DICCIONARIO MÉDICO
Hipertensión arterial paroxística
La hipertensión arterial paroxística consiste en episodios repentinos y transitorios de elevación intensa de la presión arterial, que aparecen y desaparecen dejando cifras normales entre uno y otro. Esas crisis, llamadas paroxismos, pueden durar desde minutos hasta horas. Lo que distingue a esta forma no es tener la presión alta de manera continua, sino ese patrón de subidas bruscas, que a menudo obedecen a una descarga súbita de las hormonas del estrés. Del griego procede su nombre: «paroxismo» viene de paroxysmós, «irritación» o «exacerbación», palabra formada sobre oxýs, «agudo, punzante». En medicina designa la aparición súbita e intensa de un fenómeno que luego cede. Trasladado a la presión arterial, describe con exactitud estas crisis que irrumpen de golpe. Detrás de ellas suele haber una liberación brusca de catecolaminas, las hormonas que segrega el organismo ante una amenaza (la adrenalina y la noradrenalina), que aceleran el corazón y contraen los vasos. Frente a la hipertensión arterial sostenida, aquí la presión regresa a la normalidad una vez pasado el episodio. El patrón paroxístico tiene una asociación clásica en medicina. Es la forma en que puede manifestarse el feocromocitoma, un tumor poco frecuente de la glándula suprarrenal que segrega catecolaminas de manera intermitente. No toda hipertensión paroxística responde a un tumor, pero su presencia obliga a tenerlo en cuenta. Existe además un cuadro llamado pseudofeocromocitoma, que reproduce las mismas crisis con valores normales de catecolaminas y sin tumor alguno; en él se ha implicado una hiperactividad del sistema nervioso simpático. El nombre, con su prefijo «pseudo», refleja precisamente que imita al feocromocitoma sin serlo. Es habitual confundir esta forma con la hipertensión arterial lábil, pero no son lo mismo. La labilidad describe una presión que oscila de manera amplia, con frecuencia ligada a un desencadenante reconocible como el estrés cotidiano. El paroxismo va más allá: son crisis de gran intensidad que suelen presentarse de forma inesperada. Dicho de otro modo, la oscilación lábil es un vaivén; el paroxismo es un estallido. Del griego paroxysmós, que significa exacerbación o acceso brusco, con la raíz oxýs, «agudo». De ahí que se aplique a fenómenos que aparecen de repente y con fuerza, no solo en la presión arterial. No. Aunque la hipertensión paroxística es la manera típica en que puede expresarse un feocromocitoma, muchos episodios no se deben a ningún tumor. El pseudofeocromocitoma, por ejemplo, produce crisis idénticas sin que exista una masa que las provoque. La crisis hipertensiva es una subida aguda y marcada de la presión, sea cual sea su origen. Lo propio de la forma paroxística es que esas subidas son recurrentes y episódicas, con periodos de normalidad entre ellas, y que responden a un mecanismo de descarga hormonal. Hipertensión arterial. Concepto general del que la forma paroxística describe un patrón en crisis. Feocromocitoma. Tumor suprarrenal cuya expresión típica es la hipertensión paroxística. Hipertensión arterial lábil. Oscilación amplia de la presión, más suave que las crisis paroxísticas. Sistema nervioso simpático. Vía de la que depende la descarga de catecolaminas que desencadena los paroxismos.Qué es la hipertensión arterial paroxística
El vínculo con el feocromocitoma
Diferencia con la hipertensión lábil
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «paroxística»?
¿Siempre indica un tumor?
¿En qué se diferencia de una crisis hipertensiva cualquiera?
Referencias
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