DICCIONARIO MÉDICO
Hiposfagma
El hiposfagma es la hemorragia subconjuntival, es decir, la acumulación de sangre entre la conjuntiva y la esclerótica por la rotura de un vaso superficial del ojo. Se muestra como una mancha roja llamativa sobre la parte blanca del globo ocular. Pese a su aspecto, es un proceso benigno que no compromete la visión. Con este nombre se designa la sangre extravasada que queda atrapada bajo la conjuntiva, la fina membrana transparente que recubre la superficie anterior del ojo. La sangre procede de un pequeño vaso de esa membrana y se deposita sobre la esclerótica, la pared blanca del globo. El resultado es una zona de color rojo intenso, de bordes más o menos definidos, que puede ocupar un sector o extenderse por casi toda la esclera visible. El término procede del griego ὑπόσφαγμα (hypósphagma), formado por hypó, «debajo», y una raíz vinculada a σφάζω, «derramar sangre» o «degollar». Aquí el prefijo no indica disminución, como en otras palabras que empiezan por hipo-, sino posición: sangre situada por debajo de algo. Es un vocablo clásico, recogido ya por los médicos griegos, y hoy su uso queda prácticamente reducido a la oftalmología. Entre la conjuntiva bulbar y la esclerótica queda un espacio muy fino. Como la conjuntiva no está fijada con firmeza a los planos profundos, la sangre se distribuye con facilidad por ese hueco. Un rasgo distingue al hiposfagma de otras hemorragias oculares: no cruza el limbo, la línea circular donde la esclerótica se encuentra con la córnea. La mancha respeta esa frontera y deja el círculo corneal intacto. El color merece una explicación. En la piel, un cardenal se ve morado porque la epidermis, opaca, filtra el tono de la sangre. La conjuntiva, en cambio, es transparente, y por eso el hiposfagma se ve del rojo propio de la sangre y no del violáceo de una equimosis cutánea. Se trata del mismo fenómeno de extravasación, visto a través de un tejido distinto. Conviene no confundir el hiposfagma con el hipema, que es sangre acumulada en la cámara anterior, entre la córnea y el iris. La diferencia no es menor: el hipema se localiza dentro del ojo, puede alterar la visión y exige una valoración distinta, mientras que el hiposfagma queda fuera del globo. Otra entidad que provoca un ojo de aspecto alterado es la quemosis, que consiste en edema de la conjuntiva, no en sangre bajo ella. El hiposfagma aparece a cualquier edad, si bien resulta más habitual a partir de los sesenta o setenta años, cuando los vasos conjuntivales son más frágiles. Procede del griego ὑπόσφαγμα, que combina hypó, «debajo», con una raíz que alude a la sangre derramada. El sentido literal es el de un derrame situado por debajo de una superficie, en este caso la conjuntiva. Es uno de los pocos términos donde el prefijo hipo- señala posición y no cantidad. No. La sangre queda por fuera del globo ocular, sin llegar a la córnea ni al interior del ojo, de modo que la visión se conserva. El hiposfagma es sangre bajo la conjuntiva, en la superficie del ojo; el hipema es sangre dentro del ojo, en la cámara anterior, entre la córnea y el iris. El primero es superficial y no altera la visión; el segundo se sitúa en el interior y puede hacerlo. Porque la conjuntiva es transparente y deja pasar el color real de la sangre. En la piel, la capa superficial es opaca y tiñe el hematoma de un tono violáceo, algo que en el ojo no ocurre.Qué es el hiposfagma
Dónde se acumula la sangre
Distinción con otras entidades del ojo rojo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra hiposfagma?
¿El hiposfagma afecta a la visión?
¿En qué se diferencia del hipema?
¿Por qué se ve rojo brillante y no morado como un cardenal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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