DICCIONARIO MÉDICO

Karnofsky

La escala de Karnofsky es un sistema de puntuación utilizado en oncología y cuidados paliativos para evaluar el estado funcional del paciente, graduándolo de 100 (normalidad) a 0 (fallecimiento), y que orienta las decisiones terapéuticas.

La escala de Karnofsky, también conocida como Karnofsky Performance Status (KPS), es una herramienta de evaluación clínica ampliamente utilizada en oncología, cuidados paliativos y medicina interna para medir el grado de capacidad funcional de un paciente. Desarrollada hace más de 75 años, sigue siendo uno de los instrumentos más empleados a nivel mundial para orientar las decisiones sobre tratamiento, establecer criterios de inclusión en ensayos clínicos, estimar el pronóstico y evaluar la respuesta terapéutica en pacientes con enfermedades graves, especialmente el cáncer.

Qué es la escala de Karnofsky

La escala de Karnofsky es un sistema de puntuación numérica de 11 niveles que evalúa el estado funcional de un paciente asignándole una puntuación porcentual desde el 100 % (estado de salud normal, sin síntomas ni evidencia de enfermedad) hasta el 0 % (fallecimiento). Cada nivel desciende 10 puntos respecto al anterior y refleja un grado decreciente de capacidad funcional, independencia y necesidad de asistencia médica.

La escala fue creada por los doctores David A. Karnofsky y Joseph H. Burchenal en 1949, en el contexto de un ensayo clínico con mostaza nitrogenada para el tratamiento del cáncer de pulmón en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Su publicación original apareció como capítulo del libro Evaluation of Chemotherapeutic Agents, editado por Colin M. MacLeod, que recogía las conclusiones de un simposio celebrado en 1948.

Karnofsky dedicó toda su carrera al Memorial Sloan-Kettering, donde llegó a ser jefe de la división de quimioterapia. Falleció en 1969 de cáncer de pulmón, la misma enfermedad que había centrado gran parte de su investigación. La escala que lleva su nombre se ha convertido en una de las herramientas más duraderas y universalmente aceptadas en la historia de la oncología clínica.

Niveles de la escala de Karnofsky

La escala se organiza en tres grandes bloques funcionales, cada uno con varios niveles:

Paciente capaz de realizar actividad normal (100-80)

  • 100 %: normal, sin quejas ni evidencia de enfermedad.
  • 90 %: capaz de realizar actividad normal; signos o síntomas menores de enfermedad.
  • 80 %: actividad normal con esfuerzo; algunos signos o síntomas de enfermedad.

Paciente incapaz de trabajar pero capaz de vivir en casa (70-50)

  • 70 %: se cuida a sí mismo; incapaz de realizar actividad normal o trabajo activo.
  • 60 %: requiere asistencia ocasional, pero es capaz de atender la mayoría de sus necesidades personales.
  • 50 %: requiere asistencia considerable y atención médica frecuente.

Paciente incapaz de cuidar de sí mismo (40-0)

  • 40 %: discapacitado; requiere cuidados y asistencia especiales.
  • 30 %: gravemente discapacitado; está indicada la hospitalización aunque la muerte no sea inminente.
  • 20 %: muy enfermo; es necesaria la hospitalización y el tratamiento de soporte activo.
  • 10 %: moribundo; procesos vitales en rápida progresión hacia el desenlace fatal.
  • 0 %: fallecido.

Para qué se utiliza la escala de Karnofsky

La escala de Karnofsky tiene múltiples aplicaciones en la práctica clínica:

