DICCIONARIO MÉDICO
Karnofsky
La escala de Karnofsky es un sistema de puntuación utilizado en oncología y cuidados paliativos para evaluar el estado funcional del paciente, graduándolo de 100 (normalidad) a 0 (fallecimiento), y que orienta las decisiones terapéuticas. La escala de Karnofsky, también conocida como Karnofsky Performance Status (KPS), es una herramienta de evaluación clínica ampliamente utilizada en oncología, cuidados paliativos y medicina interna para medir el grado de capacidad funcional de un paciente. Desarrollada hace más de 75 años, sigue siendo uno de los instrumentos más empleados a nivel mundial para orientar las decisiones sobre tratamiento, establecer criterios de inclusión en ensayos clínicos, estimar el pronóstico y evaluar la respuesta terapéutica en pacientes con enfermedades graves, especialmente el cáncer. La escala de Karnofsky es un sistema de puntuación numérica de 11 niveles que evalúa el estado funcional de un paciente asignándole una puntuación porcentual desde el 100 % (estado de salud normal, sin síntomas ni evidencia de enfermedad) hasta el 0 % (fallecimiento). Cada nivel desciende 10 puntos respecto al anterior y refleja un grado decreciente de capacidad funcional, independencia y necesidad de asistencia médica. La escala fue creada por los doctores David A. Karnofsky y Joseph H. Burchenal en 1949, en el contexto de un ensayo clínico con mostaza nitrogenada para el tratamiento del cáncer de pulmón en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Su publicación original apareció como capítulo del libro Evaluation of Chemotherapeutic Agents, editado por Colin M. MacLeod, que recogía las conclusiones de un simposio celebrado en 1948. Karnofsky dedicó toda su carrera al Memorial Sloan-Kettering, donde llegó a ser jefe de la división de quimioterapia. Falleció en 1969 de cáncer de pulmón, la misma enfermedad que había centrado gran parte de su investigación. La escala que lleva su nombre se ha convertido en una de las herramientas más duraderas y universalmente aceptadas en la historia de la oncología clínica. La escala se organiza en tres grandes bloques funcionales, cada uno con varios niveles: La escala de Karnofsky tiene múltiples aplicaciones en la práctica clínica: Junto con la escala de Karnofsky, la otra herramienta de evaluación funcional más utilizada en oncología es la escala ECOG (Eastern Cooperative Oncology Group Performance Status), desarrollada por Zubrod y colaboradores en la década de 1950 y respaldada por la OMS en 1979. La escala ECOG es más sencilla, con solo 5 grados (de 0 a 4, más un grado 5 para el fallecimiento), lo que la hace más fácil de aplicar pero menos detallada que la de Karnofsky. La correspondencia aproximada entre ambas escalas es la siguiente: Sin embargo, los estudios han demostrado que la transformación de una escala a otra no es exacta y está sujeta a cierto grado de error, especialmente en los rangos de menor estado funcional. Ambas escalas están fuertemente correlacionadas, pero el médico debe utilizar una sola de ellas de forma consistente en el seguimiento de cada paciente. Aunque la escala de Karnofsky ha demostrado una buena fiabilidad y validez en los estudios de validación, presenta ciertas limitaciones que el profesional sanitario debe tener en cuenta: Para mejorar la fiabilidad de la evaluación, se han propuesto guías basadas en conductas observables (como la capacidad de caminar, conducir, asearse o trabajar a tiempo parcial) que ayudan al clínico a asignar puntuaciones de forma más objetiva y reproducible. Con el tiempo se han desarrollado modificaciones y adaptaciones de la escala original para contextos clínicos específicos: En el ámbito de los cuidados paliativos, la escala de Karnofsky adquiere un papel fundamental. La puntuación KPS contribuye a estimar la supervivencia esperada y a planificar la transición desde el tratamiento activo hacia los cuidados de confort. En general, los pacientes con un KPS ≤40 % tienen una supervivencia estimada de semanas a pocos meses, lo que orienta la planificación de los cuidados al final de la vida, la comunicación con el paciente y la familia sobre el pronóstico, y la toma de decisiones compartidas respecto a las intervenciones proporcionadas. La evaluación periódica del KPS permite detectar la trayectoria funcional del paciente: un descenso progresivo y sostenido de la puntuación sugiere una progresión de la enfermedad, mientras que una estabilización o mejoría puede indicar una respuesta positiva al tratamiento o una fase de meseta en la evolución de la enfermedad. Aunque la escala de Karnofsky se diseñó originalmente para pacientes con cáncer, su utilidad se ha extendido a otras áreas de la medicina. Se emplea en la evaluación funcional de pacientes con enfermedades neurológicas (esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, ictus, gliomas y otros tumores cerebrales), enfermedades cardiopulmonares avanzadas, VIH/sida, insuficiencia renal crónica y otras enfermedades crónicas y debilitantes. En todas estas aplicaciones, la escala proporciona un lenguaje común para describir el estado funcional del paciente y facilitar la comunicación entre los profesionales sanitarios. En el campo de la neurooncología, la escala de Karnofsky es una herramienta especialmente utilizada para la evaluación de pacientes con glioblastoma y otros tumores del sistema nervioso central. La puntuación KPS preoperatoria ha demostrado ser un predictor significativo de la supervivencia y de la