DICCIONARIO MÉDICO
Hongo dimórfico
Un hongo dimórfico es aquel capaz de adoptar dos formas distintas a lo largo de su vida: crece como moho filamentoso en el ambiente y como levadura dentro del organismo. En la mayoría de los casos, lo que decide el cambio es la temperatura, por lo que se habla de dimorfismo térmico. A este grupo pertenecen varios hongos que causan micosis capaces de alcanzar órganos profundos, muchas de ellas propias de determinadas regiones del mundo. El nombre lo adelanta: dimórfico, del griego di, dos, y morphé, forma. Son hongos que presentan dos aspectos muy diferentes según dónde y en qué condiciones se encuentren. En el suelo, o en el laboratorio a temperatura ambiente, crecen en forma de moho, con las hifas filamentosas típicas de estos organismos. Dentro del cuerpo humano, en cambio, adoptan forma de levadura, con células redondeadas y aisladas. Lo habitual es que el interruptor de ese cambio sea la temperatura. Alrededor de los 25 grados, la del entorno, el hongo vive como moho; cerca de los 37, la del cuerpo, se transforma en levadura. De ahí la expresión dimorfismo térmico. En algún caso intervienen también los nutrientes disponibles, pero la temperatura suele ser la señal principal. Ese doble comportamiento no es un detalle anecdótico: está en el centro de su capacidad de causar enfermedad. En el ambiente, la forma de moho fabrica esporas ligeras que se dispersan por el aire. Cuando una persona las inhala, esas esporas llegan al pulmón, encuentran allí la temperatura del cuerpo y se convierten en levaduras, que es la forma con la que el hongo invade los tejidos. El paso de moho a levadura marca la frontera entre vivir en la tierra y vivir dentro de un huésped. Otra particularidad los distingue de la mayoría de los hongos oportunistas, que solo enferman a quien tiene las defensas bajas: varios dimórficos son patógenos primarios, capaces de causar infección también en personas sanas si la exposición es suficiente. El grupo clásico de hongos dimórficos reúne a los agentes de un conjunto de micosis llamadas a menudo endémicas, porque cada una predomina en zonas geográficas concretas donde el hongo ocupa su nicho en el suelo. Los principales son: Reconocer un hongo dimórfico en el laboratorio se apoya precisamente en su doble forma. Cultivado a temperatura ambiente, muestra su fase de moho, con hifas y esporas propias de cada especie; incubado a 37 grados, o examinado en la muestra procedente del tejido, aparece la fase de levadura. Comprobar esa conversión de una forma a otra es uno de los criterios que confirman que se trata de un hongo dimórfico, y no de un moho o una levadura comunes. Dos formas. Viene del griego di, dos, y morphé, forma. Alude a que el hongo puede presentarse con dos aspectos distintos, el de moho y el de levadura. Sobre todo la temperatura. Cerca de 25 grados, la del ambiente, crece como moho filamentoso; alrededor de 37 grados, la del cuerpo humano, se transforma en levadura. Por eso se habla de dimorfismo térmico. Depende de a qué se llame dimorfismo. Candida puede pasar de levadura a formas filamentosas, pero ese cambio responde más a las condiciones del medio que a la temperatura, y no se la incluye entre los hongos dimórficos térmicos clásicos, que son los agentes de las micosis endémicas. Micosis que pueden alcanzar órganos profundos, sobre todo el pulmón, como la histoplasmosis, la blastomicosis, la coccidioidomicosis, la paracoccidioidomicosis o la esporotricosis. Suelen adquirirse al inhalar esporas del ambiente y muchas son propias de regiones geográficas concretas.Qué es un hongo dimórfico
Por qué importa el cambio de forma
Los principales hongos dimórficos
Cómo se identifican en el laboratorio
Preguntas frecuentes
¿Qué significa dimórfico?
¿Qué hace que el hongo cambie de forma?
¿La cándida es un hongo dimórfico?
¿Qué enfermedades causan?
Referencias
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