DICCIONARIO MÉDICO
Mal perforante
El mal perforante es una úlcera crónica que se forma en las zonas de presión del pie cuando la pérdida de sensibilidad impide advertir el daño. Su manifestación más habitual, en la planta, se conoce como mal perforante plantar, y su nombre latino es malum perforans pedis. El mal perforante, también llamado úlcera neuropática o neurotrófica, es una lesión ulcerosa que asienta sobre los puntos de apoyo del pie y destruye el espesor completo de la piel. Su rasgo definitorio es la indolencia: aparece precisamente porque el paciente ha perdido la sensibilidad protectora y no percibe la presión ni la herida que se está formando. Tiene escasa tendencia a curar y sí a profundizar hacia los tejidos subyacentes. El nombre combina «mal», del latín malum (dolencia), con «perforante», por su capacidad de horadar la piel y avanzar hacia planos profundos. El aspecto de la lesión, redondeada y rodeada de un anillo de piel endurecida, se ha descrito clásicamente como «en sacabocados». En su origen confluyen dos elementos: una neuropatía periférica que anula la sensibilidad y una presión repetida sobre una misma zona. La pérdida sensitiva hace que pequeñas lesiones pasen inadvertidas; la presión mantenida contra el hueso y el suelo mantiene el daño. La neuropatía motora añade su parte al atrofiar la musculatura del pie y generar deformidades, como los dedos en garra, que desplazan los puntos de apoyo hacia prominencias óseas. La sequedad cutánea, propia de la afectación autonómica, agrieta la piel y facilita la entrada de la lesión. La localización típica coincide con las áreas de mayor carga: la cabeza de los metatarsianos, sobre todo la del primero, y el talón. La lesión suele empezar como una callosidad que después se ulcera en su centro. La diabetes mellitus es hoy la causa más común, a través de la neuropatía diabética, y el mal perforante constituye una de las lesiones características del pie diabético. No es, sin embargo, exclusivo de la diabetes: cualquier proceso que suprima la sensibilidad del pie puede producirlo. Históricamente se asoció a la tabes dorsal, a la siringomielia y a la lepra, todas ellas causantes de neuropatías con pérdida sensitiva. El cirujano francés Auguste Nélaton ofreció en 1852 la primera buena descripción del cuadro, en la Gazette des Hôpitaux, bajo el nombre de «afección singular de los huesos del pie». El término «mal plantaire perforant» lo introdujo poco después Vésignié, discípulo suyo, y de ahí procede la antigua denominación de úlcera de Vésignié-Nélaton. El caso original de Nélaton correspondía en realidad a una lesión de origen leproso, pero su publicación abrió una larga serie de trabajos sobre las úlceras de la planta del pie. Porque la neuropatía que lo origina ha eliminado la sensibilidad de la zona. El paciente no siente la presión ni la úlcera, lo que permite que la lesión progrese sin ser advertida hasta fases avanzadas. No exactamente. El mal perforante es una de las lesiones típicas del pie diabético, pero puede aparecer en cualquier neuropatía con pérdida de sensibilidad, sea o no diabética. De su tendencia a horadar la piel y avanzar en profundidad hacia los tejidos subyacentes. El nombre latino clásico, malum perforans pedis, recoge esa misma idea de perforación. Auguste Nélaton, en 1852. La expresión «mal perforante plantar» se debe a su discípulo Vésignié, de quien procede el epónimo úlcera de Vésignié-Nélaton.Qué es el mal perforante
Mecanismo de formación
Causas y asociaciones
Nota histórica
Preguntas frecuentes
¿Por qué es indoloro?
¿Es lo mismo que el pie diabético?
¿De dónde viene el nombre «perforante»?
¿Quién lo describió primero?
Referencias
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