DICCIONARIO MÉDICO
Identidad
La identidad es el conjunto de rasgos y vivencias por los que una persona se reconoce como quien es y resulta reconocible para los demás, distinta del resto. En psicología designa el sentido coherente y continuo de uno mismo, que se va construyendo a lo largo de la vida y alcanza un momento decisivo en la adolescencia. El término viene del latín tardío identitas, formado sobre idem (el mismo, lo mismo). Se acuñó para traducir la voz griega tautótes y expresar la cualidad de ser idéntico, aquello que permanece igual a sí mismo. De esa raíz nacen sus dos sentidos: la identidad como igualdad (lo que hace que algo sea lo mismo) y la identidad como conjunto de rasgos propios que distinguen a un individuo o a un grupo de los demás. En el terreno psicológico, hablar de identidad es hablar de la respuesta que cada persona se da a la pregunta de quién es. No se trata de un dato fijo, sino de una síntesis que integra el temperamento heredado, la historia vivida, los vínculos, los valores y los papeles que se desempeñan. Esa síntesis aporta una sensación de coherencia interna y de continuidad: la impresión de seguir siendo uno mismo pese a los cambios. El psicólogo Erik Erikson situó la identidad en el centro de su modelo del desarrollo humano. Según su teoría, cada etapa de la vida plantea una tarea, y la de la adolescencia consiste en resolver la tensión entre la identidad y la confusión de roles. El joven explora formas de ser, ensaya pertenencias, cuestiona los valores recibidos y trata de encajar quién es con el lugar que quiere ocupar en el mundo. Cuando ese proceso avanza, se consolida un sentido firme de sí mismo; cuando se estanca, aparece la incertidumbre sobre el propio rumbo. Erikson describió tres notas que definen la experiencia de identidad: la mismidad (sentirse uno y el mismo), la continuidad en el tiempo y el reconocimiento de esa mismidad por parte de los demás. Autores posteriores, como James Marcia, matizaron el modelo distinguiendo distintas posiciones según el grado de exploración y de compromiso alcanzado. La construcción no termina en la juventud: se reajusta ante cada cambio de la vida adulta. La identidad no es un bloque único. Se despliega en planos que conviven en la misma persona: la identidad personal, ligada a la vivencia íntima de uno mismo; la social, que remite a los grupos con los que uno se identifica; la cultural, la profesional u ocupacional, y otras. El diccionario académico recoge además acepciones específicas como la identidad de género y la identidad sexual. Cada plano aporta una parte del retrato, y el sentido global de identidad surge de su integración. El aspecto que atañe a la continuidad y la unidad del yo se aborda con detalle en la entrada dedicada a la identidad personal. La psicopatología describe situaciones en las que el sentido de identidad se vuelve inestable o se fragmenta. En la organización límite de la personalidad, la imagen de uno mismo cambia de forma brusca y la persona experimenta un vacío difícil de nombrar. En el trastorno disociativo de la identidad, la vivencia de ser uno se rompe y coexisten estados de identidad que se alternan. Estas alteraciones muestran, por contraste, hasta qué punto la identidad estable es un logro y no un punto de partida. Los tres términos se rozan sin coincidir. La personalidad es el patrón estable de rasgos, emociones y conductas que caracteriza a alguien; describe cómo es la persona. La identidad responde a otra pregunta: quién es y cómo se reconoce a sí misma. El autoconcepto, más acotado, reúne el conjunto de ideas que uno tiene sobre sí mismo. Comparten territorio, pero cada uno ilumina un ángulo distinto de la vida mental. Ambas cosas intervienen. Parte del material de la identidad procede del temperamento, con base biológica, pero su forma final es una construcción que se elabora en la relación con los demás y a lo largo de toda la vida. Porque en ella confluyen los cambios corporales, el pensamiento abstracto y la separación progresiva de la familia. Ese cruce empuja al joven a preguntarse quién es y quién quiere llegar a ser, y a ensayar respuestas. Del latín idem, que significa lo mismo. La identidad es, en su origen, la cualidad de aquello que permanece idéntico a sí mismo. No. La personalidad describe cómo es alguien; la identidad, quién es y cómo se reconoce. Se puede tener una personalidad definida y atravesar, aun así, una crisis de identidad.Qué es la identidad
La formación de la identidad
Las dimensiones de la identidad
Cuando la identidad se altera
Identidad, personalidad y autoconcepto
Preguntas frecuentes
¿La identidad se hereda o se construye?
¿Por qué la adolescencia es la etapa de la identidad?
¿De dónde procede la palabra identidad?
¿Es lo mismo identidad que personalidad?
Referencias
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