respuesta funcional tras la cirugía. No obstante, la escala NANO (Neurological Assessment of Neuro-Oncology), desarrollada más recientemente, ha mostrado una capacidad predictiva superior al KPS en estos pacientes al incluir parámetros neurológicos específicos como la fuerza, la coordinación, la función visual y el lenguaje. La escala de Karnofsky desempeña un papel central en el diseño y la ejecución de los ensayos clínicos en oncología. Prácticamente todos los ensayos clínicos de fármacos antineoplásicos incluyen el KPS (o su equivalente ECOG) como variable de estratificación y como criterio de elegibilidad. Esto asegura que los grupos de tratamiento sean comparables en cuanto a estado funcional y que los resultados del ensayo puedan interpretarse de forma fiable. Además, los cambios en el KPS durante el ensayo se utilizan frecuentemente como un criterio de valoración secundario (endpoint), complementando los criterios de respuesta tumoral radiológica (como RECIST) y los datos de supervivencia. Un deterioro significativo del KPS durante el tratamiento puede ser indicativo de toxicidad inaceptable o de progresión de la enfermedad, mientras que una mejoría del KPS sugiere un beneficio clínico del tratamiento. Para maximizar la fiabilidad y la utilidad de la escala de Karnofsky en la práctica clínica, se recomiendan las siguientes estrategias: La investigación actual explora la posibilidad de complementar o incluso sustituir las escalas subjetivas de estado funcional por mediciones objetivas basadas en tecnología. Los acelerómetros portátiles, los dispositivos de seguimiento de actividad (wearables), las aplicaciones móviles de monitorización y los sensores domésticos pueden proporcionar datos continuos y objetivos sobre el nivel de actividad física, la movilidad, los patrones de sueño y otros indicadores de funcionalidad del paciente. Estos datos podrían complementar la evaluación clínica del KPS con información objetiva y en tiempo real, mejorando la precisión del seguimiento y la detección precoz del deterioro funcional. El médico puede utilizar la escala de Karnofsky en las siguientes situaciones: No. Un KPS bajo indica que el paciente tiene una capacidad funcional reducida, pero no significa que no existan opciones de tratamiento. Los pacientes con KPS bajo pueden beneficiarse de cuidados paliativos dirigidos a controlar el dolor, los síntomas y a mejorar la calidad de vida. En algunos casos, tratamientos oncológicos de baja toxicidad o tratamientos de soporte pueden mejorar el estado funcional del paciente. La decisión terapéutica es siempre individualizada y se basa en múltiples factores, no solo en la puntuación KPS. La escala de Karnofsky es evaluada por el profesional sanitario (médico, enfermero especializado o profesional de cuidados paliativos) basándose en la exploración clínica, la entrevista con el paciente y la observación directa de su capacidad funcional en las actividades cotidianas. No es un cuestionario que el paciente rellene por sí mismo, a diferencia de otras herramientas de calidad de vida que se basan en la autoevaluación del paciente, como el EORTC QLQ-C30 o las escalas de resultados reportados por el paciente (PROs). Ambas escalas miden el estado funcional del paciente oncológico, pero difieren en su complejidad. La escala de Karnofsky tiene 11 niveles (de 0 a 100 % en incrementos de 10), lo que permite una evaluación más detallada. La escala ECOG tiene solo 5 grados (de 0 a 4), lo que la hace más sencilla y rápida de aplicar. Los estudios muestran que ambas están fuertemente correlacionadas y pueden utilizarse de forma intercambiable en la práctica clínica, aunque la conversión exacta entre una y otra no siempre es precisa. La puntuación KPS tiene un valor pronóstico demostrado: los pacientes con puntuaciones más altas tienden a sobrevivir más tiempo que los que tienen puntuaciones bajas. Sin embargo, el KPS no es un predictor perfecto de la supervivencia individual. Un KPS alto al diagnóstico no garantiza una supervivencia prolongada, y un KPS bajo no implica necesariamente un fallecimiento inminente. La puntuación KPS se interpreta siempre en el contexto global del paciente, junto con el tipo y estadio de la enfermedad, las comorbilidades, las características moleculares del tumor, la respuesta al tratamiento y otros factores pronósticos establecidos. Los modelos pronósticos modernos integran el KPS con otros parámetros clínicos y biológicos para ofrecer estimaciones más precisas y personalizadas. Referencias: © Clínica Universidad de Navarra 2026Qué es la escala de Karnofsky
Niveles de la escala de Karnofsky
Paciente capaz de realizar actividad normal (100-80)
Paciente incapaz de trabajar pero capaz de vivir en casa (70-50)
Paciente incapaz de cuidar de sí mismo (40-0)
Para qué se utiliza la escala de Karnofsky
Relación con la escala ECOG
Fiabilidad y limitaciones de la escala de Karnofsky
Variantes de la escala de Karnofsky
Uso de la escala de Karnofsky en cuidados paliativos
Aplicaciones más allá de la oncología
Importancia del KPS en la investigación clínica
Cómo mejorar la evaluación del KPS
Nuevas tecnologías y el futuro de la evaluación funcional
Cuándo se utiliza la escala de Karnofsky
Preguntas frecuentes sobre la escala de Karnofsky
¿Un KPS bajo significa que no se puede hacer nada por el paciente?
¿La escala de Karnofsky la completa el paciente o el médico?
¿Qué diferencia hay entre la escala de Karnofsky y la escala ECOG?
¿La puntuación de Karnofsky predice la supervivencia?