

Formas clínicas según la fase de la infección

La fase diseminada precoz aparece entre una y doce semanas después de la picadura y reúne tres cuadros principales: la meningitis linfocitaria, la radiculoneuritis dolorosa que compone el síndrome de Bannwarth y la afectación de nervios craneales, sobre todo el facial. En Europa esta combinación domina el cuadro clínico. En Norteamérica predominan, en cambio, la meningitis y la encefalitis de forma más aislada, una diferencia que suele atribuirse a las distintas especies de Borrelia circulantes a cada lado del Atlántico.

Meses o años después de la infección inicial puede aparecer la fase tardía, bastante menos habitual. Cursa de forma más insidiosa, con encefalomielitis crónica y polineuropatía axonal como formas dominantes. La mielitis y la vasculitis cerebral son posibles. Son raras.

Diferenciación con otros cuadros

La radiculoneuritis del síndrome de Bannwarth puede confundirse con un dolor radicular de origen mecánico, en particular cuando falta el antecedente de picadura o de eritema migratorio, algo que ocurre en una proporción relevante de los pacientes. La parálisis facial aislada comparte cuadro con la parálisis de Bell de causa desconocida, y solo el contexto epidemiológico permite orientar hacia una u otra entidad como categoría nosológica distinta. En sus formas tardías, la neuroborreliosis se ha propuesto en alguna ocasión como posible explicación de cuadros de esclerosis múltiple, hipótesis que la evidencia acumulada no respalda de forma consistente.

Distribución y frecuencia

La neuroborreliosis aparece hasta en el 10 % de los casos de enfermedad de Lyme sin tratar. En Alemania y Suiza, países con registros consolidados, la incidencia del síndrome de Bannwarth se sitúa entre 3 y 11 casos por cada 100.000 habitantes al año. El vector, la garrapata Ixodes ricinus en Eurasia (Ixodes scapularis en Norteamérica), condiciona una distribución estacional: la mayoría de los casos se concentra entre la primavera y el otoño, coincidiendo con la actividad de ninfas y adultos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se forma la palabra neuroborreliosis?

Combina el prefijo griego que designa el nervio, el nombre del género bacteriano Borrelia (por Amédée Borrel) y el sufijo -osis, que marca un proceso patológico en la terminología médica.

¿Es lo mismo que el síndrome de Bannwarth?

No. El síndrome de Bannwarth designa, en concreto, la combinación de meningitis, radiculoneuritis dolorosa y parálisis de nervios craneales propia de la fase temprana europea. Neuroborreliosis es el término más amplio, que engloba todas las formas de afectación nerviosa por Borrelia, tempranas y tardías.

¿Se manifiesta igual en Europa que en Estados Unidos?

No exactamente. Las especies de Borrelia dominantes difieren a cada lado del Atlántico, y con ellas el patrón clínico: más radiculoneuritis y parálisis facial en Europa, más meningitis y encefalitis aisladas en Norteamérica.

¿Puede aparecer sin haber notado la picadura de garrapata?

Sí. Solo un tercio de los pacientes con neuroborreliosis recuerda haber sido picado por una garrapata, y la lesión cutánea previa (el eritema migratorio) tampoco siempre se identifica o se recuerda con claridad, lo que dificulta establecer el antecedente epidemiológico antes de llegar al diagnóstico.

¿En qué se diferencia de la borreliosis?

Borreliosis es el nombre genérico de la infección por Borrelia, con manifestaciones cutáneas, articulares, cardiacas y neurológicas. Neuroborreliosis designa, en concreto, la afectación del sistema nervioso: uno de los escenarios posibles dentro de ese cuadro más amplio.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Enfermedad de Lyme.
  2. Neurología (Elsevier). Neuroborreliosis: serie de 7 casos en un hospital.
  3. Scielo Cuba. Enfermedad de Lyme: historia, microbiología, epizootiología y epidemiología.
  4. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Borrelia burgdorferi.

Entradas relacionadas

  • Borreliosis: infección sistémica por Borrelia, con manifestaciones cutáneas, articulares y neurológicas, de la que la neuroborreliosis es una posible complicación.
  • Borrelia: género de bacterias espiroquetas transmitidas por garrapatas y piojos, agente causal de la enfermedad.
  • Espiroqueta: grupo bacteriano de morfología helicoidal al que pertenece Borrelia, junto con Treponema y Leptospira.
  • Encefalitis: inflamación del encéfalo, una de las formas raras de la neuroborreliosis en su fase tardía.
  • Mielitis: inflamación de la médula espinal, posible en las formas tardías de la enfermedad.
  • Parálisis de Bell: parálisis facial de causa desconocida, con la que puede confundirse la forma neurológica de la borreliosis.

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