DICCIONARIO MÉDICO
Huso mitótico
El huso mitótico es la maquinaria de microtúbulos que reparte los cromosomas cuando una célula se divide. Se monta al comienzo de la división, alinea cada cromosoma en el centro y luego arrastra una copia hacia cada polo. Sin él, las dos células hijas no recibirían la misma dotación genética. Recibe también el nombre de huso acromático. Cuando una célula eucariota va a dividirse, desmonta su núcleo y arma en su lugar una estructura transitoria con forma de balón de rugby: el huso mitótico. Está hecho de microtúbulos, unos filamentos finos y rígidos del citoesqueleto, junto con las proteínas que los organizan y los ponen en movimiento. Su cometido es uno solo: separar las dos copias de cada cromosoma y llevarlas a extremos opuestos de la célula. El nombre tiene dos raíces. Huso viene del latín fūsus, por el parecido de la estructura con el instrumento de hilar, que se ensancha por el medio y remata en dos puntas. Mitótico deriva del griego mítos, «hilo», porque los cromosomas condensados recordaron a los primeros microscopistas unos hilos ovillados. Como no capta los colorantes de tinción habituales, se le conoce también como huso acromático; y cuando la división en curso es una meiosis, se habla de huso meiótico. Cada microtúbulo tiene dos extremos distintos. El extremo llamado menos queda anclado hacia el polo y se mantiene relativamente estable; el extremo más, orientado hacia el centro de la célula, crece y se acorta sin descanso, tanteando el espacio a su alrededor. En la mayoría de las células animales, los polos del huso los ocupan los centrosomas, que funcionan como centros organizadores: cada uno contiene un par de centriolos rodeados de una masa de proteínas donde la gamma-tubulina va nucleando los microtúbulos nuevos. No todas las células dependen de ellos. Los ovocitos de muchos vertebrados y las células de las plantas superiores construyen husos perfectamente funcionales sin centrosomas. El movimiento, en cambio, siempre corre a cargo de proteínas motoras: las cinesinas caminan por lo general hacia el extremo más y las dineínas hacia el menos. Tirando y empujando sobre los microtúbulos, generan las fuerzas que separan los polos y desplazan los cromosomas. Dentro del huso, no todos los microtúbulos hacen lo mismo. Los cinetocóricos se enganchan al cinetocoro, una placa de proteínas montada sobre el centrómero de cada cromosoma, y son la cuerda por la que este será remolcado. Los polares parten de un polo, se entrecruzan con los del polo contrario y actúan de andamio: sostienen la arquitectura y contribuyen a alejar los polos entre sí. Los astrales irradian desde cada centrosoma hacia la periferia y anclan el conjunto a la membrana, con lo que orientan el huso dentro de la célula. Tres cometidos, un mismo material. El huso empieza a formarse en la profase, todavía fuera del núcleo, mientras los cromosomas se condensan. Al romperse la envoltura nuclear, los microtúbulos alcanzan los cromosomas y los capturan por el cinetocoro. Durante la metafase, cada cromosoma queda alineado en el ecuador de la célula, equidistante de ambos polos, formando la placa ecuatorial. Llega entonces la anafase: las dos cromátidas hermanas se sueltan de golpe y cada una viaja hacia un polo, mientras el huso en su conjunto se alarga y aumenta la distancia entre los extremos. Ya en la telofase, con el reparto hecho, el huso se desarma y reaparecen las dos envolturas nucleares. La célula puede partirse en dos. Este mecanismo funciona igual en la mitosis y, con matices, en la meiosis. La precisión no es negociable: un fallo en el enganche de un solo cromosoma basta para que una célula hija reciba material de más o de menos. Porque no se tiñe con los colorantes que sí marcan los cromosomas. «Acromático» significa «sin color»: bajo el microscopio, el huso permanece incoloro mientras el resto del material se colorea, y ese contraste le dio el nombre. No. Comparten la palabra huso porque los tres tienen forma ahusada, pero designan realidades sin ninguna conexión: el huso mitótico es una estructura del interior de la célula, el huso muscular es un receptor sensorial del músculo y el huso de Krukenberg es un depósito de pigmento en la córnea. Si un cromosoma no se engancha bien o el reparto se desequilibra, las células hijas pueden acabar con un número anómalo de cromosomas. Por eso la célula dispone de un sistema de control que retrasa la separación hasta que todos los cromosomas están correctamente unidos al huso. Los microtúbulos del huso son, además, la diana de varios fármacos empleados en investigación y en oncología, que actúan bloqueando su dinámica. No. Aunque la mayoría de las células animales entran en división con dos centrosomas en los polos, los ovocitos de muchos vertebrados y las células vegetales carecen de ellos y forman el huso por otras vías.Qué es el huso mitótico
De qué está hecho
Los tres tipos de fibras
Cómo reparte los cromosomas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama también huso acromático?
¿Es lo mismo el huso mitótico que el huso muscular o el huso de Krukenberg?
¿Qué ocurre si el huso mitótico se ensambla mal?
¿Toda célula necesita centrosomas para formar el huso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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