DICCIONARIO MÉDICO

Hibridoma

Un hibridoma es una célula híbrida que se obtiene al fusionar un linfocito B, capaz de fabricar un anticuerpo determinado, con una célula de mieloma, capaz de multiplicarse sin límite en cultivo. La célula resultante hereda las dos propiedades: produce un anticuerpo monoclonal concreto y se divide de forma indefinida, lo que proporciona una fuente inagotable de ese anticuerpo. La técnica la describieron Georges Köhler y César Milstein en 1975.

Qué es un hibridoma

El nombre reúne dos piezas. La primera, híbrido, procede del latín hybrida (cruce entre dos linajes distintos). La segunda, el sufijo -oma, que en el vocabulario médico suele designar una masa o un tumor, no está aquí por casualidad: recuerda que una de las dos células de partida es tumoral, la del mieloma. El término lo acuñó el inmunólogo Leonard Herzenberg durante una estancia en el laboratorio de Milstein, entre 1976 y 1977, poco después de que la técnica viera la luz.

La idea que hay detrás resuelve un dilema práctico. Un linfocito B activado fabrica exactamente el anticuerpo que interesa, pero apenas sobrevive unos días fuera del organismo. Una célula de mieloma, en cambio, crece de manera perpetua en cultivo, aunque no produce el anticuerpo buscado. Al fundir ambas en una sola célula, esa célula única combina lo útil de cada progenitora. Es un trato ventajoso.

El fundamento de la fusión celular

Para obtener hibridomas se inmuniza un animal, casi siempre un ratón, con el antígeno frente al que se desea el anticuerpo. Del bazo se extraen los linfocitos B, que se ponen en contacto con células de mieloma en presencia de polietilenglicol, una sustancia que vuelve permeables las membranas y favorece que se fundan. De cada fusión nace una célula con el material genético de las dos.

El problema siguiente es separar los hibridomas de las células que no han llegado a fusionarse. Se recurre a un medio de cultivo selectivo, el llamado medio HAT (por hipoxantina, aminopterina y timidina). La aminopterina bloquea la vía principal de síntesis de nucleótidos, de modo que la célula solo puede fabricarlos por una ruta alternativa que necesita la enzima HGPRT. Las células de mieloma empleadas carecen de esa enzima y mueren en el medio HAT; los linfocitos B no fusionados se extinguen por sí solos al cabo de pocos días. Únicamente los hibridomas, que han heredado la HGPRT del linfocito y la inmortalidad del mieloma, sobreviven y se expanden. Cada colonia procede de una sola célula (un clon), por lo que todas las moléculas que produce son idénticas entre sí.

De un experimento de 1975 a una herramienta cotidiana

Köhler y Milstein trabajaban en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge cuando publicaron el método en la revista Nature. En 1984 recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Niels Jerne por sus aportaciones teóricas a la inmunología. Lo que consiguieron fue una línea celular capaz de suministrar el mismo anticuerpo de forma reproducible, almacenable y disponible en cualquier laboratorio del mundo.

Buena parte de la inmunología moderna se apoya en ese principio. Gracias a hibridomas se definieron los marcadores de superficie de los glóbulos blancos, la serie de antígenos de diferenciación que hoy se nombran con las siglas CD. La producción a gran escala de anticuerpos con una diana predeterminada abrió campos enteros en investigación, en la identificación de moléculas y en la inmunoterapia. Hay quien tardó una década en apreciar su alcance.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra hibridoma?

De la unión de híbrido, del latín hybrida (cruce de dos estirpes), y el sufijo -oma, que alude a la naturaleza tumoral de una de las células fusionadas. Fue Leonard Herzenberg quien la propuso en 1976, durante una visita al laboratorio de Milstein.

¿Es lo mismo un hibridoma que un anticuerpo monoclonal?

No. El hibridoma es la célula, la fábrica; el anticuerpo monoclonal es el producto que esa célula segrega.

¿Por qué se emplea precisamente una célula de mieloma?

Porque el mieloma es un tumor de células que ya pertenecen a la estirpe productora de anticuerpos y, como toda célula cancerosa, se divide sin límite. Esa capacidad de multiplicación perpetua es lo que aporta al hibridoma y lo que le permite mantener la producción de forma continuada.

¿Sigue utilizándose esta técnica?

Sí. La fusión de células continúa siendo un método de referencia para generar anticuerpos, aunque desde los años noventa convive con procedimientos basados en la ingeniería genética que permiten diseñar y modificar los anticuerpos sin partir necesariamente de un hibridoma.

Referencias

  1. The Nobel Prize in Physiology or Medicine 1984. NobelPrize.org. Disponible en: https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1984/summary/
  2. The Nobel Prize in Physiology or Medicine 1984. Press release. NobelPrize.org. Disponible en: https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1984/press-release/
  3. Nelson PN, Reynolds GM, Waldron EE, et al. Monoclonal antibodies (Production of monoclonal antibodies). PubMed. National Library of Medicine. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21337095/
  4. Sociedad Española de Inmunología. Anticuerpos monoclonales y su aplicación. Inmunología (Elsevier). Disponible en: https://www.inmunologia.org/

Entradas relacionadas

  • Anticuerpo monoclonal. Anticuerpo homogéneo, dirigido contra una sola diana, que produce un hibridoma.
  • Linfocito B. Célula de defensa responsable de fabricar los anticuerpos en el organismo.
  • Mieloma múltiple. Tumor de células plasmáticas del que proceden las líneas de mieloma usadas en la fusión.
  • Célula plasmática. Forma madura del linfocito B especializada en secretar grandes cantidades de anticuerpo.
  • Clon. Conjunto de células idénticas descendientes de una única célula original.
  • Inmunoterapia. Tratamiento que utiliza componentes del sistema inmunitario, entre ellos anticuerpos, frente a una enfermedad.

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