DICCIONARIO MÉDICO
Locus de control externo
El locus de control externo es uno de los dos polos del locus de control descrito por Julian B. Rotter. Corresponde a la persona que percibe que los acontecimientos de su vida dependen del azar, el destino, la suerte o el poder y las decisiones de otros, y no de su propia actuación. Quien presenta una orientación externa vive los resultados como algo que le viene dado desde fuera. El mérito de lo bueno y la responsabilidad de lo malo recaen, en su lectura, sobre circunstancias que escapan a su influencia: la buena o mala fortuna, las decisiones de personas con poder, la casualidad. Rotter lo definió como la percepción de que un refuerzo sigue a una acción propia sin ser del todo contingente con ella, de modo que el resultado se atribuye a fuerzas ajenas. Como su polo opuesto, no funciona como una casilla cerrada. Nadie es puramente externo ni puramente interno; cada persona ocupa una posición dentro de un espectro, y esa posición puede variar según el terreno vital que se considere. Una orientación marcadamente externa se ha vinculado con una mayor probabilidad de síntomas de ansiedad y depresión, y con un riesgo más alto de agotamiento en el ámbito laboral y deportivo, donde la persona percibe escaso control sobre situaciones difíciles o ambiguas. Las experiencias adversas empujan en esta dirección: tras vivencias negativas, la gente tiende a desarrollar un locus más externo. La externalidad no es, sin embargo, siempre desfavorable. En circunstancias que de verdad escapan al control personal, atribuir el resultado a factores externos puede proteger la autoestima y reducir el estrés. Ante una tarea para la que alguien carece de aptitudes, cierta dosis de externalidad evita que cada tropiezo se viva como un fracaso propio. El equilibrio, y no el extremo, es lo que suele resultar más adaptativo. No siempre. Se asocia a mayor riesgo de ansiedad, depresión y agotamiento cuando es muy acusado, pero en situaciones que realmente no dependen de la persona puede amortiguar el estrés y preservar la autoestima. En dónde se ubica el origen de lo que sucede. La orientación externa lo coloca en el azar, el destino o los demás; la interna, en uno mismo. Son los dos extremos de la misma dimensión descrita por Rotter. Influyen la personalidad y las experiencias vividas. Las vivencias adversas repetidas, en las que el esfuerzo no cambia el resultado, favorecen esta orientación. En su forma extrema se relaciona con la indefensión aprendida.Qué es el locus de control externo
Correlatos y contextos
Preguntas frecuentes
El locus de control externo es negativo
En qué se diferencia del locus de control interno
Por qué unas personas desarrollan un locus más externo
Referencias
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