DICCIONARIO MÉDICO
Fungicida
Un fungicida es una sustancia o agente capaz de provocar la muerte de los hongos. En farmacología, el término se aplica a los antifúngicos cuyo mecanismo de acción destruye directamente el organismo, frente a los fungistáticos, que solo detienen su multiplicación. La palabra fungicida combina el latín fungus (hongo) con el sufijo -cida, del verbo caedere (matar). Literalmente, pues, designa aquello que mata hongos. El término entró en el vocabulario científico a mediados del siglo XIX, en paralelo a otros compuestos análogos como bactericida, germicida o insecticida, todos construidos sobre el mismo modelo morfológico. En el laboratorio, un agente se clasifica como fungicida cuando, a una concentración determinada, reduce de forma irreversible la viabilidad del hongo. Esa concentración recibe el nombre de concentración mínima fungicida (CMF) y se mide mediante recuentos de colonias tras la exposición al compuesto. Si, retirado el agente, el hongo no reanuda su crecimiento, la acción se considera propiamente fungicida. Cuando sí lo reanuda, se habla de efecto fungistático. Los compuestos con actividad fungicida consiguen destruir la célula fúngica por vías diversas. Algunos alteran la integridad de la membrana celular al unirse al ergosterol, un lípido que los hongos necesitan para mantener la fluidez de esa membrana (las células humanas utilizan colesterol en su lugar, lo que abre una ventana de selectividad). Otros interfieren con la síntesis de la pared celular, una estructura de quitina y glucanos sin equivalente en las células animales. No todos los antifúngicos se comportan del mismo modo frente a todas las especies. La anfotericina B, por ejemplo, actúa como fungicida frente a Candida, pero ciertas equinocandinas resultan fungicidas para levaduras y solo fungistáticas frente a hongos filamentosos como Aspergillus. La clasificación, en otras palabras, depende tanto del compuesto como del microorganismo. La distinción reside en el desenlace de la exposición. Un agente fungicida provoca la muerte celular; un agente fungistático la impide, pero la célula permanece viable y puede recuperarse si la concentración del fármaco desciende. En la práctica clínica, esta frontera no es absoluta: un mismo antifúngico puede exhibir efecto fungicida a concentraciones altas y fungistático a concentraciones bajas, o cambiar de comportamiento según la especie infectante. La elección entre uno y otro perfil tiene implicaciones terapéuticas. En pacientes con defensas inmunitarias conservadas, un fungistático puede bastar, porque el propio sistema inmunitario se encarga de eliminar los hongos inmovilizados. Cuando la inmunidad está comprometida, la preferencia se inclina hacia fármacos con actividad fungicida. Del latín fungus (hongo) y -cida, derivado de caedere (matar). Sigue el mismo patrón que bactericida, herbicida o insecticida. Su uso se documenta desde la segunda mitad del siglo XIX. No necesariamente. El efecto depende de la concentración alcanzada en el tejido infectado y de la especie fúngica implicada. Por debajo de la concentración mínima fungicida, el mismo compuesto puede limitarse a frenar la proliferación sin destruir las células. Depende del contexto clínico. En infecciones graves o en personas con el sistema inmunitario debilitado, un fármaco fungicida ofrece ventajas teóricas porque no depende de la respuesta inmunitaria del paciente para eliminar el hongo. En infecciones leves de pacientes inmunocompetentes, un fungistático puede ser igualmente eficaz y, en ocasiones, mejor tolerado.Qué es un agente fungicida
Mecanismos de acción de los agentes fungicidas
Diferencia entre fungicida y fungistático
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término fungicida?
¿Un fungicida siempre mata al hongo?
¿Es mejor un antifúngico fungicida que uno fungistático?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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