  • Decisiones terapéuticas: un KPS alto (≥70-80 %) sugiere que el paciente puede tolerar tratamientos agresivos como la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía mayor. Un KPS bajo (≤50 %) indica que el paciente podría no beneficiarse de tratamientos intensivos y que el enfoque debería orientarse hacia los cuidados paliativos y el confort.
  • Criterios de inclusión en ensayos clínicos: la mayoría de los ensayos clínicos oncológicos requieren un KPS mínimo (habitualmente ≥60-70 %) como criterio de elegibilidad, para asegurar que los participantes tienen un estado funcional suficiente para tolerar el tratamiento experimental.
  • Estimación del pronóstico: existe una correlación bien establecida entre la puntuación KPS y la supervivencia. Los pacientes con puntuaciones más altas tienden a sobrevivir más tiempo que aquellos con puntuaciones más bajas, aunque un KPS alto al diagnóstico no garantiza una supervivencia prolongada.
  • Evaluación de la respuesta al tratamiento: los cambios en la puntuación KPS a lo largo del tiempo reflejan la evolución del estado funcional del paciente y pueden indicar mejoría, estabilización o deterioro.
  • Asignación de recursos sanitarios: la puntuación KPS puede utilizarse para orientar la derivación a servicios de cuidados paliativos, atención domiciliaria o ingreso hospitalario.

Relación con la escala ECOG

Junto con la escala de Karnofsky, la otra herramienta de evaluación funcional más utilizada en oncología es la escala ECOG (Eastern Cooperative Oncology Group Performance Status), desarrollada por Zubrod y colaboradores en la década de 1950 y respaldada por la OMS en 1979. La escala ECOG es más sencilla, con solo 5 grados (de 0 a 4, más un grado 5 para el fallecimiento), lo que la hace más fácil de aplicar pero menos detallada que la de Karnofsky.

La correspondencia aproximada entre ambas escalas es la siguiente:

  • ECOG 0 equivale a KPS 100-90 %.
  • ECOG 1 equivale a KPS 80-70 %.
  • ECOG 2 equivale a KPS 60-50 %.
  • ECOG 3 equivale a KPS 40-30 %.
  • ECOG 4 equivale a KPS 20-10 %.

Sin embargo, los estudios han demostrado que la transformación de una escala a otra no es exacta y está sujeta a cierto grado de error, especialmente en los rangos de menor estado funcional. Ambas escalas están fuertemente correlacionadas, pero el médico debe utilizar una sola de ellas de forma consistente en el seguimiento de cada paciente.

Fiabilidad y limitaciones de la escala de Karnofsky

Aunque la escala de Karnofsky ha demostrado una buena fiabilidad y validez en los estudios de validación, presenta ciertas limitaciones que el profesional sanitario debe tener en cuenta:

  • Subjetividad: la asignación de la puntuación depende del juicio clínico del evaluador, lo que introduce un componente subjetivo. Diferentes profesionales pueden asignar puntuaciones distintas al mismo paciente.
  • Variabilidad interobservador: los estudios muestran una concordancia moderada a alta entre evaluadores, pero las discrepancias son más frecuentes en los niveles intermedios de la escala (40-70 %) donde las distinciones funcionales son más sutiles.
  • No evalúa aspectos psicosociales: la escala se centra en la capacidad funcional física, pero no recoge aspectos como el bienestar emocional, la calidad de vida subjetiva, el dolor o los síntomas psicológicos.
  • Evaluación puntual: la puntuación refleja el estado funcional en un momento concreto y puede variar significativamente en periodos cortos, especialmente en pacientes hospitalizados.
  • Contexto de evaluación: los estudios han demostrado que los pacientes evaluados en su domicilio tienden a recibir puntuaciones más bajas que cuando son evaluados en la consulta ambulatoria.

Para mejorar la fiabilidad de la evaluación, se han propuesto guías basadas en conductas observables (como la capacidad de caminar, conducir, asearse o trabajar a tiempo parcial) que ayudan al clínico a asignar puntuaciones de forma más objetiva y reproducible.

Variantes de la escala de Karnofsky

Con el tiempo se han desarrollado modificaciones y adaptaciones de la escala original para contextos clínicos específicos:

  • AKPS (Australia-modified KPS): versión adaptada para pacientes en cuidados paliativos que incorpora distinciones más detalladas en los niveles inferiores de funcionalidad.
  • PPS (Palliative Performance Scale): escala derivada del KPS que incluye cinco dimensiones funcionales (deambulación, actividad/evidencia de enfermedad, autocuidado, ingesta y nivel de conciencia).
  • Escala NANO (Neurological Assessment of Neuro-Oncology): desarrollada en 2017 para complementar el KPS en pacientes con tumores cerebrales, evaluando las manifestaciones neurológicas de forma más objetiva.

