DICCIONARIO MÉDICO
Inmunoglobulina G
La inmunoglobulina G (IgG) es el anticuerpo predominante en la sangre y en los líquidos tisulares, donde representa entre el 70 y el 80 % de las inmunoglobulinas séricas. Domina la respuesta inmunitaria secundaria, posee la vida media más larga de todos los isotipos circulantes y es la única inmunoglobulina que atraviesa la placenta. La inmunoglobulina G es un monómero de aproximadamente 150 kDa compuesto por dos cadenas pesadas gamma (γ) y dos cadenas ligeras kappa o lambda, con la forma de Y característica de las inmunoglobulinas. La letra G procede precisamente de la designación de su cadena pesada como gamma —la tercera letra del alfabeto griego—, asignada en la nomenclatura unificada que la OMS propuso en 1964 para las clases de anticuerpos. Frente a la IgM, que aparece primero pero declina en semanas, la IgG asciende más tarde durante la respuesta primaria y se convierte en el anticuerpo dominante de la respuesta secundaria: cuando el organismo se reencuentra con un antígeno que ya conoce, los linfocitos B de memoria generan rápidamente grandes cantidades de IgG con alta afinidad. Para la interpretación clínica de un resultado de IgG en una analítica (IgG positiva, alta, baja, valores normales), consulte la entrada IgG. La cadena pesada gamma consta de un dominio variable (VH) y tres dominios constantes (Cγ1, Cγ2, Cγ3). Entre Cγ1 y Cγ2 se localiza la región bisagra, un segmento de longitud variable según la subclase, rico en prolina y cisteína, que confiere flexibilidad a la molécula y le permite adaptar el ángulo entre los dos brazos Fab para un ajuste óptimo al antígeno. El fragmento Fc (dominios Cγ2 y Cγ3) media las funciones efectoras: es la porción que se une a los receptores Fcγ de fagocitos y células NK, que activa la vía clásica del complemento y que interacciona con el receptor neonatal FcRn, responsable del paso transplacentario y de la prolongación de la vida media sérica de la molécula. Un sitio de N-glicosilación conservado en el dominio Cγ2 modula la afinidad por los receptores Fc y, con ello, las funciones efectoras. En el ser humano existen cuatro subclases de IgG, numeradas por orden decreciente de concentración sérica. La IgG1 es la más abundante (aproximadamente el 65 % del total de IgG) y la más versátil: fija complemento, activa la citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC) y media la opsonización con eficacia. Predomina en la respuesta frente a antígenos proteicos (toxinas, proteínas víricas). La IgG2 (~25 % del total) se dirige preferentemente contra antígenos polisacáridos, como las cápsulas bacterianas, y fija complemento con menor eficiencia que la IgG1. La IgG3 (~7 %) es la subclase con la región bisagra más larga —hasta 62 aminoácidos, frente a los 15 de la IgG1—, lo que la hace un activador potente del complemento y de la ADCC, pero también la más susceptible a la proteólisis. Su vida media es más corta que la de las demás subclases (unos 7 días frente a los 21-23 de IgG1, IgG2 e IgG4). La IgG4 (~4 %) presenta particularidades que la distinguen del resto. No activa la vía clásica del complemento de forma eficiente y tiene una capacidad singular: sus cadenas pesadas pueden intercambiarse entre dos moléculas de IgG4 distintas en un fenómeno llamado intercambio de brazo Fab, lo que genera anticuerpos biespecíficos funcionalmente monovalentes. La IgG4 cobra protagonismo clínico en la enfermedad por IgG4, un cuadro fibroinflamatorio sistémico de reconocimiento creciente. La IgG actúa por varios mecanismos, no todos compartidos por las cuatro subclases. La neutralización bloquea toxinas y partículas víricas impidiendo que se unan a sus receptores celulares. La opsonización recubre al patógeno con moléculas de IgG que los fagocitos reconocen a través de sus receptores Fcγ, facilitando la ingestión y destrucción del microorganismo. La activación de la vía clásica del complemento —especialmente eficaz con IgG1 e IgG3— desencadena la cascada lítica y amplifica la respuesta inflamatoria. Y la ADCC recluta células NK que destruyen la célula diana marcada por el anticuerpo. A diferencia de la IgM, confinada al espacio intravascular por su gran tamaño, la IgG difunde con facilidad a los líquidos intersticiales y al líquido cefalorraquídeo, lo que le permite ejercer su acción protectora en los tejidos. Su vida media sérica (21-23 días para IgG1, IgG2 e IgG4; unos 7 días para IgG3) es la más prolongada de todas las inmunoglobulinas, un rasgo que depende de su reciclaje a través del receptor neonatal FcRn: este receptor captura la IgG en los endosomas ácidos, la protege de la degradación lisosomal y la devuelve a la circulación. El mismo receptor FcRn media el transporte activo de IgG a través de la placenta, especialmente durante el tercer trimestre del embarazo. Ese paso transplacentario constituye el mecanismo de inmunidad pasiva natural: el recién nacido dispone del repertorio de IgG materna como protección hasta que su propio sistema inmunitario madure. Por la letra griega gamma (γ), que designa a su cadena pesada. La nomenclatura la fijó la OMS en 1964 al asignar una letra a cada clase de inmunoglobulina según el tipo de cadena pesada: gamma para la IgG, alfa para la IgA, mu para la IgM, delta para la IgD y épsilon para la IgE. Cuatro: IgG1, IgG2, IgG3 e IgG4. No es un detalle menor, porque difieren en su capacidad de fijar complemento, activar la ADCC y resistir la proteólisis. El déficit selectivo de alguna subclase puede cursar con infecciones de repetición aun cuando la IgG total sea normal, y la IgG4 define una entidad clínica propia, la enfermedad por IgG4. En casi todo menos en su función general de anticuerpo. La IgG es monomérica (~150 kDa), difunde a los tejidos, domina la respuesta secundaria, tiene una vida media de tres semanas y atraviesa la placenta. La IgM es pentamérica (~900 kDa), permanece en el espacio intravascular, protagoniza la respuesta primaria, tiene una vida media de cinco días y no atraviesa la placenta. Si desea profundizar en conceptos asociados a la inmunoglobulina G, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la inmunoglobulina G
Estructura molecular
Subclases: IgG1, IgG2, IgG3 e IgG4
Funciones biológicas
Distribución, vida media y paso transplacentario
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "G" este isotipo?
¿Cuántas subclases tiene la IgG y por qué importa?
¿En qué se diferencia la inmunoglobulina G de la inmunoglobulina M?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026