DICCIONARIO MÉDICO
Mortalidad operatoria
La mortalidad operatoria es la proporción de pacientes que fallecen en relación con una intervención quirúrgica, tradicionalmente dentro de los primeros 30 días tras la operación. Se emplea como indicador de calidad asistencial en cirugía y varía notablemente según el tipo de procedimiento, la urgencia con que se realiza y el estado previo del paciente. El término designa los fallecimientos producidos en relación con una intervención quirúrgica, ya sea por complicaciones surgidas durante el propio acto operatorio o en el periodo posterior a él. No equivale al riesgo quirúrgico general, sino a su desenlace más grave, y se calcula dividiendo el número de fallecidos entre el número total de pacientes intervenidos en un procedimiento o servicio determinado. Durante décadas, el criterio de referencia ha fijado el plazo en los 30 días posteriores a la cirugía, y sigue siendo el más citado en la literatura quirúrgica. Con esa referencia se han comparado los resultados de distintos servicios y hospitales. En la práctica actual conviven varios criterios. Algunos estudios amplían el plazo a cualquier fallecimiento ocurrido durante el ingreso hospitalario posterior a la cirugía, incluso si supera los 30 días, mientras el paciente no haya sido dado de alta. Ese matiz importa: una muerte en el día 45 de un ingreso prolongado por complicaciones postoperatorias puede quedar fuera de la definición clásica y, sin embargo, estar directamente vinculada a la intervención. Los servicios de cirugía la utilizan para valorar su desempeño, comparar resultados con otros centros y detectar factores de riesgo asociados a las muertes registradas. Edad avanzada, comorbilidades múltiples, cirugía urgente frente a programada y clasificaciones de riesgo anestésico elevadas son, de forma constante en los estudios publicados, los factores más asociados a un aumento de la mortalidad operatoria. Suele emplearse casi como sinónimo de mortalidad perioperatoria, aunque no son exactamente lo mismo. Esta última tiende a centrarse en el periodo más inmediato, el propio acto quirúrgico y las primeras 24 horas tras él, mientras que la mortalidad operatoria, en su acepción clásica, mira a un horizonte más amplio, de hasta 30 días o el conjunto del ingreso postoperatorio. No necesariamente. Debe existir una relación razonable con la intervención o con sus complicaciones, y debe ocurrir dentro del plazo establecido por el criterio que se esté usando (30 días o duración del ingreso postoperatorio). Porque depende de factores muy distintos entre series: el tipo de cirugía, si es urgente o programada, la edad y las comorbilidades de los pacientes incluidos, y el propio criterio temporal usado para contarla. Comparar cifras de estudios distintos exige comprobar antes que todos usan la misma definición. Se estudia sobre todo en cirugía mayor, donde el riesgo de fallecimiento es más relevante, pero el concepto es aplicable a cualquier procedimiento quirúrgico en el que se quiera evaluar el desenlace más grave posible.Qué es la mortalidad operatoria
Cómo se delimita en el tiempo
Uso como indicador de calidad
Diferenciación con conceptos próximos
Preguntas frecuentes
¿Toda muerte tras una cirugía cuenta como mortalidad operatoria?
¿Por qué varía tanto la mortalidad operatoria entre estudios?
¿Se aplica solo a la cirugía mayor?
Referencias
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