Uso de la escala de Karnofsky en cuidados paliativos

En el ámbito de los cuidados paliativos, la escala de Karnofsky adquiere un papel fundamental. La puntuación KPS contribuye a estimar la supervivencia esperada y a planificar la transición desde el tratamiento activo hacia los cuidados de confort. En general, los pacientes con un KPS ≤40 % tienen una supervivencia estimada de semanas a pocos meses, lo que orienta la planificación de los cuidados al final de la vida, la comunicación con el paciente y la familia sobre el pronóstico, y la toma de decisiones compartidas respecto a las intervenciones proporcionadas.

La evaluación periódica del KPS permite detectar la trayectoria funcional del paciente: un descenso progresivo y sostenido de la puntuación sugiere una progresión de la enfermedad, mientras que una estabilización o mejoría puede indicar una respuesta positiva al tratamiento o una fase de meseta en la evolución de la enfermedad.

Aplicaciones más allá de la oncología

Aunque la escala de Karnofsky se diseñó originalmente para pacientes con cáncer, su utilidad se ha extendido a otras áreas de la medicina. Se emplea en la evaluación funcional de pacientes con enfermedades neurológicas (esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, ictus, gliomas y otros tumores cerebrales), enfermedades cardiopulmonares avanzadas, VIH/sida, insuficiencia renal crónica y otras enfermedades crónicas y debilitantes. En todas estas aplicaciones, la escala proporciona un lenguaje común para describir el estado funcional del paciente y facilitar la comunicación entre los profesionales sanitarios.

En el campo de la neurooncología, la escala de Karnofsky es una herramienta especialmente utilizada para la evaluación de pacientes con glioblastoma y otros tumores del sistema nervioso central. La puntuación KPS preoperatoria ha demostrado ser un predictor significativo de la supervivencia y de la respuesta funcional tras la cirugía. No obstante, la escala NANO (Neurological Assessment of Neuro-Oncology), desarrollada más recientemente, ha mostrado una capacidad predictiva superior al KPS en estos pacientes al incluir parámetros neurológicos específicos como la fuerza, la coordinación, la función visual y el lenguaje.

Importancia del KPS en la investigación clínica

La escala de Karnofsky desempeña un papel central en el diseño y la ejecución de los ensayos clínicos en oncología. Prácticamente todos los ensayos clínicos de fármacos antineoplásicos incluyen el KPS (o su equivalente ECOG) como variable de estratificación y como criterio de elegibilidad. Esto asegura que los grupos de tratamiento sean comparables en cuanto a estado funcional y que los resultados del ensayo puedan interpretarse de forma fiable.

Además, los cambios en el KPS durante el ensayo se utilizan frecuentemente como un criterio de valoración secundario (endpoint), complementando los criterios de respuesta tumoral radiológica (como RECIST) y los datos de supervivencia. Un deterioro significativo del KPS durante el tratamiento puede ser indicativo de toxicidad inaceptable o de progresión de la enfermedad, mientras que una mejoría del KPS sugiere un beneficio clínico del tratamiento.

Cómo mejorar la evaluación del KPS

Para maximizar la fiabilidad y la utilidad de la escala de Karnofsky en la práctica clínica, se recomiendan las siguientes estrategias:

  • Formación estandarizada: los profesionales que evalúan el KPS deben recibir formación específica sobre los criterios de cada nivel, para reducir la variabilidad entre evaluadores.
  • Uso de preguntas conductuales: investigaciones han identificado siete variables conductuales (pérdida de peso, aumento de peso, reducción de la energía, dificultad para caminar, dificultad para conducir, dificultad para el aseo personal y capacidad de trabajar a tiempo parcial) que predicen de forma fiable la puntuación KPS y pueden servir como guía para una evaluación más objetiva.
  • Evaluación consistente: utilizar siempre la misma escala (KPS o ECOG) a lo largo del seguimiento del paciente, evitando cambiar de una escala a otra.
  • Registro longitudinal: anotar la puntuación KPS en cada visita clínica permite trazar la trayectoria funcional del paciente a lo largo del tiempo, lo que aporta más información que una evaluación puntual aislada.
  • Complementar con otras herramientas: el KPS puede combinarse con cuestionarios de calidad de vida cumplimentados por el paciente (como el EORTC QLQ-C30 o el FACT-G) para obtener una visión más completa del estado del paciente.

