DICCIONARIO MÉDICO
Hipocitraturia
La hipocitraturia es la excreción de citrato en la orina por debajo de lo normal. Como el citrato dificulta la formación de cristales de calcio, su descenso favorece la aparición de cálculos renales de ese tipo. Es una de las alteraciones que con más frecuencia se detectan al estudiar a las personas que forman piedras de calcio. Consiste en una cantidad reducida de citrato en la orina. La excreción normal se sitúa, de forma orientativa, entre 320 y 1.200 mg al día; por debajo de ese margen se habla de hipocitraturia, aunque el umbral exacto varía según los autores y, en algunas definiciones, según el sexo. El nombre se forma con el prefijo griego hypó, por debajo, el nombre del citrato y la terminación -uria, que remite a la orina. Reunidos, describen justo eso: poco citrato en la orina. El citrato no es una molécula exclusiva del riñón: es un eslabón central del ciclo de Krebs, la ruta con la que las células obtienen energía, y se metaboliza sobre todo en el hígado y en el propio riñón. En la orina, el citrato actúa como uno de los principales frenos a la cristalización de las sales de calcio. Lo hace por dos vías. Se une al calcio y forma con él un compuesto soluble, el citrato de calcio, con lo que queda menos calcio libre disponible para precipitar. Y, de forma directa, entorpece la formación, el crecimiento y la agregación de los cristales de oxalato y de fosfato de calcio. Cuando el citrato escasea, ese doble mecanismo protector se debilita y la orina se vuelve más propensa a formar cálculos. El citrato que aparece en la orina depende en buena medida del equilibrio ácido-base. El factor decisivo es el pH: en condiciones de acidez, el túbulo renal reabsorbe más citrato y elimina menos, de modo que la acidosis tiende a producir hipocitraturia y la alcalosis, lo contrario. La hipopotasemia, al generar acidez dentro de la célula, reduce también la citraturia. La hipocitraturia figura entre las alteraciones metabólicas más comunes de quienes forman cálculos de calcio, solo por detrás de la hipercalciuria. Las series la describen en una proporción amplia de estos pacientes, a menudo junto a otras anomalías como la propia hipercalciuria, la hiperoxaluria o la hiperuricosuria. En una parte de los casos es idiopática, sin causa aparente, y se ha relacionado con variantes genéticas del transportador renal que maneja el citrato. En otros se asocia a la acidosis tubular renal distal, a la toma de ciertos diuréticos, a cuadros de malabsorción intestinal o a infecciones urinarias, en las que las bacterias consumen el citrato. El vínculo entre el citrato urinario y los cálculos se conoce desde hace tiempo. En 1941, Kissin y Locks observaron que las personas con litiasis cálcica excretaban menos citrato de lo esperado y plantearon que esa carencia participaba en la formación de las piedras. La idea, confirmada después, cambió el modo de entender por qué se forman los cálculos de calcio. Poco citrato en la orina. La palabra reúne el prefijo hypó (por debajo), el nombre del citrato y la terminación -uria, referida a la orina. Porque se une al calcio de la orina y forma con él una sal soluble, y porque dificulta que los cristales de calcio se formen y crezcan. Al reducirse el citrato, esa protección se pierde. Es estrecha. La acidez favorece que el riñón retenga citrato y lo excrete menos, así que la acidosis se acompaña de hipocitraturia. La alcalinización, en cambio, aumenta el citrato urinario. No siempre. A veces se detecta de forma aislada, pero es más habitual encontrarla junto a otras alteraciones como la hipercalciuria o la hiperuricosuria.Qué es la hipocitraturia
El citrato como inhibidor de la cristalización
Qué determina la excreción de citrato
Frecuencia y causas
Nota histórica
Preguntas frecuentes
¿Qué significa hipocitraturia?
¿Por qué el citrato protege frente a los cálculos?
¿Qué relación tiene con el pH de la orina?
¿La hipocitraturia aparece sola?
Referencias
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