DICCIONARIO MÉDICO
Hernia umbilical
La hernia umbilical es la salida de una porción del contenido del abdomen (grasa del omento, peritoneo o un asa de intestino) a través del anillo umbilical, el punto de la pared abdominal por donde discurrían los vasos del cordón durante la gestación. Forma un abultamiento centrado en el ombligo o muy próximo a él. El nombre reúne dos palabras latinas. Hernia designaba la rotura o la salida de una víscera fuera de su sitio; umbilicus era el ombligo, la pequeña cicatriz que queda cuando se desprende el cordón. Una hernia umbilical es, con esos mimbres, la protrusión de parte del contenido abdominal a través de un punto débil situado en el propio ombligo o a su lado. Ese punto débil es el anillo umbilical, el anillo herniario propio de esta localización. Corresponde al orificio de la pared del abdomen por donde, antes de nacer, pasaban la vena y las arterias umbilicales que unían al feto con la placenta. Lo que asoma por él suele ser grasa del omento; en ocasiones lo acompañan el peritoneo o un segmento de intestino delgado. Durante la vida intrauterina, el cordón umbilical atraviesa la pared del abdomen justo por ese anillo. Tras el parto, los vasos se trombosan, el cordón se desprende y el orificio va cerrándose por fibrosis a lo largo de las semanas y los meses siguientes. Si el cierre no llega a completarse, o si queda imperfecto, persiste una zona frágil por la que el contenido abdominal puede empujar hacia el exterior. La presión dentro del abdomen hace el resto. Cada vez que sube, al llorar un lactante, al toser, al levantar un peso o durante un embarazo, ese contenido busca la salida por donde la pared opone menos resistencia. Conviene una aclaración que a veces se pasa por alto: la hernia no abre el orificio, lo aprovecha. El esfuerzo la vuelve más aparente, pero no la origina. En el recién nacido y el lactante, la hernia umbilical es casi siempre congénita y responde a ese cierre incompleto del anillo. Resulta muy común: se calcula que la presenta cerca del 20 % de los bebés, con mayor proporción entre los prematuros y los niños de bajo peso. Muchas reducen su tamaño y desaparecen por sí solas durante los primeros años de vida. La forma del adulto sigue otro guion. El anillo, cerrado en su día, vuelve a ceder ante un aumento sostenido de la presión abdominal: obesidad, embarazos sucesivos, acumulación de líquido en la cavidad. Predomina en mujeres. Aquí no cabe esperar el cierre espontáneo de la infancia, y el defecto tiende a agrandarse con el tiempo. Dos situaciones vecinas se prestan a confusión. La hernia umbilical propiamente dicha protruye por el centro del anillo; la paraumbilical lo hace justo al lado, a través de la línea alba, muy cerca del ombligo pero no exactamente por él. La distinción no es un capricho de nomenclatura: la paraumbilical no comparte la tendencia al cierre espontáneo que sí muestran tantos lactantes. Por su comportamiento, la hernia umbilical puede ser reducible, cuando el contenido regresa al abdomen con una presión suave o al tumbarse la persona, o dejar de serlo. Si el contenido queda atrapado y no vuelve a su sitio, se habla de hernia incarcerada; cuando además se interrumpe el riego sanguíneo de ese contenido, de hernia estrangulada. El onfalocele pertenece a otra categoría. Es un defecto congénito de la pared abdominal en el que las vísceras salen ya en el momento del nacimiento, recubiertas por una membrana, y ni su gravedad ni su manejo se parecen a los de una hernia umbilical corriente. Tampoco es una hernia el granuloma umbilical del recién nacido, ese pequeño tejido rojizo que a veces persiste en la base del ombligo tras la caída del cordón. Del latín umbilicus, ombligo. La misma raíz asoma en umbo, el saliente central de los antiguos escudos redondos romanos, y guarda un parentesco lejano con el griego omphalós, del que proceden términos como onfalitis. No. El onfalocele es un defecto grave de la pared abdominal presente al nacer, con las vísceras cubiertas por una membrana. La hernia umbilical es un cuadro mucho más benigno y frecuente, y suele manifestarse después. Porque el anillo umbilical necesita semanas o meses para cerrarse del todo después del nacimiento. Mientras tanto, cualquier subida de presión en el abdomen (el llanto, sin ir más lejos) puede hacer que el contenido asome por él. En la mayoría de los niños el orificio acaba cerrándose por su cuenta. No exactamente. La umbilical sale por el anillo; la paraumbilical, por la línea alba contigua. La diferencia tiene consecuencias, porque la paraumbilical no hereda la tendencia al cierre espontáneo de la umbilical infantil.Qué es la hernia umbilical
El anillo umbilical y su cierre
Del lactante y del adulto
Umbilical y paraumbilical
Qué no es una hernia umbilical
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "umbilical"?
¿Una hernia umbilical y un onfalocele son lo mismo?
¿Por qué aparecen tantas hernias umbilicales en los bebés?
¿Es lo mismo hernia umbilical que paraumbilical?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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