Nuevas tecnologías y el futuro de la evaluación funcional

La investigación actual explora la posibilidad de complementar o incluso sustituir las escalas subjetivas de estado funcional por mediciones objetivas basadas en tecnología. Los acelerómetros portátiles, los dispositivos de seguimiento de actividad (wearables), las aplicaciones móviles de monitorización y los sensores domésticos pueden proporcionar datos continuos y objetivos sobre el nivel de actividad física, la movilidad, los patrones de sueño y otros indicadores de funcionalidad del paciente. Estos datos podrían complementar la evaluación clínica del KPS con información objetiva y en tiempo real, mejorando la precisión del seguimiento y la detección precoz del deterioro funcional.

Cuándo se utiliza la escala de Karnofsky

El médico puede utilizar la escala de Karnofsky en las siguientes situaciones:

  • Al diagnóstico de una enfermedad oncológica, como punto de referencia basal.
  • Antes de iniciar un tratamiento oncológico (quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia) para evaluar la tolerabilidad previsible.
  • En cada visita de seguimiento para monitorizar la evolución del estado funcional.
  • Al considerar la inclusión en un ensayo clínico.
  • En la planificación de los cuidados paliativos y la transición al final de la vida.

Preguntas frecuentes sobre la escala de Karnofsky

¿Un KPS bajo significa que no se puede hacer nada por el paciente?

No. Un KPS bajo indica que el paciente tiene una capacidad funcional reducida, pero no significa que no existan opciones de tratamiento. Los pacientes con KPS bajo pueden beneficiarse de cuidados paliativos dirigidos a controlar el dolor, los síntomas y a mejorar la calidad de vida. En algunos casos, tratamientos oncológicos de baja toxicidad o tratamientos de soporte pueden mejorar el estado funcional del paciente. La decisión terapéutica es siempre individualizada y se basa en múltiples factores, no solo en la puntuación KPS.

¿La escala de Karnofsky la completa el paciente o el médico?

La escala de Karnofsky es evaluada por el profesional sanitario (médico, enfermero especializado o profesional de cuidados paliativos) basándose en la exploración clínica, la entrevista con el paciente y la observación directa de su capacidad funcional en las actividades cotidianas. No es un cuestionario que el paciente rellene por sí mismo, a diferencia de otras herramientas de calidad de vida que se basan en la autoevaluación del paciente, como el EORTC QLQ-C30 o las escalas de resultados reportados por el paciente (PROs).

¿Qué diferencia hay entre la escala de Karnofsky y la escala ECOG?

Ambas escalas miden el estado funcional del paciente oncológico, pero difieren en su complejidad. La escala de Karnofsky tiene 11 niveles (de 0 a 100 % en incrementos de 10), lo que permite una evaluación más detallada. La escala ECOG tiene solo 5 grados (de 0 a 4), lo que la hace más sencilla y rápida de aplicar. Los estudios muestran que ambas están fuertemente correlacionadas y pueden utilizarse de forma intercambiable en la práctica clínica, aunque la conversión exacta entre una y otra no siempre es precisa.

¿La puntuación de Karnofsky predice la supervivencia?

La puntuación KPS tiene un valor pronóstico demostrado: los pacientes con puntuaciones más altas tienden a sobrevivir más tiempo que los que tienen puntuaciones bajas. Sin embargo, el KPS no es un predictor perfecto de la supervivencia individual. Un KPS alto al diagnóstico no garantiza una supervivencia prolongada, y un KPS bajo no implica necesariamente un fallecimiento inminente. La puntuación KPS se interpreta siempre en el contexto global del paciente, junto con el tipo y estadio de la enfermedad, las comorbilidades, las características moleculares del tumor, la respuesta al tratamiento y otros factores pronósticos establecidos. Los modelos pronósticos modernos integran el KPS con otros parámetros clínicos y biológicos para ofrecer estimaciones más precisas y personalizadas.

Referencias:

© Clínica Universidad de Navarra 2026